Culminaría a comienzos de diciembre, luego de flexibilizaciones que a decidir semana a semana. A la Gobernación le preocupa que los bonaerenses se relajen, por eso focalizarán en el cuidado e higiene individual. De qué se trata el plan.
La estabilización en la curva de contagios en la provincia de Buenos Aires, sobre todo en el conurbano bonaerense, se hace cada vez más notoria. En función de eso es que el gobernador Axel Kicillof diseña un programa de dos meses en donde semana a semana se efectivizarían distintas aperturas. Si los datos epidemiológicos acompañan –es decir, los casos siguen descendiendo– el final del cronograma se daría el primer día de diciembre, donde comenzaría la tan esperada “nueva normalidad”, caracterizada por una vida protocolarizada,
Hay dos objetivos en mente: que finalmente haya una temporada de verano en la provincia y que los ciudadanos bonaerenses naturalicen las medidas de cuidado y el distanciamiento social con rigurosidad todos los días. De esa manera, “aguantar” hasta que la vacuna se aplique a nivel masivo y se pueda volver a la normalidad pre-pandemia.
Cada semana se abrirá una actividad nueva, siempre y cuando los contagios no aumenten.
En una reunión que tuvo ayer con intendentes, el ex ministro de Economía les planteó un modelo tentativo del esquema que ya tiene diseñado pero en el que aún falta ultimar detalles. Se trata de 7 semanas divididas en etapas (podrían ser tres), donde se concreten aperturas progresivas de las actividades como la construcción privada, los gimnasios y la gastronomía. Cada semana se abrirá una actividad nueva, siempre y cuando los contagios no aumenten.
El comienzo de esa nueva etapa culminará con la llegada de la vacuna. En La Plata esperan que para el final del verano ya estén vacunadas las personas que forman parte de los grupos de riesgo, los adultos mayores y el personal de esencial. Hasta ese entonces, la única forma de vida es la convivencia con el virus bajo normas y protocolos.
En la Gobernación hay cierta tranquilidad porque sienten que lo peor ya pasó. Llevan cinco semanas consecutivas donde los contagios bajaron y en el conurbano, donde se concentraron la mayor cantidad de casos, el sistema de salud está lejos de colapsar. La situación está estabilizada.
En el último informe sanitario, los contagios en el interior representaban el 30% del total de la provincia.
La principal preocupación en el Ejecutivo del distrito con mayor cantidad de habitantes del país tiene que ver con la situación de tres ciudades: Mar del Plata, Bahía Blanca y San Nicolás, que están pasando por el peor momento. Todas ellas son gobernadas por intendentes de Juntos por el Cambio que aplicaron una lógica más aperturista que la propuesta por Kicillof. Por eso el aumento de casos generó fastidio en La Plata. En el último informe sanitario, los contagios en el interior representaban el 30% del total de la provincia. No obstante, no se espera que ninguna de esas ciudades sufra un colapso en sus camas de terapia intensiva, y si así sucediere, existen los medios como para trasladar pacientes a otras localidades.
El formato del esquema se definirá en los próximos días. Detalles. Número de etapas, duración, cantidad de semanas, límites, fechas de inicio. Todo debe ajustarse, pero el plan central ya está estipulado. De esa forma generan un marco de mayor previsibilidad que les permite a los intendentes, comerciantes, productores y vecinos saber dónde están parados y tener un horizonte más claro.
