Fueron fundidas en Campana. Nunca se habían destruído tantas armas juntas. Esta acción, forma parte del Plan de Desarme Nacional.
Primero las trituraron y luego las fundieron en un horno de alta temperatura. Así, 20.037 armas de fuego que fueron entregadas al ReNAr por la gente a cambio de una suma de dinero pasaron a ser hierro fundido. Fue la mayor destrucción de armas de la historia argentina.
El Registro Nacional de Armas (ReNAr), junto a la Red Argentina para el Desarme (RAD), cumplió con la destrucción de una parte de las 56.000 armas que lograron recolectar gracias a el Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego, que busca la prevención de la violencia armada y la persecución del mercado ilegal de las armas de fuego.
El programa se puso en marcha el 10 de julio y consiste, como bien aclara el nombre, en la entrega voluntaria y anónima de armas y municiones a cambio de un incentivo que ronda entre los 100 y 450 pesos, según el tipo y calibre del arma entregada.
La destrucción se hizo en la empresa siderúrgica Scrapservice, sobre la ruta 12, en Campana. Y las armas destruidas fueron las recolectadas en los puestos de la sede central del ReNAr, las asociaciones de Tiro de Núñez, Lomas de Zamora y Quilmes, y los puestos móviles de: Azul, Morón, Necochea, Olavarria, Tres Arroyos, San Cayetano, Lobería y La Plata.
Al acto asistieron representantes de la Asociación de Padres de Víctimas por el Mal Uso de las Armas, además de autoridades del ReNAr y miembros de la RAD. Según datos oficiales del ReNar, las armas más entregadas hasta la fecha fueron: revólveres calibre 22, 32 y 38, carabinas 22 y pistolas 22.
"La mayoría de las personas que respondieron a la iniciativa del gobierno son mayores de edad, sobretodo mujeres que las heredaron de sus esposos y contaron que el plan les brindó la solución porque no sabían que hacer con las armas en sus casas", explicó el director del ReNAr, Andrés Meiszner.
El funcionario agregó que "el objetivo propuesto por la ley 26.216 se está cumpliendo en la forma programada: estamos recibiendo en porcentajes similares armas registradas y no registradas, lo que significa que estamos depurando nuestros registros y sacando armamento ilegal de circulación".
En tanto, Carolina Cóncaro, integrante de la RAD sostuvo a través de un comunicado que "la destrucción de las armas entregadas es un gran paso para garantizar la transparencia del programa de cara a la sociedad y hacer público el fin último del plan: sacar armas de circulación por medio de su destrucción".
El plan es de alcance nacional y tiene previsto una duración de seis meses (finalizará en diciembre) pero es muy probable que las autoridades otorguen una prórroga.
