Gustavo Ferrari, actual ministro de Justicia de Vidal, desembarcaría en la Ciudad en el eventual próximo mandato del jefe de Gobierno.
Gustavo Ferrari tiene una cualidad que resulta fundamental para sobrevivir en la política, que es la de reciclarse. Así fue como el abogado oriundo de Chivilcoy pudo acomodarse en varios oficialismos. Y lo seguiría haciendo.
La suerte de María Eugenia Vidal parece echada de cara al próximo 27/10. Su rival inmediato, el ultrakirchnerista Axel Kicillof, le sacó en las primarias un ventaja cercana a los 20 puntos. Un distancia muy difícil de remontar (por no decir imposible) para la gobernadora, teniendo en cuenta que la elección en la provincia de Buenos Aires se define en un único turno. Quien saque un voto de ventaja será el próximo mandatario provincial.
Finalizado su mandato, Vidal volvería al llano, ya que apostó a una reelección que no se materializará. Eso también pondrá fin a la gestión de sus ministros en la provincia.
Sin embargo, varios de ellos ya tendrían acordado un futuro en el gobierno porteño, ya que Horacio Rodríguez Larreta sería el único de la ‘santa trinidad’ del PRO (junto con Mauricio Macri y Vidal) en trascender el experimento de Cambiemos.
Se habla de un regreso al redil de la CABA de Roberto Gigante, actual ministro de Infraestructura, quien ocupó un lugar en el ministerio de Hacienda porteño cuando Macri era jefe de Gobierno.
La otra incorporación, más novedosa en el mundo amarillo, sería la de Ferrari, actual ministro de Justicia de Vidal. Antes Ferrari había estado en el gobierno de Daniel Scioli tras ser un opositor a este de la mano de Francisco de Narváez.
