Mientras el oficialismo trata de buscar consensos a fin de aprobar el presupuesto 2010 antes de fin de año, la oposición trabaja para “abroquelarse” e impedir su tratamiento hasta el recambio legislativo.
Una nueva batalla se prepara en la Legislatura bonaerense y esta vez tiene como eje la aprobación del Presupuesto 2010 impulsado desde el Ejecutivo. Pero en esta ocasión, tanto oposición como oficialismo plantean una táctica diferente a la esgrimida la semana pasada con la sanción de la nueva Ley Impositiva provincial.
En principio desde las filas oficialistas intentan evitar el costo político que acarreó la aprobación del paquete fiscal; sanción lograda, gracias a la mayoría automática, sin permitir debates ni admitir los cambios sugeridos desde la oposición. Esta vez se buscará el consenso y el trabajo conjunto, para lo cual a partir de esta semana diversos funcionarios del gabinete provincial comenzarán a reunirse con los legisladores.
Cabe resaltar que, según trascendidos, el monto presupuestario ronda los 61 mil millones de pesos, y desde Gobernación desean presentar el proyecto a mediados de octubre para que se apruebe antes de fin de año, luego de lo cual la mayoría automática en la Legislatura se verá comprometida.
Lo cierto es que las últimas sesiones en ambas Cámaras enfrentaron fuertemente al oficialismo y a la oposición, lo que impulsó a esta última a trabajar en conjunto limando sus diferencias partidarias.
Así por ejemplo, ya comenzaron a efectuarse algunos encuentros entre los principales referentes de los bloques opositores en Diputados, con el fin de fijar una posición común. La idea no sólo es demorar el tratamiento del presupuesto sino, incluso, pelear por la conducción de la Cámara.
Desde los distintos bloques coinciden en señalar que el diálogo con el gobernador se rompió y que intentarán evitar nuevamente que el oficialismo apruebe una norma sin tenerlos en cuenta. De hecho, las condiciones objetivas están dadas para que puedan presentar una estrategia fuerte en dicho sentido.
En este momento el Frente para la Victoria tiene 47 legisladores, el número justo para obtener el quórum propio; más un aliado. Pero dicha situación se puede complicar más si se tiene en cuenta, por ejemplo, que dentro del bloque está Emilio Monzó (ex ministro de Asuntos Agrarios) quien se muestra alejado del kirchnerismo y podría aliarse a Unión-Pro.
Por su parte, la oposición está conformada por 42 bancas pertenecientes a los principales bloques (UCR, ARI-CC, Gen-CC, Confe, Unión Peronista, Unión Celeste y Blanco, y Pro) y tres unibloques compuestos por los diputados: Laura Berardo (Libres del Sur); Hugo Bilbao (peronista disidente) y Patricio López Mancinelli, quien fue expulsado recientemente del bloque cobista por ayudar a que el oficialismo obtenga el quórum necesario para tratar la reforma impositiva.
Más allá de estos datos, lo cierto es que el oficialismo se verá cada vez más obligado a consensuar con una oposición que se sabe más fuerte, y su éxito dependerá de la capacidad de diálogo que posea. Los legisladores son concientes que luego de fin de año, la relación de fuerzas cambia y ya no se podrán aprobar leyes sin discusiones y acuerdos parlamentarios.
Por Laura Elisandro
