Se realizó un encuentro en un bar de la zona con el ex candidato a gobernador Ricardo Alfonsín, y dirigentes como Cinthia Navarro y Marcelo Fidalgo, que impulsan una renovación local de la UCR. De las actuales autoridades, asistió Víctor De Martino. Todo indica que habrá internas en junio.
Por Ariel Kocik
Los radicales de Quilmes dicen que quieren evitar la interna, pero no le temen a ese “acto democrático”. Como en otros distritos, buscan oxígeno. Por tal motivo, dirigentes como Cinthia Navarro y Marcelo Fidalgo se reunieron en un bar del centro quilmeño junto al referente provincial Ricardo Alfonsín, ex candidato a gobernador, a discutir sobre la recuperación del partido y la elección de autoridades (las actuales tienen los mandatos prorrogados), en lo posible sin desgaste de competencias, pero atendiendo al aire nuevo que se reclama al radicalismo desde adentro y desde afuera.
Como diría Perón, la renovación no es “tirar viejos por la ventana”. Diferencias obvias al margen, Alfonsín parece de acuerdo. Nuevo no es lo mismo que superador, asegura, y los viejos dirigentes no son necesariamente malos. De hecho muchos sostuvieron al partido en las difíciles. Pero apoya “dar señales claras de cambios”.
Habla de no discutir por las líneas internas y solucionar los problemas de la provincia: hay recursos para hacerlo, aunque el actual reparto limita. “Hay barrios donde la gente vive como hace 300 años; sin luz, sin agua, etc.”, dice Alfonsín.
“HACE FALTA MÁS BALBÍN QUE ALFONSÍN”
El hijo del ex presidente recordó que en 1945 decían que la UCR desaparecía; Balbín se dedicó a unir el partido y 20 años después Illia era presidente. En los 70’ también se decía lo mismo, el partido se unió y en 1983 Alfonsín derrotaba al peronismo en una elección nacional: a ese trabajo hay que apuntar, sugiere.
Ricardo Alfonsín enfrentó en el 2001 a un aliado de su padre, el peso pesado de la provincia Fredy Storani, con su propia línea Radicales Para el Cambio. En el 2007 fue candidato a gobernador, pese a conocer sus pocas chances, y ahora no tiene cargo, pero reúne referentes en casi todos los distritos y recorrió 40 pueblos en un par de meses, buscando “consensos y renovación”.
GORILAS Y LIBERTAD DE PRENSA
Alfonsín dice que siempre luchó contra el gorilismo, y además trabajó junto a peronistas que comparten ciertos valores con el radicalismo. Se refiere a lavagnistas como Eduardo Camaño. El gobierno juzga el presente con una mirada antigua: “Kichner no es Perón” y la Argentina no es la misma, asegura. Sin embargo, le preocupan problemas, como que se limite la libertad de prensa: puede haber prensa buena o mala, pero la prensa sin libertad siempre es mala, explica. Y que en todo caso la sociedad debe encargarse de democratizar la información.
EL GOBIERNO BUSCA UN “CHIVO EXPIATORIO”
“El gobierno no puede disimular más los precios, intentaron manipular los índices de la inflación y nadie les cree. No tienen gran interés en resolver el problema del campo, en el fondo quieren que los productores retomen los cortes de ruta para encontrar un chivo expiatorio y culparlos por los problemas de los precios”, dispara.
“El gobierno trata al campo como si fueran todos pools de siembra, y el 70 % de los productores no tiene más de 200 hectáreas. Hay otro partido de la oposición, que se corrió a la derecha, y que cree que son todos pequeños y medianos. Ni una cosa ni la otra. Hace falta políticas selectivas. El gobierno no conoce la situación del sector agropecuario”, afirma Alfonsín.
LA COPARTICIPACIÓN
El ex legislador provincial se metió de lleno en un reclamo central de la UCR: Buenos Aires pierde 5000 millones de pesos al año con el impuesto al cheque, el IVA y las ganancias, sin contar las retenciones. Sugiere cuánto podría hacerse con esa plata, por ejemplo en construcción de cloacas. Raúl Alfonsín destinaba 55 % a las provincias, recuerda, pese a que el estado mantenía escuelas secundarias, hospitales y empresas. Y ahora, con un estado más chico, se destina sólo el 30 % de la recaudación. Se entregan subsidios a las grandes empresas y a las corporaciones, y sólo una ínfima parte es para redistribuir.
Destacó que es lamentable ver a los gobernadores “mendigando” recursos que les pertenecen a sus provincias, pero que el gobierno utiliza “para ejercer violencia política y económica” sobre ellos, quienes deberían decidir con autonomía cómo manejarlos.
“Después de la crisis del 2001 la sociedad toleró errores del gobierno por el crecimiento económico producto del buen contexto internacional. Ahora se pone más exigente. Saben gobernar cuando la cosa está bien, pero no cuando empiezan los conflictos”, señala.
INTERNAS PARA JUNIO
“No hay que temerle a las internas, pero preferimos el consenso”, asegura Marcelo Fidalgo, dirigente joven de la zona. Agotaremos las instancias de debate, sostiene, y de todos modos decidirán los afiliados. Cinthia Navarro expresó que Quilmes necesita un cambio de figuritas y una renovación en serio. “Resolvemos las cosas de manera democrática”, destacó. Ambos se identifican con el alfonsinismo, aunque no parecen buscar malos términos con las actuales autoridades, de las cuales asistió Víctor De Martino. Alfonsín señaló el rol “muy importante a cumplir en Quilmes” por gente como Navarro y Fidalgo, y su compromiso con el partido y con la renovación.
“Hay que militar más, estudiar más y hacer las mejores propuestas” para recuperarse, señaló el líder de RAPACA, y no echarle la culpa al clientelismo, si bien es una realidad.
RADICALES CON EL “BARBA”
Hay radicales que decidieron hacer un aporte técnico en distintas áreas al gobierno de Francisco Gutiérrez, “sin perjudicar al partido”. Es una decisión personal, señala Alfonsín. Navarro destacó que se trata de una colaboración con una gestión que juzga como correcta hasta ahora, y que no dudarán en criticarla en todo aquello en lo que no estén de acuerdo.

