El gobernador brindó una serie de reportajes para hacer un balance del primer año de gestión; La Noticia Web repasó las principales dificultades.
“Si uno toma a la humanidad completa, muy pocos pueden decir en este año que se cumplieron las expectativas y los planes previstos”, se atajó el mandatario en una entrevista con la Agencia Télam.
Sin embargo, Kicillof se animó a arriesgar algunas consideraciones sobre su primer año de gobierno en las que se mostró orgulloso de «cambiar las prioridades» de la provincia y «transformar las cosas que andan mal».
«Me fascinan lo desafíos de la provincia porque vengo a transformar lo que anda mal. Tengo el entusiasmo y las ganas del primer día”, destacó
El viernes pasado, se cumplió un año de la asunción de Kicillof como gobernador de la provincia de Buenos Aires.
Kicillof asumió con un grave conflicto humanitario en las cárceles de la provincia. Se trató de una masiva huelga de hambre de presos bonaerenses que reclamaban mejores condiciones de detención, en un contexto de importante hacinamiento, y mejoras en la alimentación.
A eso se le sumó la discusión de las leyes de emergencias aprobadas a finales de diciembre y de la norma impositiva fiscal fueron las primeras arduas contiendas que tuvo Kicillof con la oposición de Juntos por el Cambio, que izo valer su mayoría en la Cámara Alta bonaerense.
La ley impositiva se empezó a tratar a finales del 2019 pero se terminó aprobando el 9 de enero, luego de cruces y sesiones en las que la oposición no dio quórum.
Con los cambios forzados por Juntos por el Cambio, la Provincia perdió unos 20.000 millones de pesos, lo que valió duros reproches por parte del oficialismo.
Sorteada las primeras disputas legislativas, Kicillof enfrentó la pesada herencia de la deuda heredada del gobierno de Cambiemos.
En ese momento, el Gobierno bonaerense consiguió una adhesión del 50% a la postergación del pago del bono que vencía el 26 de enero cuando se necesita el 75% de aprobación.
Finalmente el primer conflicto con la deuda fue resuelto por la provincia con el uso de recursos propios «sin asistencia del Gobierno Nacional “.
Luego llegó la pandemia: desde que se decretó el ASPO producto de la pandemia, el desafío en la Provincia fue fortalecer el sistema de salud que arrastraba deficiencias estructurales. Desde las arcas bonaerenses debieron destinar recursos para insumos, hospitales, centros de aislamiento y, con ayuda de Nación. Hasta aquí, el sistema no ha colapsado y ningún paciente se ha quedado sin respirador.
Luego Kicillof elevó a la Legislatura bonaerense un pedido de endeudamiento por 500 millones de dólares con organismos multilaterales, otros 20.000 millones de pesos. Desde la oposición, con los intendentes a la cabeza, lograron que se reactivar el FIM y que se alargaran los plazos para devolver a la provincia los fondos entregados.
Uno de los embates del Gobernador fue hacer frente a los pedidos opositores (sostenidos por los alcaldes peronistas), lo que llevó varias rondas de negociación hasta que finalmente tuvo la ley.
En septiembre llegó el estallido del conflicto policial. La protesta que el gobierno no vio venir estalló como una bomba y tras la tensión, Alberto Fernández decidió quitar un punto de la coparticipación a CABA para crear un Fondo para la Provincia.
En medio de la crisis social, se expandieron la toma de terrenos. El foco del conflicto se radicó en Guernica. Allí hubo un inmenso asentamiento de familias que fue desalojado de manera violenta. Durante semanas, Andrés Larroque inició negociaciones para que el desalojo fuera voluntario y pacífico, hecho que logró con varias familias pero no con la totalidad, lo que le valió a la gestión muchas críticas.
Ahora, la gestión enfrenta la discusión por la Ley de Presupuesto 2021 y Ley Fiscal Impositiva. El objetivo de Kicillof era contar con la ley de leyes antes de ese mes pero no se alcanzaron los acuerdos con la oposición ni lo intendentes. Por eso, el debate pasó a extraordinarias y se alargaron los plazos.
