La cotización mayorista alcanzó los $1.446,50 y acumuló un avance de $55 en el último mes. Economistas señalaron que la Casa Rosada comenzó a aceptar una corrección del atraso cambiario ante la menor oferta de divisas y la necesidad de evitar mayores distorsiones en la economía.
El mercado cambiario arrancó la semana con una nueva suba del dólar mayorista y dejó una señal que hasta hace pocos meses parecía improbable: el Gobierno empezó a tolerar un tipo de cambio más alto después de varios meses de fuerte apreciación del peso.
La cotización cerró en $1.446,50, con un incremento de $55 respecto de un mes atrás. El movimiento representó un alza cercana al 4% y consolidó una tendencia que tomó fuerza en las últimas semanas. Desde mediados de año, el dólar abandonó la zona de los $1.400 y avanzó de forma sostenida.
La corrección ocurrió en un contexto económico marcado por el bajo nivel de actividad y un consumo que no logró recuperarse. Esa situación alimentó entre los analistas la idea de que una suba gradual del tipo de cambio tendría un impacto limitado sobre los precios, al menos en el corto plazo.
Detrás del movimiento apareció un cambio de actitud oficial. Tras sostener durante meses una política que favoreció la apreciación cambiaria, el Gobierno comenzó a convalidar una recuperación del precio del dólar. La expectativa del mercado apuntó a que la menor oferta de divisas durante la segunda mitad del año presionará sobre la cotización.
El director de Epyca, Martín Kalos, sostuvo que la situación era previsible. “Desde principios de año venimos marcando en la consultora ese problema: haber tenido un tipo de cambio apreciado en el primer semestre, a un nivel que no puede mantenerse en el segundo semestre, cuando la demanda empezará a superar a la oferta. La pregunta es por qué el BCRA no lo previó, en lugar de insistir con una política de apreciación”.
El economista también cuestionó la estrategia oficial de los primeros meses del año. “El Gobierno compró muchos dólares, pero podría haber comprado más y evitar una reducción del precio del dólar en términos reales. Insistió así con una política de apreciación. El tipo de cambio va a subir en el segundo semestre y ese vaivén es innecesario, es por la estacionalidad estructural de las exportaciones, que el Gobierno quiso ignorar, no por las apuestas diarias del mercado. Ahora ya la demanda de dólares sigue igual, pero con menos oferta. No debería tener impacto en la inflación. El tipo de cambio estaba apreciado y ahora corrige. Puede no tener traslado, más allá de los precios mayoristas».
Una visión similar expresó el economista jefe de Eco Go, Lucio Garay Méndez. “Hay que tener presente que en los primeros meses del año el dólar cayó y ahora corrige en forma que parece controlada. No parece un desanclaje de expectativas. Pareciera más un movimiento para compensar la inflación de los últimos meses y no retrasar el tipo de cambio real. Mientras no se acerque al techo de la banda y genere dudas sobre la sostenibilidad del esquema, hay margen para que suba sin traspaso total a precios”.
Para Haroldo Montagu, economista jefe de Vectorial, la administración de Javier Milei reconoció que el esquema anterior comenzó a generar más costos que beneficios. “El Gobierno empieza a darse cuenta de que el tipo de cambio apreciado lo complica más de lo que lo beneficia, en este contexto de recesión económica. Una devaluación suave no necesariamente va a tener impacto inflacionario inmediato y profundo, por los malos motivos: caída de salarios y actividad”.
Montagu añadió que la abundancia reciente de divisas respondió más a decisiones financieras que a un fortalecimiento genuino de la economía. “La abundancia de dólares refleja más las ingenierías financieras del Ministerio de Economía que la estructura productiva. En ese contexto, puede darse el lujo de deslizar el dólar sin repercusión inmediata en precios. Tiene riesgos, pero opta por esa vía ante la obviedad de un tipo de cambio súper apreciado”.
En la misma línea, Alejandro Giacoia, de Econviews, consideró saludable una actualización gradual del valor de la divisa. “El dólar está 25% debajo de la banda superior. No parece preocupante y de hecho parece sano que el dólar se mueva en línea con la inflación de los últimos meses. Que se vaya moviendo así como se está moviendo ahora, más o menos suave, para evitar que estas correcciones se den todas juntas con un salto más fuerte. Es mejor de esta manera”.
Por ahora, el dólar todavía se ubicó lejos del techo de la banda cambiaria. Sin embargo, el movimiento de las últimas semanas marcó una diferencia respecto del primer semestre: el Gobierno dejó de apostar a un peso cada vez más fuerte y comenzó a aceptar una suba gradual del tipo de cambio, una corrección que ya llevó al dólar por encima de los $1450.
