AFA y FPT: futuro incierto para el fútbol local

16 febrero, 2016

Tanto la transmisión de los partidos como la máxima institución deportiva del país atraviesan etapas de cambios poco certeros; contratos millonarios, bajadas de línea políticas y fraude electoral manchan al deporte nacional.

Por Stefano Porcile - TW: @tefoporcile

La llegada de Cambiemos abre la incógnita sobre el futuro de la transmición de los partidos de fútbol en nuestro país. El gobierno, hasta ahora ferviente defensor de los derechos públicos de televisación, cambió de color polítco y con ello nuevas medidas acarrean una serie de cambios en lo que todos conocen como Fútbol  Para Todos (FPT)

Para comenzar, el empresario Fernando Marín, elegido por Mauricio Macri para dirigir FPT en reemplazo de Pablo Paladino, confirmó hace unas horas que la transmición pública de los portaidos "finalizará en 2019 o antes si el presidente lo decide". Marín, de impronta macrista, se encaminó en el mundo del deporte como organizador de la Copa Davis por más de 30 años y, durante seis años, fue gerenciador de Racing, donde evitó el descenso, ganó un título y le dio la primera oportunidad a Diego Simeone como DT.

Según varios medios, hace unas semanas el empresario convocó a todo el plantel de FPT una reunión presidida por Marcos Peña para hacer bajada de línea sobre algunas frases específicas que recuerdan a la época kirchnerista. No es casualidad que en las nuevas transmiciones de los partidos no se escuchen algunas oraciones reconocidas como por ejemplo “de Ushuaia a la Quiaca” o “el fútbol grande de la Argentina”.

Los despidos fueron otra de las nuevas medidas implementadas por el titular de FPT. Del anterior plantel, dos relatores, un comentarista y un periodista de campo perdieron sus empleos por la administración macrista. Tanto Javier Vicente y Adrián Di Blasi (relatores), como Mariano Hamilton (comentarista) y Luis Lugo se expresaron sobre lo sucedido manifestando irregularidades en sus rescisiones de contratos.

Como si fuera poco, el gobierno delegó la televisación de los partidos de mayor audiencia (Boca, River, San Lorenzo, Independiente y Racing) a el El Trece, Telefe y América, a cambio de $ 45 millones, al rededor de $ 1 millón por partido. El motivo de esta nueva medida es claro: disminuir el gasto estatal de la transmisión de los partidos, vendiendo los derechos a otros medios.

Lo que se pone en discusión es su costo ya que, según un estudio, los canales recuperan su inversión semanal con apenas minutos de publicidad no oficial (PNT). Acorde con Página 12, la señal del Grupo Clarín cobró alrededor de 15 mil pesos el segundo publicitario durante el partido de River contra Quilmes. 

Por su parte, nadie en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) quiere quedar afuera del reparto de la torta en esta nueva etapa política. A comienzos de año, el oficialismo pagó unos $ 881 millones a la AFA como parte del acuerdo para trasmitir los partidos del campeonato.

La máxima institución del fútbol argentino, presidida por Luis Segura, mantiene un rumbo incierto y atraviesa una crisis sin precedentes. A partir del bochornoso empate de votos entre Marcelo Hugo Tinelli y el actual titular de la entidad deportiva, políticos como Mauricio Macri, Sergio Massa y Daniel Scioli mostraron su apoyo a uno o al otro de los candidatos.

Desde el tinellismo están convencidos que el misterioso empate huele a fraude. Mientras que el segurismo, impulsado por Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de Barracas Central y yerno de Hugo Moyano, reconoce un empate y por ende una continuidad en el legado.

Por un lado, San Lorenzo, River, Banfield, Estudiantes, Temperley, Defensa y Justicia, Unión, Gimnasia (LP), Rosario Central, Colón, Gimnasia (J), Lanús, Tigre, entre otros, apoyan la nueva candidatura del conductor televisivo para el próximo 29 de junio.

En la vereda de enfrente, Racing, Barracas Central, Argentinos, Quilmes, Cambaceres, Chicago, Independiente, San Telmo, Villa Dálmine, Olimpo, entre otros, prefieren la continuidad de Segura al mando de la AFA.

El futuro de FPT y la AFA son inciertos. Corrupción, bajadas de línea y contratos millonarios manchan al deporte insignia de nuestro país, hostigando a quienes disfrutan del fútbol semana tras semana.

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