Piñas, patadas y escándalo en el clásico platense

1 febrero, 2016

Estudiantes y Gimnasia protagonizaron un cruce "amistoso" que terminó en una batalla campal entre los futbolistas; antes, los barras del Lobo habían quemado una bandera del Pincha.

Empezó con un respetuoso minuto de silencio, y terminó a las trompadas en medio de un griterío descorazonador. En una noche que tenía todo el colorido necesario como para ser una fiesta, Estudiantes de La Plata y Gimnasia decidieron llevar al límite la idea -un lugar común a esta altura- de que entre ellos no hay partidos amistosos.

Durante el segundo tiempo del encuentro la barra de Gimnasia había desplegado cuatro banderas de Estudiantes. A través de los insufribles altoparlantes del Mundialista, los organizadores le daban el ultimátum a los aficionados para que terminaran con la provocación, o sería suspendido el encuentro. Fue inútil: reloj detenido.

El cuarto árbitro, Sergio Testa, pidió a los responsables del operativo de seguridad que intervinieran pero ningún uniformado ingresó en la tribuna. A pesar de eso las banderas fueron plegadas. No todas, en realidad: a una de ellas la prendieron fuego justo detrás del arco de Estudiantes. 

Dentro del campo de juego, en tanto, seguían volando las tarjetas amarillas, y entonces llegó la primera roja. El expulsado fue el uruguayo Alvaro Pereira, por una tremenda patada en la cabeza al marplatense Facundo Oreja, que dejó la cancha en ambulancia.

Entre la reiteración de faltas, las protestas, las simulaciones y las nuevas interrupciones por culpa de las banderas de Estudiantes en poder de Gimnasia, el partido ingresó en una marcha lenta y frágil hacia el final. Pero cuando faltaban segundos para que se cumpliera el tiempo reglamentario, fue expulsado el arquero del Lobo, Enrique Bologna por una mano -discutidísima- usada como último recurso fuera del área. Al no tener más cambios Gimnasia, se hizo cargo del arco el defensor Ezequiel Bonifacio, y después de un tiro libre que dio en la barrera, el Lobo armó un rápido contragolpe con la conducción de Medina. El delantero trepó en terreno de Estudiantes, hasta que fue talado por Santiago Ascacíbar. El jugador fue expulsado, se le abalanzaron varios rivales, y fue el principio del fin: la pelota no volvió a ponerse en juego.

El partido fue suspendido, y el descontrol llegó a tal punto que los equipos no pudieron siquiera cumplir con el compromiso de abandonar juntos la cancha. Vivas y Troglio acodaron esa salida, tal como confesaron después en la zona de vestuarios, para evitar el tironeo que se vio en La Bombonera la noche del gas pimienta para ver qué equipo dejaba primero el campo de juego.

"Se le escapó a Trucco, se le fue de las manos. Fue una vergüenza, sin sentido. Vinimos a jugar un partido de fútbol y terminamos así", dijo el capitán de Gimnasia, Lucas Licht, antes de partir hacia el vestuario.

"Los culpables somos todos. Esto es inaceptable", señaló Vivas, en una zona mixta blindada por la cantidad de policías que bloqueaban cualquier paso entre un vestuario y otro. "Lamentablemente -señaló por su parte Troglio- a veces tenemos reacciones que después condenamos cuando entramos al vestuario".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Canchallena

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