Tevez volvió para estar cerca de la gente

3 agosto, 2015

El delantero donó 20.000 kilos de alimentos a un comedor de Fuerte Apache.

Mucho más que una foto. Carlitos siempre se muestra receptivo con todos los hinchas

Adentro de esos ojos hay algo que brilla como el aire de arriba de una fogata, que por momentos tiembla y durante otros vibra de manera apenas perceptible. Es esa mirada, la que ha visto para pasar delante de esas pupilas muchos momentos de sacrificio, otros de profunda injusticia y algunos de los más bellos que alguien pueda observar, la misma que crepita al calor de todos esos pibes que se arremolinan a su alrededor. Carlos Tevez ve en el grupo de chicos de Fuerte Apache a los diferentes capítulos de su historia de niño. El 10 benefactor, que donó 20.000 kilos de alimentos a un comedor de su lugar natal, recibió a los destinatarios de su donación, en uno más de sus gestos de cercanía con la gente que Carlitos viene ofreciendo desde que volvió al club.

Tevez, entonces, brilla en cada mirada y en cada palabra de su discurso ante esos que crecen donde él creció: "Es un placer tenerlos acá. Uno ve en los chicos a su infancia y a sus ganas de lograr cosas. Me hace muy feliz que vengan y que disfruten de lo que es el Mundo Boca. Yo no tuve la posibilidad de chico, pero soñaba con llegar a ver esto algún día. Me hacen feliz. Ya estoy acá y tienen la posibilidad de venir a ver un partido o un entrenamiento cuando quieran".

Carlitos sonríe con todos sus dientes, pero también con todos sus sentimientos. Firma mil camisetas, se saca dos mil fotos y hasta tiene tiempo para darles un consejo que es mucho más que una frase de ocasión: "Ojo, que primero está el estudio, eh". No hay hora, ni cita, ni apuro que lo saque de ese rato mágico que él mismo buscó y que lo ratifica como el líder azul y oro. Tevez es el pueblo.

El mediodía de gloria de los pibes del Fuerte se parece a cada uno de esos gestos que se advirtieron en el trayecto de Boca entre Córdoba y Formosa, durante la última semana. Carlitos dejó en claro desde su llegada que estará cerca de la gente y que no tiene contemplaciones a la hora de dejar de lado todo para dedicarse a los que sueñan con él cada noche. Así lo hizo en Córdoba, cuando salió tres veces a la puerta del hotel Sheraton, lugar en el que, en soledad, interactuó con los fanáticos de La Docta. El lunes por la noche, en las horas previas al viaje en chárter hacia Formosa, se mantuvo en la calle hasta las 22.30 y no dejó hincha sin atender.

En el norte argentino, el panorama fue similar. Al ver los 18.000 hinchas que se convocaron en el entrenamiento previo a Boca-Banfield, Tevez se acercó junto a sus compañeros a los alambrados, de modo de conformar a una multitud que siempre lo miró por televisión. En el hotel Howard Johnson, en el que el plantel se concentró, Carlitos también se ocupó de los suyos. Incluso, conmovió a todos cuando hizo pasar al lobby a Luicho, un bostero que padece una discapacidad motriz y que siempre soñó con conocer al Apache. Tevez se encontró con Luicho y le firmó una camiseta y se sacó fotos con él. Según contó el sitio Noticias Formosa, el joven de 31 años terminó llorando de la emoción.

Por detrás de toda la parafernalia mediática y luego de mil ofertas, Tevez volvió a Boca. El valor de su retorno habita en esos ojos que siguen crepitando al calor de una emoción indescriptible. El Apache y sus Apaches tienen la certeza de que la vida se sacude con fuerza en momentos como el que están viviendo. Así vale la pena.

Fuente: Clarín

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