Vergüenza Clásica

15 mayo, 2015

En una jornada tan sensible para el fútbol argentino por la muerte de Emanuel Ortega, jugador de San Martín de Burzaco, un nuevo papelón en un superclásico por parte de la hinchada de Boca Juniors vuelve a manchar las páginas de la historia de nuestro deporte.

Los jugadores de River fueron agredidos con una vengala fosfórica

Por Stéfano Porcile
 

Ni la suspensión de la hinchada visitante, ni el derecho de admisión, ni los controles excesivos pudieron evitar que una nueva mancha marque al fútbol argentino.
Todo estaba listo para que la noche del jueves sea una verdadera fiesta para el deporte. River Plate y Boca Juniors volvían a verse las caras por la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores. El escenario, la cancha de Boca, estaba repleta. Mujeres, chicos y familias comulgaron hasta su estadio para alentar al equipo.

Pero la fiesta estaba destinada a convertirse en una pesadilla. Desde el comienzo del partido, una bandera colgada en la tribuna de “La 12” citaba la frase “Si nos cagan otra vez, de la Boca no se ba nadie”. Las amenazas, fácilmente divisibles, presagiaban lo que sería otra trágica noche para el futbol argentino.

El primer tiempo del encuentro se desarrolló con total normalidad. Boca no mostraba su mejor faceta ofensiva y River dañaba con contragolpes no muy certeros. Luego del descanso, el cuarto árbitro llamó a la puerta de los vestuarios para reanudar el encuentro y fue allí cuando se desató la violencia.

Según los primeros indicios, simpatizantes del conjunto local utilizaron un elemento de fuego, posiblemente bengalas, para quemar la parte inferior de la lona por la que los jugadores de River ingresaban al campo de juego. Luego de generar un orificio, procedieron a lanzar gas pimienta a los propios futbolistas.

Rápidamente, los deportistas comenzaron a correr hacia el círculo central asistidos por los colaboradores del cuerpo técnico. Entre los más afectados se encontraban Leonardo Ponzio, Ramiro Funes Mori, Leonel Vangioni y Matías Kranevitter.

"Nos tiraron con gas pimienta", dijo a Fox Sports Leo Ponzio. Por su parte, Vangioni objetó que: "Estamos quemados, no podemos ver". Los jugadores fueron rápidamente acompañados hasta el banco de suplentes donde fueron tratados contra el ardor en los ojos y las quemaduras en el cuerpo.

Luego de unas desmedidas dos horas en las que el árbitro, Darío Herrera, esperó a que la Conmebol tome una determinación, el partido fue suspendido. Durante este período de tiempo, los insultos por parte de la tribuna fueron constantes y repetitivos.

“Nadie está contento con esto. La imagen que damos al exterior se ha dañado nuevamente. Es un día triste para el fútbol” aseguró el capitán Marcelo Barovero a Fox.

"Es lamentable todo lo que ocurrió, es un papelón mundial. Quiero identificar a esos diez inadaptados" manifestó Daniel Angelici, presidente de Boca

Luego de la suspensión, el cuerpo técnico de River aguardó otros 40 minutos en el círculo central para poder abandonar el campo de juego ya que desde la tribuna lanzaban todo tipo de proyectiles a quien se atreviera a ir al vestuario.
“Convoqué al representante de la Conmebol porque estaba actuando con negligencia al esperar tanto tiempo. Pudimos despejar la zona con total normalidad, fuera del estadio no hubo incidentes. La única prioridad era que se ejecutara la evacuación” remarcó Sergio Berni ante la prensa.

Como si esto fuese poco, el arquero de Boca Juniors, Agustín Orion, decidió que sus compañeros saluden a los barras que quedaban en la tribuna que agredió al conjunto de Núñez.

Las fueras policiales decidieron labrar un acta y confiscaron las camisetas de River con rastro del gas pimienta.
No es la primera vez que algo así sucede, probablemente no será la última. El fútbol argentino llora no sólo por la pérdida del joven futbolista Emanuel Ortega sino que también por la falta de criterio que nuevamente demostró tener la sociedad que compone este maravilloso deporte que se llama fútbol y que tanto enfermamos.
 

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