COMENZÓ LA MARCHA DE LOS CHICOS DEL PUEBLO

30 abril, 2007

Unos 400 niños y adolescentes partieron desde Misiones y recorrerán cinco provincias, hasta llegar a la Plaza de Mayo. Reclaman que no haya “ni un pibe menos” por la pobreza.

4600 kilómetros en esta cuarta marcha nacional

“Con ternura venceremos”, dicen los Chicos del Pueblo. Esas palabras, escritas en una bandera multicolor, volverán a resonar en la cuarta marcha nacional que el movimiento integrado por más de 300 organizaciones sociales de toda la Argentina comenzó el lunes 7 en Puerto Iguazú, Misiones.

Durante doce días recorrerán 4600 kilómetros de paisajes y realidades hasta llegar a Plaza de Mayo. Marcharán por cinco provincias para denunciar que “El hambre es un crimen” y exigir que no haya “ni un pibe menos” a causa de la pobreza. Serán alrededor de 400 y estarán acompañados por los educadores populares que día a día construyen con ellos una realidad distinta en los barrios más inhóspitos “de un país hecho de pan” en el que “la mitad de los niños menores de 18 años son pobres”.

“El hambre avanza sobre nuestros pequeños que titilan en algún rincón del desamparo. El país se desangra en niños”, denuncia el texto que el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo publicó para esta nueva convocatoria y que está firmado por su coordinador, Alberto Morlachetti.

Uno de los ejemplos de esta realidad se vive en Corrientes, donde “el 44,9 por ciento de la población infantil está desnutrida”, según el reciente estudio Desnutrición y patologías permanentes, de la Universidad del Nordeste (ver aparte). Denuncias como éstas se dieron a conocer desde la primera marcha del movimiento, en 2001, cuando desde La Quiaca, Jujuy, hasta Buenos Aires, los chicos comenzaron a caminar “para atravesar la conciencia nacional”, de la mano del recordado cura Carlos Cajade.

La segunda fue en 2002 y salió desde donde partió esta última, Misiones. Por entonces, los pibes revelaron que el 80 por ciento de los chicos está por debajo de la línea de pobreza. Y la tercera fue en 2005, cuando caminaron desde Tucumán hasta Buenos Aires.

Ninguno marcha sin saber por qué. “Vamos por los derechos de todos los chicos”, dice “Lin” (de “lindo”), que se llama Damián Vega. “Y los derechos son tener una casa digna, zapatillas, heladera, baño, colchones y todo eso que hace falta para vivir bien”, completa Tamara Valenzuela. Los dos tienen 11 años y son miembros de Chicos del Sur, una organización de Fiorito, Lomas de Zamora.

Sentados en ronda, en el patio-canchita de tierra, le explicaron a Página/12 por qué la consigna es “El hambre es un crimen”. “Porque está planificado”, comienza Gonzalo, el más grandecito. Pero el que grafica es Nahuel Vélez: “Porque los de arriba se llevan todo y no reparten. Algunos empresarios cobran dos mil y algo, y los que trabajan en changuitas ganan ciento y algo. Y eso no puede ser”, argumenta con el rostro más serio de sus candorosos 11 años.

“Claaaro –aporta Tatiana Stiessel, de 10–, el que trabaja mucho gana poco, y el que trabaja poco gana mucho. Al menos en el barrio es así.”

Las respuestas son fruto de sus propias vivencias y de las que día a día comparten con Estela Rojas y Mario Espínola, que están al frente de los quince educadores populares que preparan el almuerzo de esos pibes, además de enseñarles a leer y escribir, a bailar, jugar y construir entre todos una realidad diferente.

Esas experiencias cotidianas serán compartidas en la convivencia de la marcha con chicos de varios puntos del país. Un pedacito de esa experiencia suele reflejarse en el texto que –como todos los años– surge luego de varias reuniones, discusiones y consensos, y que al final se lee en Plaza de Mayo.

A esas reflexiones las acompañarán las propuestas. Básicamente, la creación de un seguro universal por cada chico menor de 18 años, para todos los trabajadores, independientemente de su condición laboral, una bandera que desde hace varios años levanta la CTA, de la que es parte el Movimiento de los Chicos del Pueblo, y cuyos dirigentes estarán durante todo el recorrido.

De hecho, los pibes saben también que el reclamo no sólo es por ellos. “También vamos a pedir por los adultos, para que tengan un trabajo digno, así vivimos mejor”, aclara Tatiana. “Ah, también marchamos para que a los chicos no los agarre la desnutrición”, sorprende Cristian, de 12, el más calladito de todos.

–¿Y conocen algunos casos? –Yo sí –se apresura Tamara levantando la mano–, conozco uno en el pasillo donde vive mi tía; el chico es así (encoge los hombros), todo flaquiiito.

ALBERTO MORLACHETTI, COORDINADOR NACIONAL DEL MOVIMIENTO CHICOS DE PUEBLO

“No puede haber hambre en el corazón del trigo”. Alberto Morlachetti, el coordinador nacional del Movimiento de los Chicos del Pueblo, en entrevista con Página/12, puso en tela de juicio las cifras oficiales que dan cuenta de la pobreza y acusó al actual modelo económico de ser el que “extingue la vida humana”.

“Desde hace 19 años luchamos por la vida y disputamos en el imaginario que hay que proteger a los niños, no protegerse de ellos. Esta nueva marcha intenta unir esos pedacitos rotos de sueño para construir un país para todos. Porque no puede haber hambre en el corazón del trigo. Sostenemos que un país que no tiene proyecto específico para su infancia es, en sentido estricto, un país sin proyecto”.

“En el inicio de esta cuarta marcha, la consigna “El hambre es un crimen” habita el alma de la mayoría de nuestra gente. De allí la adhesión de las organizaciones y el vuelco masivo de una parte de las poblaciones, cuando la marcha pasa por las distintas ciudades. No hay verdad más armada que la pura inocencia”.

“Es obvio que nuestras mediciones no coinciden con las oficiales, pues devienen de nuestras organizaciones que trabajan cotidianamente con esa gran masa de población excluida y no de funcionarios que intentan ocultar una realidad que se muestra desnuda en las calles. En ese sentido, lo sucedido este año en el Indec no deja muchas dudas al respecto”.

“Las medidas gubernamentales en ese sentido han sido elocuentes: el pago de una deuda externa contraída con el genocidio, la prórroga de concesiones a las empresas privatizadas de áreas estratégicas para el desarrollo, el modelo agroexportador y la desigual distribución de la riqueza. Los índices de pobreza son altos no por voluntad divina, sino porque se mantiene el modelo neoliberal que extingue la vida humana”.

EL RECORRIDO

- Lunes 7 de mayo: Puerto Iguazú y Eldorado, Misiones

- Martes 8: Posadas, Misiones

- Miércoles 9: Corrientes Capital y Resistencia, Chaco

- Jueves 10: Formosa

- Viernes 11: Reconquista, Santa Fe

- Lunes 14: Santa Fe

- Martes 15: Rosario, Santa Fe

- Miércoles 16: Zárate-Campana, Buenos Aires.

- Jueves 17: José C. Paz, Buenos Aires

- Viernes 18: Plaza de Mayo, Capital Federal

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OPINIÓN Por Javier Fernández (Concejal Juntos por el Cambio-San Martín)

Miente que algo quedará, la lógica del gobierno actual

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