Espías, mentiras y bochorno

22 febrero, 2010

Cuando en 1987 los Pixies lanzaron el tema “Dónde está mi cerebro”, Mauricio era gerente general de SOCMA, donde lo dejaron jugar un rato a ser Gordon Gekko. Artículo del subsecretario de Obras y Servicios Públicos de la Nación, Abel Fatala, pre candidato a la Jefatura de Gobierno porteño en 2011.

"El jefe de gobierno se valió de la mentira y el engaño"

Devoto entusiasta de libros de marketing de la década de los ochenta y principios de los noventa, donde se pregonaba que un país es como una empresa y como tal había que administrarla. Lamentablemente para los vecinos de la ciudad debe haber sido el único que no solamente lo creyó, sino que intenta llevarlo a la práctica.

Desde que asumió, el jefe de gobierno se valió de la mentira y el engaño a los vecinos en los temas salud, educación, inversión o nombramientos.

En los afiches la mentira es enorme: “En 2 años de gestión hicimos más que en los últimos 10, estamos recuperando el tiempo perdido”. Cierto es que en sus 2 años de gestión, Macri paró las obras de los últimos 10 años como son los subtes, el plan Basura Cero, el proyecto sobre Control de Inundaciones, la urbanización de las villas y refacción de los hospitales, incumpliendo de esta manera todas sus promesas de campaña:

* Llevó adelante el negocio inmobiliario del siglo, entregando terrenos en Puerto Madero pertenecientes a la Ciudad a empresas constructoras privadas amigas que los venderán en 10 veces más de su valor de compra.

* Duplicó la cantidad de cargos políticos en el gobierno, de 346 en el año 2005 a 644 en la actualidad.

* Aumentó en 2.000 millones de pesos la deuda de la ciudad.

* Aumentó en 400 millones el gasto en recolección de residuos y la ciudad está cada vez más sucia.

La enorme ambigüedad y la cantidad de contradicciones del gobierno macrista muestran la falta de estrategia y la improvisación. Las famosas frases preelectorales de “actitud propositiva” y “política de gestión” fueron reemplazadas, apenas asumió, por declaraciones polémicas que mostraban al verdadero y único pensamiento del jefe de gobierno.

A través de una esquizofrenia mediática desarrolló una batalla pour la galerie con Suteba por la intervención de la ObSBA. Promovió una ley para intervenirla, denunció al gremio y apeló dos fallos judiciales que ponía límites a la intervención de la obra social de la ciudad, acusando a la jueza Elena Liberatori de actuar “sin imparcialidad y sin objetividad”. Cuando se dio cuenta de que los votos de la gente no eran suficiente para arrasar con lo que quisiera, no habló más de la libre opción de obra social y los dirigentes de la ObSBA nunca más aparecieron.

Se erigió como el paladín del cuidado del presupuesto de la ciudad y despilfarró en una sola obra la bajada de la autopista en el Parque Chacabuco, por no respetar la legalización de las obras por Audiencia Pública, más de 15 millones de pesos de las arcas que dijo tanto defender.

Declara constantemente que hay que controlar a los docentes y empleados públicos que no trabajan y durante sus dos años de diputado mantuvo con esfuerzo y pereza una conducta “ñoqui” caracterizada por un ausentismo del 97 por ciento.

Pide que se le permita endeudar a la ciudad, mientras reconoce que el gobierno gasta mas de 300 millones de pesos en consultorías, o sea el 1,9% de los egresos totales.

Dio marcha atrás con el sistema de compra centralizada de insumos para los hospitales a través del Ministerio de Hacienda dándole esa potestad nuevamente a los hospitales

Dio marcha atrás en su decisión de designar a su amigo Daniel Galliano (ex gerente de Massalin Particulares y vicepresidente de la Cámara de la Industria del Tabaco) al frente del Hospital Garrahan. Así, intentó nombrar al mismo hombre para dirigir al hospital, que supo ser un ferviente defensor de los intereses de la industria que más muertes provocó en todo el planeta

Se aferró a la designación de Palacios contra todos los consejos y pronósticos de tormenta con granizo de todo calibre, hasta que la verdad lo dejó en penumbras, quedando envuelto en su propio affaire de espionaje.

Eso sí, también hay que reconocer que el jefe de gobierno trabaja para la imagen mundial de la ciudad, ya que tiene dos registros para el Guinness World Records: es el primer “gobernador” que con el dinero de la ciudad hizo escuchar desde parientes hasta a su propio jefe de Gabinete y que un órgano, como la Policía Metropolitana, mucho antes de comenzar a funcionar, se llevara puestos al jefe, al subjefe, un ministro y al espía encargado de las escuchas.

Last but not least, con la renuncia del presidente del IVC (Instituto de Vivienda de la Ciudad), Roberto Apelbaum, se destapa una interna por el manejo de una de las cajas más codiciadas de la ciudad. Creer que con esta renuncia se va la más ineficiente y menos transparente gestión del IVC, es no saber quién es el reemplazante temporario y verdadero Richelieu de los fondos del IVC: Roberto Petrini, en el cual Macri siempre depositó su confianza cuando de manejos de dinero turbio se trata, desde que era presidente de Boca, donde Petrini era el responsable de la compra y venta de jugadores. Igualmente, tanto Apelbaum como Petrini están siendo investigados por el juez Gallardo por administración fraudulenta.

Tanto el jefe de gobierno como todo su gabinete, consumen más tiempo buscando culpables en la guía amarilla, desmintiendo verdades, ocultando realidades, ejercitando piruetas semánticas para tapar agujeros, que el que le dedican a la gestión.

La designación de Posse como ministro de Cultura fue una muestra de que el jefe de gobierno está empecinado en capturar sentimientos negativos y generar una estrategia del conflicto permanente.

En los últimos meses ver a Mauricio Macri en televisión era como estar viendo una nueva temporada de Lie to me (Miénteme).

Por Abel Fatala, Presidente de Red por Buenos Aires

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