EL HAMBRE ES UN CRIMEN

31 julio, 2006

En el marco de la campaña "El Hambre es un Crimen", se realizó una marcha nacional de niños, educadores y trabajadores. Fue en el centro porteño organizada por CTA y el Movimiento Nacional de los Chicos de Pueblo.

Marcha Nacional de Chicos de Pueblo del 2005

Se realizó en el centro porteño una marcha para reclamar por el hambre de los chicos. Organizada por CTA y el Movimiento Nacional Chicos de Pueblo, que año a año realiza emprendimientos similares, encabezados por Alberto Morlachetti.

Esta iniciativa es acompañada por cientos de personalidades y organizaciones sociales, sindicales, educativas, culturales y derechos humanos entre las que se encuentran la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) y la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

A continuación difundimos el comunicado del Movimiento Nacional Chicos de Pueblo y adjuntamos la entrevista con Alberto Morlachetti en “Román Express” el miércoles 9 de agosto.

“El 70% de la población total del país menor de 18 años, o sea nueve millones y medio de niños, se encuentran viviendo en la pobreza, la mitad ya casi no come. Decenas de niños se mueren por día -menores de 5 años- por causa de pobreza. Cuando hablamos de mortandad infantil no solamente deberíamos incluir a los pequeños que se lleva la muerte sino también a los niños dañados -para siempre-física, intelectual y emocionalmente antes del nacimiento de las palabras.

El hambre es un crimen que aniquila el prodigio de la vida. Debe ser detenido. Si o si. Porque en nuestro país no faltan riquezas, ni alimentos, ni platos, ni madres, ni médicos, ni maestros, faltan en cambio la voluntad política, la imaginación institucional, la comprensión cultural y las ganas de construir una sociedad de semejantes donde broten los panes en la mesa en una mirada de manteles, para vestirse de guardapolvo blanco, para decir trabajo, para cantar infancia, para besar familia.

Sin una infancia sana, amasada y entera es impensable una Argentina mejor. Porque un país que mutila a sus niños es un país que se condena a sí mismo.

Imaginar el amor donde fue perdido, darle cuerda a nuestra dignidad, decirle NO a los accionistas de los niños descalzos. Montar en ganas: un vuelo rasante de palomas, un disparo de globos, el ratón de las monedas. No hay verdad más armada que la pura inocencia. Sí, otro país es posible”.

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