Tensión en EE.UU.: qué se sabe de la toma del Capitolio y cómo sigue el traspaso de poder

7 enero, 2021

La ciudad de Washington vivió este miércoles una jornada de caos inédita que dejó cuatro muertos y 14 políticas heridos debido al asalto por parte de seguidores del presidente Donald Trump de la sede del Congreso cuando los legisladores certificaban la victoria electoral del demócrata Joe Biden.

Estados Unidos amaneció ayer consciente de que sería un día clave. Una ceremonia que en otras oportunidades era un mero formalismo, esta vez captaría la atención de todo el arco político y mediático. Donald Trump llamó a sus aliados a evitar la certificación en el Capitolio de Joe Biden como ganador de las elecciones de noviembre pasado para evitar su asunción el próximo 20 de enero. Pero, finalmente, la sesión se terminó cancelando por una jornada de caos y disturbios inéditos, con decenas de manifestantes trumpistas dentro del Parlamento. «Terrorismo doméstico», «extremismo», «protestas», «turba», «golpe de Estado» fueron algunos conceptos que esgrimieron durante la tarde analistas, legisladores y periodistas en Estados Unidos mientras trataban de comprender lo que había sucedido en un día que quedará en la historia política del país.

Cómo llegamos hasta acá

Las elecciones de Estados Unidos implican un largo proceso. Después de las primarias partidarias y las campañas, los ciudadanos van a las urnas para elegir a su candidato. Aunque, en rigor, eligen a los electores de sus estados que luego representarán su voto. Este año, las elecciones fueron el 3 de noviembre, aunque comenzaron antes con el voto anticipado y el voto por correo debido a la pandemia del coronavirus. En la mayoría de los estados (excepto Maine y Nebraska), el ganador de la mayor cantidad de votos de un estado se lleva el total de votos electorales (equivalente a la cantidad de legisladores nacionales de cada estado). En general, en la noche electoral se conoce al ganador y luego le siguen varios pasos formales y poco noticiosos hasta el día de la asunción, el 20 de enero siguiente.

Este año fue excepcional. Por muchos motivos. Debido a la cantidad de votos por correo, y por un recuento que empezó muy parejo, recién se declaró un ganador el 7 de noviembre, cuatro días después de las elecciones. Joe Biden se había alzado con 306 votos electorales, muy por encima de los 270 necesarios para ganar la elección. Sin embargo, Donald Trump se proclamó ganador en la misma madrugada del 4 de noviembre y desde entonces afirma que él es el presidente electo y que hubo fraude en las elecciones. Sin embargo, hasta el momento no ofreció pruebas, mientras que las autoridades electorales respaldaron el proceso.

Qué pasó ayer

El 14 de diciembre, los electores finalmente se reunieron en sus estados y avalaron el triunfo de Biden, pese a las advertencias de Trump. Y ayer, en el último paso formal antes de la asunción del 20 de enero, el Congreso se reunió para contar los votos, en una sesión presidida por el vicepresidente, Mike Pence. El mandatario republicano, aferrado al poder aun mientras perdía aliados y consensos en el camino, parecía decidido a impedir la certificación del triunfo de Biden.

Trump alentó las protestas de sus seguidores antes de que se desatara el caos

 

Su primera apuesta fue política. Pero sus presiones sobre Pence o el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, no funcionaron. El vicepresidente le soltó la mano a su jefe político al afirmar que no tenía autoridad para descartar votos electorales, como le había exigido Trump públicamente. McConnell, acérrimo trumpista, dijo por su parte: «Si esta elección fuera anulada en base a simples acusaciones de los perdedores, nuestra democracia entraría en una espiral mortal».

La segunda apuesta era la gente, su base. El mandatario había arengado en las redes sociales para que sus seguidores se reunieran fuera del Capitolio durante la sesión. Incluso Trump encabezó un acto fuera de la Casa Blanca en el que llamó a sus seguidores a impedir la certificación del triunfo. «Nunca nos rendiremos. Nunca concederemos», les dijo a sus partidarios, entre los que se encuentran grupos de extrema derecha que ya han protagonizado escenas de violencia en el pasado.

La situación se salió de control por la tarde. Los fanáticos trumpistas eludieron a la policía e ingresaron al Capitolio entre gritos de «no nos detendrán» y «paren el robo», gorros rojos, pancartas y banderas y fueron directo al recinto, en una escena caótica que parecía sacada de un film de Hollywood. Mientras tanto, las autoridades ordenaban a los legisladores y asesores que se resguardaran bajo sus asientos y se colocaran máscaras de gas. Otros huían a toda velocidad para mantenerse a resguardo. Inevitablemente, se suspendió la sesión para confirmar a Biden.

Las imágenes que dejó la jornada quedarán para la historia. Desde el peculiar Q-Shaman dominando la escena hasta trumpistas ubicados en las bancas del Capitolio o incluso en el despacho de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sacándose selfies.

Casi cuatro horas después del inicio del caos, al caer la noche y mientras comenzaba un toque de queda en Washington (de 18 a 6), las autoridades declararon el complejo del Capitolio como «seguro» y despejado.

Violencia

La violencia en el Capitolio dejó por lo menos cuatro muertos y 14 policías heridos. Una de las víctimas mortales fue Ashli Babbitt, una veterana de guerra y seguidora de Trump que fue baleada dentro del edificio y derivada a un hospital, donde murió anoche, confirmaron fuentes oficiales. Además, la policía confiscó armas -incluidas armas largas- y arrestó a por lo menos más de una decena de personas durante las protestas, dijo Robert J. Contee, jefe del Departamento de Policía Metropolitana de DC. Por otro lado, un artefacto explosivo fue hallado cerca del edificio.

Qué dijeron Trump y Biden

Mientras el caos se adueñaba del Parlamento, Biden habló de una «insurrección», consideró que «la democracia estadounidense está bajo un ataque sin precedentes» y llamó a Trump a «defender la Constitución y exigir el fin de este asedio». Pasaron pocos minutos hasta que el mandatario efectivamente habló. Como suele hacer, se volcó a su cuenta de Twitter. Subió un video de poco más de un minuto en el que llamaba a sus seguidores a que se fueran a su casa «en paz». Aunque insistió en que las elecciones fueron fraudulentas y les dijo a los fanáticos: «Los amamos, son muy especiales». Luego Twitter bloqueó por 12 horas la cuenta del mandatario por supuesta incitación a la violencia y además le retiró un video con simpatizantes y ordenó eliminar tres tuits que violaban sus normas.

 

Certificación

Esta madrugada se dio el paso que faltaba. Luego de que el Congreso retomara anoche la sesión, el Congreso validó la victoria de Joe Biden, último requisito antes de su investidura el 20 de enero. El vicepresidente republicano Mike Pence certificó el voto de 306 grandes electores a favor del demócrata, frente a los 232 logrados por Trump. Finalmente, un total de seis senadores y 121 congresistas republicanos se mantuvieron fieles a la estrategia de Trump, aun después del caos, y manifestaron sus objeciones al resultados electoral, aunque no pudieron evitar el desenlace.

Trump reaccionó poco después a través de un comunicado. «Aunque estoy totalmente en desacuerdo con el resultado de las elecciones, y los hechos me respaldan, habrá una transición ordenada el 20 de enero. Siempre dije que continuaríamos nuestra lucha para asegurarnos de que solo se contaran los votos legales. Si bien esto representa el final del mejor primer mandato en la historia presidencial, es solo el comienzo de nuestra lucha para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande», manifestó el mandatario.

¿Golpe de Estado?

Mientras las imágenes de los incidentes recorrían el mundo e impregnaban todas las pantallas en Estados Unidos, legisladores demócratas denunciaron un intento de golpe de Estado. «Tristemente, y peligrosamente, una parte del Partido Republicano cree que su supervivencia política depende del respaldo de un intento de golpe», opinó el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer. «Un golpe en marcha», tuiteó la congresista Val Demings. «Esto es anarquía. Es un intento de golpe», señaló su colega Seth Moulton. «El presidente está incitando al terrorismo interno», apuntó el legislador Mark Pocan. Incluso desde el ala republicana, el congresista Adam Kinzinger afirmó en sus redes: «Esto es un intento de golpe».

Senado

Ayer fue un día clave en el plano legislativo. No solo por la sesión en el Capitolio, sino también porque se conocerían los resultados de la segunda vuelta de las elecciones en Georgia. Esos dos escaños iban a definir el poder que Biden tendrá en el Congreso a partir del 20 de enero. Por la mañana, se conoció que los demócratas habían obtenido uno de los dos escaños en juego en ese estado tradicionalmente conservador. Finalmente, y en medio del caos, se confirmó que los demócratas lograron arrebatarles a los republicanos ambos asientos en esa cámara. De esta manera, los republicanos -que ya eran minoría en la Cámara de Representantes- perdieron el control del Senado, que quedará dividido con 50 senadores para cada partido. La vicepresidenta Kamala Harris se queda con el voto del desempate.

Las dudas que quedan

 

  • Cuánto durará

En abril pasado, hubo una imagen que conmocionó a Estados Unidos y despertó temor por el nivel de violencia y de crispación en el país, sobre todo en un año electoral. Decenas de manifestantes irrumpieron en el capitolio estatal de Michigan armados con fusiles para exigir que la gobernadora, la demócrata Gretchen Whitmer, levantara las medidas de confinamiento dispuestas para hacer frente al coronavirus, en el país con más muertes del mundo y donde la pandemia también cayó en el medio de la grieta. Durante la campaña electoral, y mientras Biden figuraba como favorito en todas las encuestas, el temor volvió. En Estados Unidos sabían que había grupos trumpistas organizándose para salir a las calles si su candidato no ganaba. El mandatario no ayudó a calmar las aguas. Sin cesar y sin ceder, denunció fraude en las elecciones. Se da por descontado que no irá a la asunción de Biden y hasta hay versiones de que ni estará en el país ese día.

Lo temido se convirtió en real con las escenas de caos en el Capitolio. La toma del edificio duró unas cuatro horas, pero la gran duda es cuánto durarán las protestas, con qué nivel de violencia y hasta dónde se extenderán. Durante la tarde, Washington fue el epicentro, pero las manifestaciones empezaron a tener focos en parlamentos estatales de todo el país.

Se vivieron momentos de máxima tensión en el Capitolio

 

En Georgia Oklahoma, algunos manifestantes portaban pistolas, mientras que en Nuevo México la policía debió evacuar al personal de un edificio del gobierno como medida de precaución luego de que cientos de partidarios llegaron en una caravana de vehículos y a caballo, reportó la agencia AP. En Utah, el personal del gobernador, Spencer Cox, fue evacuado mientras cientos de partidarios de Trump se reunían afuera del Capitolio local y en Ohio hubo un breve enfrentamiento entre los simpatizantes de Trump, que incluían a miembros de la organización Proud Boys, y anti-trumpistas.

  • El país que recibirá Biden

Si Biden hizo campaña en un país extremadamente polarizado -en un año marcado por las protestas raciales tras la muerte de George Floyd que ya parecen haber quedado en un pasado lejano y las movilizaciones de grupos de extrema derecha-, asumirá en un punto de crispación máxima. Un país casi partido al medio, como demostró el recuento del voto popular de las elecciones: Biden obtuvo el 51,3% de los votos (81,2 millones) y Trump, el 46,8% (74,2 millones). Sin dudas, gobernar un país en grieta será uno de los desafíos más urgentes del mandatario demócrata y su vicepresidenta, Kamala Harris. También lo será cómo enfrentar las protestas de sus opositores, en un país en el que la brutalidad policial es fuertemente cuestionada (especialmente por sus partidarios).

Pero la imagen de ayer también le representará un desafío hacia afuera de sus fronteras. ¿Cómo queda la imagen de Estados Unidos ante el mundo? Líderes de todo el planeta no tardaron en reaccionar con alarma y preocupación ante las imágenes del Capitolio. Un papel que en otras ocasiones suele cumplir Washington, desde hace décadas considerado «líder del mundo libre».

«Estamos viendo imágenes que nunca imaginé que veríamos en este país -en alguna otra capital sí, pero no aquí-. Es probable que nadie en el mundo vuelva a ver, respetar, temer o depender de nosotros de la misma manera. Si la era post-estadounidense tiene una fecha de inicio, es casi seguro que es hoy», escribió este miércoles en Twitter Richard N. Haass, presidente del Consejo en Relaciones Exteriores de Estados Unidos.

 

  • Qué pasará con Trump

Apuntado por varios frentes -dentro y fuera de su país- como el incitador de la violencia que estalló ayer, el futuro de Donald Trump es cada vez más incierto. La primera pregunta, sobre su futuro inmediato, es si terminará su mandato.

La congresista demócrata Ilhan Omar dijo ayer que está redactando artículos de juicio político contra Trump, aun cuando le quedan menos de dos semanas de mandato. «No podemos permitir que permanezca en el cargo, es una cuestión de preservar nuestra República y debemos cumplir con nuestro juramento», escribió en Twitter. Los pedidos de impeachment -el mandatario ya superó uno en febrero de 2020- se difundieron rápidamente en las redes sociales entre demócratas y hasta algunos republicanos.

 

Mientras tanto, crecen las versiones que dentro del propio partido republicano están barajando apelar a la enmienda 25 de la Constitución, que transfiere el poder al vicepresidente si el mandatario «no puede cumplir con los poderes y deberes de su oficina». Para activarla, Pence necesitaría que la mayoría del gabinete avale que el mandatario no es apto para el cargo, para quitarle el poder temporalmente. La cuestión luego pasaría al Congreso, donde se requiere el voto de dos tercios de las cámaras para destituirlo.

«Temerosos de que si Trump permanece en el cargo, incluso por unos días, podría tomar acciones que podrían causar más violencia y muerte, altos funcionarios de la administración estaban discutiendo por la noche si el gabinete podría invocar la Enmienda 25 de la Constitución de Estados Unidos para expulsarlo», señala esta mañana el diario The Washington Post. Por lo pronto, durante la madrugada ya se dieron a conocer algunas renuncias dentro del equipo presidencial y, según los medios locales, podría ser solo el comienzo de una seguidilla de dimisiones.

El analista republicano Scott Jennings escribió en CNN que lo ocurrido ayer se trató de una «insurrección» y cargó la responsabilidad sobre Trump: «El hecho de que el ejército estadounidense no haya asegurado la sede de nuestro gobierno es una falta de liderazgo del comandante en jefe». Qué pasó con la seguridad del Capitolio durante la jornada es otro de los interrogantes que quedan abiertos.

Cada vez más solo dentro de su partido, y mientras surgen dudas si será incluso juzgado por los acontecimientos de ayer, el futuro de Donald Trump no para de sumar incertidumbre.

 

Fuente: Julieta Nassau en La Nación

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