Bolivia llega a las elecciones en la peor situación económica en décadas

15 octubre, 2020

Las elecciones generales del domingo se darán en un escenario marcado por el desplome de la actividad, el cierre de empresas y una ola de despidos exacerbada por la pandemia del coronavirus. La importancia del voto boliviano en Argentina. Qué se juega en la relación entre ambos países. Esta semana el candidato oficialista Carlos Mesa apuntó contra Alberto Fernández: «Debería respetar el proceso democrático boliviano»

Las elecciones generales en Bolivia del próximo domingo se darán en el peor escenario económico en décadas, marcado por el desplome de la actividad, el cierre de empresas y una ola de despidos exacerbada por la pandemia del coronavirus.

Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo urbano casi se duplicó desde fines de 2019 y alcanzó el 8,4% en el segundo trimestre de 2020, lo que agravó los niveles de pobreza de la población activa de este país, que tiene una de las economías informales más altas del mundo, con cerca del 62% de trabajadores en negro.

En tanto, el Producto Interno Bruto (PIB) cayó a -11,1% en el segundo trimestre y el saldo comercial exterior de agosto se situó en -30 millones de dólares.

Si bien todas las actividades económicas se contrajeron, las cifras publicadas por el INE muestran que los sectores más golpeados por la crisis son la minería, la construcción y los servicios de recreación y alimentos.

Ante este contexto de recesión, los pronósticos sobre la caída total del PIB boliviano en 2020 varían según los diferentes organismos multilaterales.

Mientras la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) la situó en -5,2%, el Banco Mundial vaticinó una contracción del 7,3% y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 7,9%.

En todo caso, todas estas cifras adelantan un declive récord, ya que el peor registro que tuvo el PIB boliviano fue de -4% en 1983, cuando el país enfrentó una devaluación e inflación históricas. Un dato que quedaría lejos de las mejores predicciones para 2020.

Tras la bonanza vivida por el precio de las materias primas que hizo crecer al país por encima del 4% entre 2010 y 2018, un período en el que se redujo la pobreza y la desigualdad, la economía boliviana había empezado a ralentizarse en los últimos años.

Pero la Covid-19 profundizó la ya difícil situación que atravesaba desde la anulación por supuesto fraude de los comicios de octubre de 2019, que derivó en la renuncia forzada del entonces presidente Evo Morales y en la formación de un Gobierno de facto, a cargo de Jeanine Áñez.

Los cincos meses de cuarentena estricta impuestos entre marzo y agosto por las autoridades para frenar el avance del virus complicaron aún más esta situación, agravada además por la contracción económica mundial y el desplome de los precios del petróleo, señaló el Banco Mundial en un informe.

Aunque el Gobierno de facto está elaborando un estudio sobre el impacto económico que está teniendo la crisis de la pandemia en el país, diferentes relevos de agrupaciones empresarias dan cuenta de una situación crítica.

«Se cerraron 120.000 unidades productivas pequeñas a nivel nacional, otras cambiaron de rumbo. Lamentablemente a eso nos están obligando», dijo el mes pasado el presidente de la Confederación de Micro y Pequeñas Empresas, Néstor Conde, citado por el diario La Razón.

En consecuencia, Conde afirmó que creció el comercio informal «porque se ha generado desempleo en muchas unidades productivas» en el país.

«El gobierno argentino tiene que entender que el proceso democrático boliviano es respetable»

Carlos Mesa no se sorprendió de las últimas declaraciones de Arce, que afirmó que la única manera de sufrir una derrota será mediante el fraude. «Es increíble que el MAS se adelante y diga que habrá fraude si no tienen la victoria. Pero pertenecen a un partido que solo cree en la democracia cuando ganan ellos», dijo.

En este sentido, tras el enorme conflicto que se desató luego de las elecciones de octubre pasado que concluyeron con la renuncia de Evo, Mesa calificó de «crucial» el aval de los países de la región y la comunidad internacional a esta votación.

Y advirtió que el gobierno de Alberto Fernández debería dejar a un costado su cercanía ideológica con Evo y respetar «el proceso democrático boliviano».

 

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