Cartas para construir la «pos pandemia»

6 agosto, 2020

Nadie desconoce la dimensión de la crisis por la que atraviesa la humanidad. Y Francisco lo destaca con claridad meridiana: “Lo sabemos, lo sabíamos, pero esta pandemia que vivimos nos lo ha hecho experimentar de una manera mucho más dramática.” La crisis no es de carácter solamente sanitaria, tampoco es fundamentalmente económica. La crisis es de carácter civilizatorio.

Por Jorge Benedetti, presidente de la Cámara Económica Sanmartinense

“Tenemos por delante el deber de construir una realidad nueva” (Papa Francisco, 30/5/20)

SEMANA 20 DE LA CUARENTENA EN ARGENTINA

Cuando pensamos en escribir estas “Cartas” nos imaginábamos hacerlo en la consideración de cómo sería la nueva situación del mundo y de Argentina luego de la pandemia.

El mensaje de Francisco que citamos como acápite, había impactado en muchos ámbitos del pensamiento universal. Palabras como las que afirman que“De las grandes pruebas de la humanidad, y entre ellas de la pandemia, se sale o mejor o peor. No se sale igual” obligan a reflexionar sobre el futuro inmediato.

Pero sin dudas una de las que más golpea es la que dice “Cuando salgamos de esta pandemia, no podremos seguir haciendo lo que veníamos haciendo, y cómo lo veníamos haciendo. No, todo será distinto. Todo el sufrimiento no habrá servido de nada si no construimos entre todos una sociedad más justa, más equitativa, más cristiana, no de nombre, sino en realidad, una realidad que nos lleva a una conducta cristiana. Si no trabajamos para terminar con la pandemia de la pobreza en el mundo, con la pandemia de la pobreza en el país de cada uno de nosotros, en la ciudad en donde vive cada uno de nosotros, este tiempo habrá sido en vano.”

Nadie desconoce la dimensión de la crisis por la que atraviesa la humanidad toda. Y Francisco lo destaca con claridad meridiana “Lo sabemos, lo sabíamos, pero esta pandemia que vivimos nos lo ha hecho experimentar de una manera mucho más dramática.”

La crisis no es de carácter solamente sanitaria, tampoco – como la prensa que expresa la opinión de los poderosos nos quiere hacer creer – es fundamentalmente económica. La crisis es de carácter civilizatorio. Los poderosos del mundohan arrasado con la Madre Tierra, destruido el medio donde el hombrey toda la creación se desarrolla, han producido una irracional acumulación de riquezas que destruye la convivencia de los seres humanos en el planeta y esta destrucción es tanto material como espiritual, pues la contracultura de la globalización pretende nivelar a hombres y mujeres hacia muy abajo, para convertirlos en consumidores uniformes o para descartar a los que no estén al alcance del consumo impuesto. Es decir, han desarrollado la contra cultura de la muerte.

El mundo hoy no solo carece de liderazgos sino también de pensamiento, el irracional proceso de financiarización de la economía y de la vida, lucha denodadamente para destruir la historia, la cultura, las tradiciones, el lenguaje y los valores más valiosos de los pueblos.

Poco importa si este proceso es conducido por la versión “ultraderechista” que expresa Bannon y que en realidad inspira Netanyahu, seguido porTrump, Bolsonaro, Salvini, Orbán o Macri, o si por el contrario lo es en su versión “progresista” conducida por el especulador Soros, Pedro Sánchez, o la socialdemocracia europea, ambas alternativas son lo mismo, una contracultura que tiende a arrasar a los pueblos del planeta.

De esta manera siguen bailando en la cubierta del Titanic, mientras toda la humanidad es consiente, tal cual lo expresa el papa Francisco, de que “Necesitamos que el Espíritu nos dé ojos nuevos, abra nuestra mente y nuestro corazón para enfrentar este momento y el futuro con la lección aprendida: somos una sola humanidad. No nos salvamos solos. Nadie se salva solo.”

De la misma manera que cuando Francisco cruzó la Plaza San Pedro, en un día intempestivo, en plena soledad, pero con el acompañamiento de millones de hombres y mujeres de todo el planeta, de todas las razas, religiones, culturas, hoy levanta su voz en aparente soledad, pero expresando a millones:“nadie se salva solo”.

Pero – y volviendo al principio – dos hechos han sucedido. Por un lado, la pandemia sigue asolando a los hombres y mujeres del planeta en una duración que nadie había previsto y – por otra parte – mientras los pueblos son conscientes de que solo se salvan en el marco de una comunidad que se salva en su conjunto, el “antipueblo”, es decir los que priorizan sus intereses particulares por sobre los de la comunidad toda, siguen – en su ceguera del alma – creyendo que para ellos no es.

En este marco opera el gobierno argentino, un gobierno débil, porque se resiste a acordar en peores condiciones que su propuesta,una solución a la deuda ilícita contraída por el gobierno anterior, porque no cuenta con prensa más objetiva y nacional, sino todo lo contrario, porque los denominados medios de comunicación se han convertido en folletinescos boletines partidarios sin ningún rigor ni seriedad, porque  la justicia es injusta en el accionar de muchísimos jueces,  porque los grupos concentrados de la economía siguen manejando los resortes básicos que hacen a la decisión soberana que la comunidad nacional debe adoptar, pero también porque no cuenta y no está en disposición de facilitar la construcción de la comunidad,la que mediante sus organizaciones libres,exprese orgánicamente la voluntad del pueblo argentino.

La acción del gobierno de Néstor y Cristina Kirchner en el mismo sentido permitió, no solo que fueranborradasprácticamente todas las conquistas y mejoras que se produjeron luego de la crisis del 2001, sino que sufriéramos la pandemia del neoliberalismo individualista e insolidario.

En este marco, la política sanitaria que el gobierno, con el apoyo casi unánime del pueblo argentino implementó, logró salvar decena de miles de vidas, convirtiéndonos en uno de los países que mejor enfrentó la crisis del coronavirus en todo el planeta, pero hoy, por las razones invocadas y la presión del poder concentrado, el gobierno comienza a retroceder y tal como se ve obligado a realizar concesiones en lo económico y social, también lo hace en cuanto a las formas de la cuarentena. Es posible que en unos meses, de la misma manera que pueda decirles a los productores santafecinos que quiebren por no haber apoya la intervención a Vicentín, que para evitar esa crisis era la expropiación, pueda afirmarcon relación a la cuarentena “nosotros lo advertimos…”, pero en realidad en este caso será demasiado tarde e irreversible para miles de familias que lloraran la pérdida de sus seres queridos. Sería lamentable.

Los cristianos rigen su accionar por aquella frase que dice “Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; anduve como forastero y me recibieron”, pero todos los pueblos de la tierra, con cualquier cosmovisión filosófica o religiosa, expresan el mismo sentimiento.

Podremos los hombres y mujeres del planeta comenzar la pos pandemia con la posibilidad de ser mejores y vivir en una comunidad mejor. De nosotros depende.

Comentarios

comentarios

OTRAS NOTICIAS

Encuesta

¿ Habrá acuerdo con el FMI ?

Cargando ... Cargando ...
VIDRIERA POLÍTICA