Avanza la carrera por la vacuna del coronavirus y algunos creen que podrá estar para este año

30 julio, 2020

Si bien los ensayos no han terminado, ya hay precio de venta. Sin embargo, un experto del Conicet solicitó “cautela con los anuncios rimbombantes”.

El director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, puso paño frío a los mensajes entusiastas que vienen enarbolando las compañias sobre la llegada del vacuna del Covid-19:  «Hasta 2021 no habría noticias», aseveró Tedros.

Sin embargo, Pfizer y BioNTech son optimistas con que haya vacuna para el 2020: ambas empresas biotecnológicas, dos de las más poderosas del planeta, comunicaron el inicio del ensayo final de su vacuna experimental para combatir al coronavirus. Se propusieron como desafío presentar resultados en octubre que, para esa fecha, serán evaluados por las entidades regulatorias (FDA, Food and Drug Administration, el equivalente de Anmat en EE.UU.). Al mismo tiempo, estipularon un precio de venta: 20 dólares como máximo por dosis suministrada (se prevé un régimen de dos dosis separadas en el tiempo).

El valor de 20 dólares surge del acuerdo de las compañías con el gobierno de EE.UU. por 100 millones de dosis. Los números no son azarosos: esta potencia tiene una población de 75 millones de ciudadanos que superan los 60 años, de modo que con este contrato podría cubrir el suministro a sus grupos de riesgo y les daría un margen, un plus para inmunizar al personal de salud”, explicó Mario Lozano, virólogo molecular del Conicet y ex rector de la Universidad Nacional de Quilmes.

En ese sentido, explicó que “Argentina debería realizar cuentas similares: nosotros tenemos aproximadamente 7 millones de personas que superan los 60 años, la décima parte de Estados Unidos en esa franja etaria. En forma análoga, con 10 millones de vacunas estaríamos bien para cubrir a esta porción de la sociedad y hacer lo propio con nuestros médicos, enfermeros y otros grupos que están en la primera línea de combate”.

Para la denominada “fase final”, Pfizer y BioNTech realizarán pruebas en más de 30 mil personas (entre 18 y 85 años) en 120 centros clínicos desperdigados por el mundo. La eficacia de la vacuna candidata será probada en EE.UU., Brasil, Alemania y, como este diario comunicó días atrás, en Argentina. Según las empresas, a nivel doméstico, los ensayos clínicos de fase 3 comenzarían entre el 3 y el 4 de agosto en el Hospital Militar (CABA).

Moderna es el otro gran competidor: la biotecnológica –también estadounidense– fijó un precio para su vacuna que costará entre 50 y 60 dólares. Ya son más de 100 los productos que compiten en el globo y más de una docena las que tienen chances de podio. El objetivo es, sencillamente, generar respuesta inmunológica en el cuerpo.

Cada compañía ha escogido promover aquella estrategia en la que más confiaba y más experiencia cosechaba. Aunque la meta es la misma, hay múltiples caminos: algunas utilizan al virus inactivado –como la hepatitis A–; otras emplean al virus atenuado –como la Sabin–; unas actúan sobre el ARN viral. La técnica que emplea la de Pfizer y BioNTech es la de ARN mensajero.

Su principal ventaja es la posibilidad de escalado industrial, esto es, una vez que los expertos y las expertas consigan dar con la fórmula se podrán producir millones de dosis sin inconveniente. Su principal desventaja es que es una tecnología nueva, que se ha probado en otros virus (como la gripe) pero no de manera masiva como se intenta en esta ocasión.

Para los avances recién mencionado también hay un «sin embargo»: Mario Lozano advirtió que “la ciudadanía debe tener cautela con cada uno de los anuncios que realizan las compañías biotecnológicas porque suelen difundir sus avances con bombos y platillos para recibir más inversiones durante el proceso”. Cuando comunican buenas noticias, sus acciones se disparan en el mercado bursátil.

“El valor que terminen teniendo estos productos depende mucho de las negociaciones que puedan suscribir los gobiernos con los privados. Las compañías, en muchos casos, suelen hacer anuncios muy fuertes para conseguir inversiones durante el proceso”, destacó.

Asimismo, concluyó: “Si la fase 3 comienza en agosto será muy difícil que esté lista en octubre. Más bien, tiendo a creer que hasta fin de año y principios del que viene no tendremos acceso porque no habrá producción real. Habrá que esperar”.

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