Gollán y sus advertencias de colapso: ¿una forma inadecuada de interpelar a la sociedad?

29 julio, 2020

El ministro de Salud bonaerense alerta que el sistema sanitario colapsará en quince o viente días. La advertencia la repite semana a semana. A principios de junio dijo que a mitad de julio estarían colapsadas las terapias intensivas de Provincia. Su última nueva advertencia fue ayer. Si bien el colapso sanitario es una posibilidad, la forma de comunicación e interpelación de Gollán quedó bajo cuestionamientos.

Por Gonzalo Cores

Daniel Gollán es el principal vocero del gobierno bonaerense cuando se trata de hablar de Salud. Es decir, fue uno de los ministros de Axel Kicillof más consultado en estos meses de pandemia. Y al conducir la cartera de Salud de la Provincia más grande del país, cada dos o tres días los medios levantan las frases más importantes de sus entrevistas radiales o televisivas.

Quien siguió día a día la evolución de la cuarentena, fácilmente podrá distinguir a Gollán como uno de los autores de los títulos más crudos sobre el devenir de la pandemia en la Provincia de Buenos Aires y el resto del país.

No se trata de poner en tela de juicio la idoneidad de Gollán al frente del Ministerio de Salud bonaerense. Es un reconocido sanitarista egresado de la UBA (conoció a Néstor Kirchner en la Juventud Universitaria Peronista) y tiene un importante trayectoria en la función pública. Pero al cumplir una función pública, su trabajo diario y sus declaraciones toman estado público rápidamente e influyen en el clima social en medio de la pandemia.

Este martes Gollán afirmó que “si sigue el ritmo de contagios, las camas de terapia intensiva pueden colapsar en la segunda quincena de agosto” en la Provincia. La frase, a priori, es una advertencia, un diagnóstico y un presagio de un sanitarista y ministro de Salud.

La Provincia forma parte del AMBA junto a la Ciudad de Buenos Aires. Es la zona más afectada por el COVID-19 por la gran aglomeración de habitantes. Y el gobierno provincial intentó, en estos meses de cuarentena, ser el miembro del AMBA que presiona para flexibilizar lo menos posible el aislamiento. Del otro lado, está el gobierno porteño y Juntos por el Cambio, que presionan para que Nación abra aún más la cuarentena en el AMBA.

Un juego de presiones habitual en el mundo de la política y la función pública.

Lo que sucede con Gollán es que su presagio o amenaza o prediagnóstico de un presunto colapso del sistema sanitario, reaparece cada una o dos semanas. Anunciando siempre que la próxima quincena colapsarán las terapias intensivas en Provincia.

Gollán intenta interpelar a una ciudadanía cansada de la cuarentena. Les lanza esa advertencia para que no se relajen aún más. Nadie pondría en tela de juicio la necesidad de que un Ministro de Salud interpele a los ciudadanos a través de información, diagnósticos o datos de la realidad. Lo que está sucediendo es que Gollán, al repetir ese presagio cada dos semanas, no interpela a los bonaerenses a través de la sensatez y de información dura. Sino que está intentando interpelar y llegar a la sociedad a través del temor y el espanto.

Está dentro de las posibilidades que el sistema sanitario provincial colapse en agosto. El presagio de Gollán de esta semana puede concretarse en pocos días. Pero si ese mismo presagio fue vertido por Gollán incontables veces en esta larga cuarentena, su sincero diagnóstico va perdiendo poder de interpelación en la gente.

No se duda de la sinceridad de su advertencia, pero su finalidad de interpelar y convencer a los bonaerenses a que se cuiden más, se va diluyendo.

La semana pasada, Gollán le dijo al diario Hoy de La Plata que “el virus está creciendo en forma alarmante, preocupante” y que “estamos cerca del colapso”.

A principio de junio, Gollán advirtió: “Si sigue el ritmo exponencial de contagios en Provincia, tendríamos el sistema colapsado para mediados de julio». El ritmo de contagios siguió y no se produjo tal colapso.

Unos días después, el 11 de junio, Gollán compartió una conferencia con su par de Gobierno, Teresa García. Allí coincidieron en que “si proyectamos sin intervenir en el escenario actual y sin fortalecer el aislamiento nos da que entre 30 y 40 días se pueden terminar las camas de terapia intensiva”.

El 22 de junio, Gollán y su vice, Nicolás Kreplak, explicaron que de continuar con la tendencia actual de contagios, «el 16 o el 20 de julio se nos terminarían las camas. Si seguimos con esta progresión de contagios, en el corto plazo vamos a tener una fuerte tensión en el sistema de salud”, dijo el ministro.

A Gollán se le pide rever su forma de interpelar a la sociedad. En el contexto de una pandemia y cuarentena, la información que le llega al ciudadano debe manejarse con más responsabilidad y moderación. Sin apelar a exageraciones o repeticiones que no conducen a ningún lado.

Y la misma responsabilidad en los mensajes se le exige a la oposición. El excandidato a vicepresidente de Macri, Miguel Ángel Pichetto, calificó a Gollán como “el ministro de la muerte. Nos anticipa el colapso, sigue el miedo y la desesperanza de los argentinos».

Como chicana política, es buena la respuesta de Pichetto. Pero no suma ni construye en épocas de pandemia. Solamente embarra aún más la cancha.

Eso sucede porque a los políticos que se nutren de la grieta, les conviene jugar en cancha embarrada.

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