El futuro de Alberto Fernández en el poder : poner al país de pie

14 julio, 2020

Es clave para el éxito del gobierno Fernández trabajar ya en un plan económico Postpandemia, en lo posible de consenso con el parlamento nacional. Arranques de la vicepresidenta por redes sociales y del kirchnerismo duro, con diferencias en el seno del Frente de Todos. La importancia de la unidad, el acuerdo por la deuda externa y la disputa por el Centro político.

Por Eduardo Román, Director LaNoticiaWeb

Pocas cosas tiene para mostrar el gobierno nacional desde diciembre a la fecha, con más días en cuarentena que sin cuarentena desde que asumió a fines de 2019. Después de un verano donde la expectativa estuvo centrada en si había acuerdo o no con los acreedores, para poner en marcha al país en esta nueva etapa, sobrevino la pandemia.

Y cuando hablamos de las dos cosas que se pueden mostrar, una es indudable: hubo en el país muchas menos muertes que en los países vecinos por haber empezado con  la cuarentena desde el 20 de marzo. La otra es que en el tire y afloje con la oposición, ya tiene dividido a Juntos por el Cambio definitivamente entre “Halcones y Palomas”. Algo que es general, lo logran los presidentes desde la Rosada porque hasta Macri lo hizo.

“Aprendimos del pasado, no nos van a dividir”, reza el acta fundacional del Frente de Todos cuya frase se cansó de repetir por los medios el presidente cada vez que fue interpelado por el periodismo.

El país heredado de la gestión de Mauricio Macri estaba en llamas. La mayor pobreza de 2001 a la fecha, el mayor endeudamiento de la historia con Argentina al borde del default y niveles de funcionamiento de la Economía precarios y bochornosos. El neoliberalismo devastó al país en tan sólo 4 años.

Claro que ahora todo se ha complicado mucho más y lo que viene para adelante es sumamente complicado. Se le dificulta al gobierno actual que la gente retenga la foto instantánea del 10 de diciembre. Se sabe que la memoria del inconsciente colectivo no es nuestro mejor capital a la hora de mostrar nuestra identidad bicentenaria.

Por eso, es clave la salida con un plan económico post pandemia en la medida de lo posible con algún mínimo consenso parlamentario. Y es imperioso que un relanzamiento del gobierno en esta nueva etapa tenga señales claras, rápidas y contundentes.

En la Cámara de Diputados coexiste un mayor diálogo entre un sector de la oposición y su titular Sergio Massa y en Senadores, el camino del consenso parece estar por ahora más dinamitado, porque más allá de las particulares características de Cristina Kirchner, hay mayoría propia para sesionar.

A propósito de consenso y con la particular puesta en escena de una transmisión televisiva en  pandemia, Alberto Fernández aprovechó la celebración por el Día de la Independencia para recibir a representantes del Grupo de los Seis, de la CGT y de la CTA oficialista y escenificar así el respaldo de ambos sectores al Gobierno en la recta final de la renegociación de la deuda.

Sin embargo, la vicepresidenta dinamitó esa foto unos días después a través de su cuenta de twitter, al sentirse identificada y mostrar su total respaldo a una nota del periodista económico Alfredo Zait en Página 12

 

Allí, Zaiat planteaba que difícilmente los empresarios reunidos en el G-6 quieran construir una nueva normalidad económica, que deje atrás el capitalismo neoliberal hegemonizado por las finanzas globales. Y duda que quieran ser parte de la reconstrucción nacional, más allá del gesto de acompañar en el acto del Día de la Independencia.

El periodista venerado por Cristina y avalado por el kirchnerismo duro, afirma además que «los grupos Techint y Clarín no son sólo la expresión de la derecha empresaria por ser antiperonista, si no que se han convertido en la conducción política de ese espacio ideológico. Fundamentalmente, porque les resulta funcional para la defensa y la aspiración de continuar expandiendo su base material de negocios».

Como si fuera poco, este martes, Hebe de Bonafini se enojó con el Presidente por la convocatoria a empresarios del pasado 9 de Julio.  «Usted sentó en su mesa a todos los que explotan a nuestros trabajadores y trabajadoras y a los que saquearon el país«, le enrostró la presidenta de Madres de Plaza de Mayo.

Esta carta, tuvo una conciiadora y evasiva respuesta del presidente, lo que lo define en su política de calmar las aguas internas, para que no se conviertan en fuego amigo.

También dentro de este anecdotario, de vaivenes e idas y vueltas, aparece el tema del campo, el porcentual de silobolsas cortadas, las mulitas y el arrepentimiento de Alberto Fernández por Vicentín. ¿Qué quiso hacer el Gobierno con Vicentín en medio de la pandemia?. La falta de respuesta a la desprolijidad de su nacionalización por la forma de encarar el tema y la ausencia de estrategia definen un error impensado del Ejecutivo que además fue mal comunicado..

 

La derecha empresarial o la “corpo mediática” como a otros les gusta llamar, con el Círculo Rojo incluido, aún sangra por la herida por no haber podido mantener a Macri en el poder y se lo hace saber al gobierno cada vez que puede.

En la trampa del ensayo y el error, se organizaron marchas anticuarentena en los días patrios, cacerolazos pensados por Techint y manifestaciones de descontento que intentan meter cuña en la alianza gobernante. Toda la dureza y la intolerancia opositora, pone en tensión a un Gobierno donde sus ministros tienen poco o nada para mostrar, porque la realidad se trasformó, empeoró o se congeló en estos 120 días.

Pero en simultáneo, el núcleo duro del kirchnerismo y algunos de sus votantes ve a Alberto Fernández, a su Jefe de Gabinete y funcionarios más cercanos, como un grupo de tibios sin horizonte para poder cruzar a dirigentes como Patricia Bullrich, Alfredo Cornejo o el propio Macri, quienes en pocos minutos, cometieron la “canallesca” operación de sugerir que la vicepresidenta estaba detrás del asesinato de su ex colaborador Gutiérrez en Calafate. Una falacia mediática que fue rápidamente desarticulada.

LA GRIETA

Es el retorno del pasado o el pasado del pasado lo que Cristina y Macri, Macri y Cristina intentarán seguir alimentando en los próximos meses, si es que la política y la profundización de la crisis no logran revertir esa tendencia. Y en el retorno del pasado del pasado está el fantasma que le puede hacer perder de forma feroz su valor de futuro.

El gobierno de Alberto Fernández sentó su legitimidad en los votos a la vicepresidenta, sin embargo, terminó de consagrarse por el votante medio harto de la macrisis y con alguna esperanza de salida de la grieta eterna que padecemos más en profundidad del 2008 a la fecha.

En el segundo mandato de Cristina, la ex presidenta no supo interpretar las marchas de 2013 y 2014 donde convergían distintos móviles de protesta. ¿Las movidas anticuarentena opositora deben ser tenida en cuenta o fueron apenas testimoniales?

Por supuesto que la reconstrucción del país, no es con todes, pero sí con una  mayoría silenciosa de trabajadores, organizaciones sociales, microemprendores, protagonistas de la Economía informal y sectores medios que cansados de tantos fracasos busca un futuro.

Parece bastante difícil poder reconstruir el país sin los empresarios. Un país en ruinas necesita de ellos, seguramente con más Estado y marcando las reglas de juego. Pero ¿cómo salir de la crisis?

Lo que la alianza gobernante tiene que entender es que en la puja de intereses hay poco margen para el error, que las fracturas expuestas de integrantes del Frente de Todos de otras épocas de gobierno, son cicatrices que deben dejarse de lado. Que el Gobierno necesita diálogo y consensos básicos con la oposición y diferentes sectores activos de la Economía para poder emerger.

En el 48 % de votantes de la fórmula Alberto y Cristina, hay millones de personas que desprecian los extremos de la grieta, y que fueron decisivos a la hora del triunfo. Los analistas políticos los re bautizaron de centro o moderados. Más allá de esas cuestiones de forma, llevan muchos años definiendo elecciones y la radicalización de Alberto o su inacción, entusiasma a Rodríguez Larreta para quedarse con ese electorado.

Hasta ahora el jefe de gobierno porteño despierta curiosidad y a futuro disputará con la Rosada por esos votantes. Mientras tanto, no puede conducir su propio partido. Lo cierto es que una candidatura en CABA de Mauricio Macri 2021 a diputado nacional podrían complicar sus planes presidenciales.

 

 

Comentarios

comentarios

OTRAS NOTICIAS

Encuesta

¿ Habrá acuerdo con el FMI ?

Cargando ... Cargando ...
VIDRIERA POLÍTICA