Para la nueva fase, el rastreo de casos estrechos como punta de lanza

29 junio, 2020

El Gobierno tiene por delante un desafío epidemiológico clave para nueva etapa dispuesta entre el 1 y 17 de julio. Solo con el aislamiento no alcanza. Se esperan más tests y un mayor seguimiento.

Se aproxima una nueva etapa de la cuarentena casi tan rígida como la que se impuso el 20 de marzo pasado. En cuanto al grado de acatamiento por parte de la sociedad aún hay dudas, ya que el cansancio y la ansiedad juegan un papel relevante. Desde que la pandemia comenzó a ser una preocupación global, los distintos países del mundo entendieron los tres pilares para combatirla: tests masivos, aislamiento y rastreo de casos estrechos.

En Argentina el testeo promedio es de 7.425 análisis por cada millón de habitantes. Es uno de los países con ese índice más bajo en la región. Por encima están Chile (63.508 por millón), Perú (51.409), Uruguay (18.609), Paraguay (9.627), Ecuador (8.708) y, en último lugar, Bolivia (6.244). No obstante, Ginés González García, ministro de Salud de la Nación observó: «La comparación con otras naciones en este punto es injusta, porque la mayoría son testeos serológicos y no de diagnóstico«. Es decir, testeos rápidos. Así, se puede ver que solo 25% de los testeos informados por Perú son PCR –de diagnóstico– y en Brasil el 33%.

Lo cierto es que a partir del 1 de julio todo AMBA y algunas regiones de la provincia de Chaco volverán a una etapa de aislamiento mucho mayor. La principal razón se debe al temor ante un eventual colapso del sistema sanitario en esas zonas. En el Área Metropolitana la ocupación de camas de terapia intensiva es del 55%. Pero volver al confinamiento generalizado y aumentar la cantidad de test no es la única solución. El Gobierno tiene por delante un desafío epidemiológico clave: la detección de casos de contacto estrecho.

«Quizás nos concentramos mucho en los insumos y descuidamos un poco organizar el rastreo. Lo que pasa es que al principio no había evidencias de circulación comunitaria. Tal vez habría que haber empezado un poco antes», Gonzalez García.

Cuando la mirada se dirige a los países de Oriente que lograron hacerle frente al coronavirus de manera efectiva, es inevitable advertir la diferencia sustancial que aportó la tecnología dentro de sus fronteras. Con apps de seguimiento, geolocalización, y programas eficaces de detección de casos, la curva de contagios en esos lugares no solo descendió sino que en algunos casos se estancó la propagación.

Pero no hace falta viajar decenas de miles de kilómetros ni involucrarse en informática costosa para dar cuenta de esto. Si bien el operativo Detectar se implementa a nivel nacional, cada provincia maneja su propio sistema de rastreo, y de ahí las diferencias de su éxito. En el caso de Córdoba, todos los contactos estrechos son hisopados, aunque no presenten síntomas. En AMBA es distinto. El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta lo explicó en la última conferencia de prensa: “A penas se identifica a alguien contagiado, se le hace una entrevista epidemiológica para determinar con quiénes estuvo en contacto estrecho en los últimos 15 días. Esto es, haber estado a menos de 2 metros de distancia durante más de 15 minutos. Se los llama por teléfono a cada uno de ellos. Se identifica si tuvieron síntomas o no. Si no los tuvieron, se los sigue llamando dos veces por día para ver si los hacen. En el momento en que los manifiestan, se los testea y sí se confirma que tienen positivo, se los aísla”. Es decir, solo se realiza el hisopado en caso de que se presente sintomatología.

En Córdoba estiman entre 20 y 40 contactos estrechos por positivo. En CABA, al 12 de junio el Ministerio de Salud porteño informó 22.134 contactos estrechos sobre 13.026 casos: menos de dos por cada positivo. En la provincia gobernada por Juan Schiaretti se encontraron hasta 30 contagiados por cada positivo. Si eso pasara en AMBA, se estaría hablando de 30 mil infectados por día. En la Ciudad y los 40 municipios del conurbano la cantidad de casos es muy elevada, se confirman 2 mil por día. Algunos especialistas indican que con esas cifras “no podés hacer un rastreo eficaz” y que es necesario bajarlas para ahí “volverte a enganchar”.

En la Ciudad y los 40 municipios del conurbano la cantidad de casos es muy elevada, se confirman 2 mil por día. Algunos especialistas indican que con esas cifras “no podés hacer un rastreo eficaz” y que es necesario bajarlas para ahí “volverte a enganchar”.

Aún así, el programa Detectar dejó resultados muy positivos en el Área Metropolitana. Según Larreta, “el domingo fue el primer día con 0 casos de contagio en la Villa 31”, uno de los primeros focos de contagio que más preocuparon a Alberto Fernández. En efecto, el 7 de junio la Ciudad empezó a implementar el operativo por fuera de los barrios vulnerables. Balvanera, Flores, La Boca, Constitución, Barracas, Almagro, Palermo, Villa Soldati y La Paternal son algunos ejemplos.

En una entrevista con miembros de la Red Argentina de Periodismo Científico, González García reconoció: «Quizás nos concentramos mucho en los insumos y descuidamos un poco organizar el rastreo. Lo que pasa es que al principio no había evidencias de circulación comunitaria. Tal vez habría que haber empezado un poco antes». Hoy, del total de 60 mil casos confirmados en el país, el 36% son contactos estrechos y el 42,7% circulación comunitaria. En esta nueva fase que comienza el 1 de julio y finaliza presuntamente el 17, el rastreo y seguimiento de casos estrechos será la punta de lanza para frenar la curva de contagios; algo que, si se pretende seguir el ejemplo de los países que lograron aplanar la curva a la par de la flexibilización de actividades, será necesario para la etapa siguiente.

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