Barrios populares: la eterna postergación de la gestión de Larreta

21 mayo, 2020

Tras ser trasladadas, familias enteras esperan los resultados de los análisis durante horas, compartiendo espacio y baños, sin elementos de higiene ni alimentos

Mientras los casos de covid-19 siguen multiplicándose en los barrios populares porteños, donde ya hay 1551 positivos, las organizaciones sociales denunciaron graves deficiencias en la coordinación del Plan Detectar. Denunciaron que luego ser hisopados las vecinas y vecinos son derivados en micros escolares a las unidades febriles de los hospitales, donde pasan horas sin recibir información de personal médico y comparten un mismo espacio y un baño con varias familias, y no cuentan con insumos de higiene ni alimentación suficientes.

«¡Queremos un médico acá porque nos pusieron con caso positivo! ¿Nos van a matar a todos juntos?» El grito desesperado es de una vecina del villa Zavaleta en la unidad febril del Hospital Ramos Mejía, otra de ellas la filma. Ella junto a otras cuatro vecinas y sus hijes habían sido hisopadas el lunes por la mañana, cuando el Plan Detectar arribó a ese barrio popular porteño. Fueron aisladas varios horas en la Casa de la Cultura a la espera de un resultado, pero sin novedades, a las 10 de la noche fueron subidas a un micro escolar y deambularon hasta la 1 de la mañana, cuando las dejaron en el Ramos Mejía.

El video permite ver que las mujeres tienen como interlocutor a un oficial de la Policía de la Ciudad, que las escucha atrás de una cortina plástica y con barbijo, mientras ellas y sus hijes deambulan por un mismo cuarto. Llevaban horas sin comer. «Desde ayer a la noche que llegamos acá, la pediatra nos dice que hay un nene positivo de 5 años… Ese nene jugó con mi hijo, tocó ese bebé, ahora estamos todos infectados. ¿Entiende cuál es el problema? Lo que hicieron es abandono de persona», reclama una de las mujeres.

Mientras los casos de covid-19 siguen multiplicándose en los barrios populares porteños, donde ya hay 1551 positivos, las organizaciones sociales denunciaron graves deficiencias en la coordinación del Plan Detectar. Denunciaron que luego ser hisopados las vecinas y vecinos son derivados en micros escolares a las unidades febriles de los hospitales, donde pasan horas sin recibir información de personal médico y comparten un mismo espacio y un baño con varias familias, y no cuentan con insumos de higiene ni alimentación suficientes. 

«¡Queremos un médico acá porque nos pusieron con caso positivo! ¿Nos van a matar a todos juntos?» El grito desesperado es de una vecina del villa Zavaleta en la unidad febril del Hospital Ramos Mejía, otra de ellas la filma. Ella junto a otras cuatro vecinas y sus hijes habían sido hisopadas el lunes por la mañana, cuando el Plan Detectar arribó a ese barrio popular porteño. Fueron aisladas varios horas en la Casa de la Cultura a la espera de un resultado, pero sin novedades, a las 10 de la noche fueron subidas a un micro escolar y deambularon hasta la 1 de la mañana, cuando las dejaron en el Ramos Mejía.

El video permite ver que las mujeres tienen como interlocutor a un oficial de la Policía de la Ciudad, que las escucha atrás de una cortina plástica y con barbijo, mientras ellas y sus hijes deambulan por un mismo cuarto. Llevaban horas sin comer. «Desde ayer a la noche que llegamos acá, la pediatra nos dice que hay un nene positivo de 5 años… Ese nene jugó con mi hijo, tocó ese bebé, ahora estamos todos infectados. ¿Entiende cuál es el problema? Lo que hicieron es abandono de persona», reclama una de las mujeres.

El Comité de Crisis de la Villa 31 ya había advertido el lunes la necesidad de acondicionar los pisos superiores de la escuela Walsh, donde desde hace dos semanas comenzó el Plan Detectar para dar respuesta al crecimietno del contagios y la muerte de la primera vecina  de esa barriada. En paralelo, la falta de un protocolo de atención adecuado se vivía en el barrio Zavaleta.

«Nuestro barrio no estuvo hasta hoy en desborde por coronavirus gracias a la organización histórica de las vecinas y es el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que las expone al contagio. Si cuando se las llevaron del barrio no tenían el virus, ahora podrían tenerlo», denunció la red de Mujeres y Disidencias Organizadas de Zavaleta y la 21-24 y agregaron: «Escuchamos por los medios que tenían un test rápido que, en 2 horas, podría detectar el virus. A nuestro barrio nunca llegaron».

La denuncia también la tomó La Poderosa y llevó el caso hasta la Quinta de Olivos, donde en la tarde del miércoles delegados de las 114 asambleas de la organización llevaban sus reclamos al presidente Alberto Fernández . «Bajo semejantes condiciones indignas, obviamente se termina promoviendo el miedo al testeo y al sinceramiento de los síntomas, postergando las detecciones que dicen acelerar», denunció la organización villera.

«Necesitamos imperiosamente potenciar una estructura capaz de coordinar y contener esta emergencia en carne viva mediante un dispositivo integral, que de ningún modo se puede reducir al hisopado, sin tener previstos los espacios de aislamiento, el acompañamiento, la contención, los alimentos, los productos de higiene», adelantó La Poderosa uno de los planteos que llevaron a Olivos, donde el presidente también se reunión con el gobernador Axel Kicillof y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

El desborde de la unidad febril del Hospital Ramos Mejía se hizo evidente a partir del video que circuló en las redes y fue denunciando por las organizaciones del barrio, pero el referente del Movimiento Popular La Dignidad, Rafael Klejzer, aseguró que la misma situación se replica en el Hospital Muñiz.

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