Repensar y redefinir los modelos de seguridad comunitaria

20 mayo, 2020

Pienso en tantos ciudadanos y ciudadanas del común, y en otros con responsabilidades institucionales.

Por Mohamed Eslaiman, Abogado, Maestrando en Derecho Penal, Profesor Facultad de Derecho UNLZ

En aquellos más interesados de la cosa pública, de la participación en la seguridad ciudadana, de la transparencia y rendición de cuentas, del acceso a la información pública y al gobierno abierto. Frente al suceso de esta mañana ocurrido en Zárate, en donde al Ministro de Seguridad no se le permitió el ingreso al COM distrital, ¿qué lugar le queda al resto de personas en la participación de la seguridad comunitaria?

Quiero creer que la difusión mediática que tuvo el caso sirva para evitar nuevos sucesos similares.
Por otra parte celebro la reciente reestructuración de la policía bonaerense, propuesta por el Ministro de Seguridad Sergio Berni, publicada en el boletín oficial el 18 de mayo del corriente, que propone un programa de fortalecimiento del sistema provincial de seguridad pública.

Dicha reestructuración, entre sus aspectos relevantes y novedosos, otorga a las Municipalidades que suscriban el Convenio, injerencias de coordinación directa con el Jefe de Estación de Policía de Seguridad, nueva figura creada, que será designado por el Ministro de Seguridad a propuesta del Intendente Municipal. El mismo tendrá bajo su mando la policía local, el comando de patrullas, la policía rural, las comisarías de la mujer y la familia, y todas las comisarías de la jurisdicción.

Normativa que encomienda a los intendentes que adhieran al acuerdo, la elaboración de un plan integral de seguridad local que será aprobado por el Ministerio de Seguridad, el cual deberá contener las políticas para la prevención de las violencias, delitos y contravenciones adaptadas a la realidad social de cada contexto local; estrategias de atención a las víctimas de delitos graves, particularmente aquellos vinculados con violencia de género, así como los mecanismos de gestión multiagencial y la planificación de los elementos policiales requeridos para su implementación.

Asimismo, convoca a los jefes comunales que adhieran al convenio a elaborar un “Plan de Gestión Integral del Riesgo”, que también deberá ser aprobado por el Ministerio de Seguridad, el que deberá contener un análisis de las principales hipótesis de catástrofes y emergencias y su probabilidad de ocurrencia, un diagnóstico de las capacidades y vulnerabilidades del sistema local y una planificación para coordinar acciones que reduzcan el riesgo y disminuyan los impactos potenciales.

Por último, crea en cada MUNICIPALIDAD que adhiera al CONVENIO, la “Mesa de Coordinación Local”, la que estará integrada por un funcionario designado por la Subsecretaría de Planificación e Inteligencia Criminal del Ministerio de Seguridad, el Jefe de Estación de Policía de Seguridad y el Departamento Ejecutivo de la Municipalidad, representado por el Secretario de Seguridad designado por el Intendente Municipal. Que tendrá por funciones estudiar los mapas de zonas calientes, riesgo, persistencia e intensidad delictual, los informes disponibles sobre modalidades y tendencias criminales, y los análisis sobre violencias existentes en el territorio, con el fin de prevenir y controlar las amenazas identificadas. Encomienda a su vez, el análisis de los resultados y aspectos funcionales y operativos relacionados con la implementación de los programas de prevención del delito. Dicha mesa deberá coordinar las acciones de los recursos humanos policiales uniformados de prevención y control del delito.

Lo expuesto evidencia un compromiso del Ministro en otorgarle a los municipios un rol central de cooperación en la gestión de la seguridad, en sintonía con la descentralización propia de la deseada democracia abierta y participativa. Permitiendo dotar a los jefes comunales de recursos humanos, en especial, para llevar a cabo su política de seguridad ciudadana y prevención del delito. Programa que amplía sus responsabilidades, y permite constituir al jefe comunal en un pilar estratégico de relevancia para la gestión eficiente, ampliando su capacidad de identificación, intervención y prevención de los problemas delictuales.

Por último, que el suceso de este mañana ocurrido en Zárate sirva de llamamiento, de reflexión, para repensar y redefinir los modelos de seguridad comunitaria. Que como estrategia permitan el involucramiento y trabajo en conjunto, no solo a través de las policías, sino también con los municipios, el ministerio publico fiscal, la comunidad, las organizaciones públicas y privadas, y sobre todo en especial del vecino de a pie, de la víctima, que quiere ser escuchada, atendida y procura por la obtención de soluciones concretas.

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