El gobierno y su esfuerzo descomunal para solventar la crisis económica

15 abril, 2020

El aislamiento obligatorio está dando sus buenos resultados para frenar al coronavirus. Pero la crisis económica se profundiza aún más, con un gobierno que hace lo que puede con lo que tiene. La base monetaria ya aumentó en un 89%. El dólar «contado con liqui» superó los 110 pesos. La inflación de marzo fue del 3,3%.

Por Eduardo Vitali

El gobierno argentino está haciendo un esfuerzo descomunal para solventar la crisis de la pandemia. Sobre todo teniendo en cuenta la frágil economía que heredó de la gestión anterior.

Fue el viernes 20 de marzo cuando el Poder Ejecutivo dispuso el aislamiento obligatorio. Tres días antes, el martes 17, los ministros de Economía, Martín Guzmán y Desarrollo Productivo, Matías Kulfas anunciaron medidas «para garantizar la producción, el trabajo y el abastecimiento» en tiempos de coronavirus.

El gobierno ya se estaba adelantando a tomar medidas ante un inevitable confinamiento y crisis económica. Algunas de las medidas impulsadas ese día fueron la exención del pago de contribuciones patronales para los sectores más afectados, un pago extra de $3.100 de la Asignación Universal por Hijo y de $3.000 para jubilados que cobren el haber mínimo, refuerzo del seguro de desempleo, precios máximos para un conjunto de productos, créditos blandos para la industria, aumentos en las partidas para obras públicas y el relanzamiento del plan de viviendas Procrear, entre otros.

Según estimaciones, el paquete económico tuvo un costo fiscal de 600 mil millones de pesos, acercándose al 2% del PBI.

A casi un mes de haberse decretado el aislamiento obligatorio, la Argentina seguirá en cuarentena, al menos, hasta el 26 de abril. Pero todo indica, según las recomendaciones epidemiológicas, que deberá continuar para frenar la propagación del Covid-19, como se viene haciendo hasta ahora.

En los últimos días, el gobierno anunció otras medidas importantes para inyectar dinero en los bolsillos de los argentinos: Anses le entregará El Ingreso Familiar de Emergencia (10 mil pesos) a casi 8 millones de beneficiarios, lo que representa un gasto para las arcas del Estado cercano a los 80 mil millones de pesos. “Estamos ante una política social sin precedentes en nuestro país”, dijo el titular del Anses, Alejandro Vanoli.

En línea con lo que viene sucediendo en diferentes partes del mundo, el confinamiento acentúa aún más la recesión económica en nuestro país.

Las últimas proyecciones de crecimiento de la economía por parte del Fondo Monetario Internacional, estiman que el PBI a nivel mundial sufrirá una reducción del 3%, cuando en 2019 tuvo un incremento del 2,9%. Lo más preocupante en las perspectivas del FMI (ver gráfico) es para lo que se denomina como economías avanzadas, el cual caerá un 6,1%.

En cuanto a la suerte de Argentina, el Banco Mundial pronosticó la semana pasada que el PBI local sufrirá una contracción del 5,2%. Pero varios analistas económicos ya anunciaron que será aún peor si la cuarentena se prolonga.

El freno en la actividad económica a nivel mundial se refleja, sobre todo, en el número de desempleados que aumenta día a día en países como España, Italia y Estados Unidos.

A pesar de haber prohibido los despidos, a través de un DNU, el propio ministro de Trabajo, Claudio Moroni, afirmó que más de 45 mil personas perdieron su empleo desde que comenzó la cuarentena obligatoria, según la información recolectada por su cartera.

Alberto Fernández y su equipo económico entienden, a priori, las dificultades de lidiar con una pandemia y una economía que ya venía en recesión. En consecuencia, impulsan políticas que no estaban en sus planes a principio de año: emitir dinero, aumentar el gasto público y entrar en default.

Según los cálculos, la base monetaria ya aumentó en un 89%. Para decirlo en criollo: el gobierno prendió la maquinita y empezó a imprimir billetes.

Pero estas medidas forzadas, traen sus consecuencias: el dólar «contado con liqui» ya supero el precio de los 110 pesos, por lo cual es inevitable la devaluación del peso argentino en los próximos días y la presión inflacionaria.

En consecuencia, impulsan políticas que no estaban en sus planes a principio de año: emitir dinero, aumentar el gasto público y entrar en default.

Para varios analistas, la escalada del billete norteamericano se debe a la incertidumbre por el coronavirus, la renegociación de la deuda, la emisión de pesos y la fuerte caída de las tasas.

Para muchos, esto (imprimir billetes) es una bomba de tiempo y una irresponsabilidad del Gobierno. Lo cierto es que el Estado tiene tres formas de pagar sus gastos: recaudación de impuestos, emisión de deuda pública o emisión monetaria.

Las dos primeras opciones son inviables. La presión impositiva ya es axficiante y la deuda insostenible. Por ende, para inyectar dinero en la economía como están haciendo la mayoría de los países, al gobierno argentino no le queda otra opción que emitir.

No obstante, las dificultades en materia económica irán escalando. Al cierre de esta nota, el Indec publicó la suba de los precios al consumidor (IPC) en marzo que subieron un 3,3%, muy por encima del 2,2% que se detectó en febrero.

La Argentina está combatiendo al coronavirus de forma exitosa. La curva de contagios no se ha disparado y el temido pico del virus se va postergando, dándole tiempo al sistema de Salud prepararse para lo peor.

Para inyectar dinero en la economía como están haciendo la mayoría de los países, al gobierno argentino no le queda otra opción que emitir.

Sin caer en la dicotomía economía o salud, donde está claro que el gobierno hizo lo correcto decretando el aislamiento obligatorio y resguardando la vida de los argentinos,  Alberto Fernández comienza a caminar por un hilo muy delgado, en el cual no puede descuidar la economía.

Comentarios

comentarios

OTRAS NOTICIAS

Encuesta

¿ Habrá acuerdo con el FMI ?

Cargando ... Cargando ...
VIDRIERA POLÍTICA