El coronavirus en la Economía mundial

27 marzo, 2020

La pandemia no discrimina y golpea por igual a los países más precarios como a los más desarrollados. Potencias mundiales optan por medidas keynesianas e inyectan dinero a su economía. Los emergentes resisten como pueden. 

Por Eduardo Vitali

El covid-19 avanza a paso agigantado en el planeta Tierra. A fines de febrero no se llegaba a contabilizar 100 mil contagiados y hoy ya hay más de medio millón de infectados por la pandemia. 

Mientras la mayoría de los países intentan frenar la propagación del coronavirus y evitar que sus sistemas de salud colapsen como sucedió en España e Italia, se avecina una preocupación que algunos incluso consideran aún mayor: la economía. 

El primer cimbronazo económico para el capitalismo a causa del coronavirus se dio en los mercados financieros. A pesar de haber obtenido una leve recuperación esta semana, las principales acciones de EEUU y Europa ya sufrieron una caída por encima del 25% en promedio. Peor que lo ocurrido en 2008, cuando se desató La Gran Recesión.

El otro problema es la actividad económica. Muchos mandatarios decidieron establecer confinamientos en sus países para intentar frenar la circulación del virus y eso deriva en que sufrirán menor crecimiento económico (en el mejor de los casos) o se profundizará la recesión, como ocurre en  Argentina. 

En consecuencia, la mayoría de los economistas dan por hecho que ya nos encontramos en una recesión mundial. Seguramente los países emergentes, que en su mayoría están limitados por sus deudas externas como son los casos de Turquía, Sudáfrica y Argentina, serán los más golpeados. 

Pero esto también es una amenaza para el porvenir global: Los mercados emergentes representan el 60 por ciento de la economía mundial en términos de poder adquisitivo, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una desaceleración en los países en desarrollo se traduce en una desaceleración del planeta.

En una entrevista con la BBC, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría señaló que “la economía mundial sufrirá durante años por el coronavirus”.

Por otro lado, advirtió que la situación dañará también las economías más empoderadas: “Incluso si no tenemos una recesión mundial, vamos a tener un crecimiento cero o negativo en muchas economías, incluidas las más grandes, por lo que tardaremos más en recuperarnos”, indicó. 

 

 

De repente, el mundo se volvió Keynesiano. 

Para intentar paliar la inevitable recesión económica que causará el coronavirus, los países más desarrollados decidieron inyectar dinero en sus economías. 

Finalmente, el senado de EE.UU aprobó el mayor rescate económico de la historia de su país para afrontar al Covid-19. Se trata de dos billones de dólares en ayudas a empresas y ciudadanos. 

Dentro del pacto que fue impulsado por Donald Trump y votado por unanimidad en el Capitolio, se destaca la ampliación del seguro de desempleo en 13 semanas, más un extra de 600 dólares. Y sucedió lo que muchos esperaban: desde que se aprobó la ley hasta el momento, más de 3 millones de norteamericanos solicitaron el seguro de desempleo.  

A estos 2 billones de dólares se le suman otros 4 billones más que ya había dispuesto la FED (banco central de EE.UU) para también inyectar dinero en la economía, ampliando la capacidad de préstamos. 

 

Europa va por la misma senda keynesiana. La mayoría de los bancos centrales de los países del viejo continente decidieron bajar las tasas de interés y generar así mayor liquidez.

Por otra parte, el Banco Central Europeo movilizará 750 mil millones de euros como plan de emergencia y Francia, Italia y Alemania analiza estatizar empresas privadas ante la crisis. 

Ante esta crisis que muchos consideran que ya es peor que la Gran Recesión (2008) y la Gran Depresión (1929) juntas, los organismos multilaterales, más que debilitados por la coyuntura, intentan actuar para encontrar alguna solución. 

Los líderes del G20 se reunieron esta semana vía conferencia, y estarían dispuestos a adoptar «todas las medidas necesarias» y a inyectar hasta 5 billones de dólares en la economía global para combatir al coronavirus, algo que catalogaron como una «pandemia sin precedentes que no entiende de fronteras”. De todas maneras, aún no hay un acuerdo establecido entre los líderes de los países más importantes. 

La propagación del coronavirus crece a gran escala; los problemas económicos también. Todavía no se encontró la cura para ninguna de estas dos problemáticas y resta saber que sucederá con el sistema económico capitalista ante una crisis mundial sin precedentes.  

En la cumbre del G20, el presidente argentino, Alberto Fernández pidió por un «gran Pacto de Solidaridad Global » y remarcó que de esta crisis «nadie se salva solo».

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