Barricada a la Pandemia

26 marzo, 2020

Muchos distritos bonaerenses, en zonas rurales o cercanas a la Costa, instalaron retenes para prohibir el ingreso de turistas o ciudadanos de paso. En el gobierno de Kicillof se mostraron en desacuerdo. La idea sobrevoló el conurbano, pero los intendentes decidieron que “nadie se salva solo”. Con el correr de los días se agigantan dos fantasmas que pueden provocar el caos: desabastecimiento e inseguridad emergente desde las barriadas.

Por César Morielli

El decreto de cuarentena obligatoria puso en alerta a los intendentes de la provincia de Buenos Aires. Según el territorio, hay varias preocupaciones, pero hay una que les quita el sueño a todos y que esconde el verdadero terror. En las fotos que circularon estos días, con encuentros entre Jefes Comunales y funcionarios nacionales y provinciales, reinó la idea del trabajo conjunto entre distintas fuerzas políticas, dejando de lado la grieta con miras del bien común y el desafío de un enemigo invisible pero poderoso como el coronavirus. Esas imágenes mostraron muchos gestos adustos, y en algunos casos hasta pánico. ¿Preocupación por la coyuntura sanitaria? Seguramente. Pero en los que están más alejados del conurbano existe un fuerte pánico a recibir el contagio con turistas o pasajeros que hagan saltar por el aire el sistema sanitario.

“Vayanse a sus casas, acá tenemos cuatro respiradores nada más”. Lo gritó un vecino de Pinamar ante una extensa fila de turistas. Solo queda imaginar cómo es el panorama de la infraestructura y los insumos sanitarios en otros distritos menos transitados.

Pero el verdadero monstruo es el conurbano con pobreza estructural y marginalidad, que vive el día a día y apela a la informalidad y la ilegalidad para poner la comida en la mesa. La reacción de esa masa dormida cuando el parate de la economía haga estragos es una gran incertidumbre que provoca estupor en quienes comandan los territorios.

Pehuajó

Seguramente intentando resguardar sus terruños, y también envalentonados por la gran aprobación ciudadana que tuvo la cuarentena, muchos intendentes improvisaron barricadas o barreras en los principales puntos de acceso de sus distritos.

Cuesta encontrar quién lanzó la primera piedra. Hay que revisar la cronología en el nacimiento del fin de semana largo, allí cuando se anunció la Cuarentena obligatoria y muchos ciudadanos quisieron ir a pasear a la Costa. El tema explotó en los medios, y en cada acceso hubo controles vehiculares que provocaron largas colas. Pero la cosa se fue de las manos cuando grupos de vecinos en Pinamar y Villa Gesell comenzaron a cortar las rutas de ingresos para que no lleguen los turistas.

El fenómeno se extendió hacia otros pueblos y coqueteó con el conurbano. Muchos productores advirtieron que esa decisión podría poner el riesgo el abastecimiento alimentario, y el propio gobernador bonaerense Axel Kicillof tuvo que pedir que dejen al menos una vía abierta para la circulación.

Olavarría

Entre las comunas que cerraron sus “puertas” están Ezeiza, Almirante Brown, San Vicente, Olavarría, Villa Gesell, Coronel Suárez, Dolores, Lobos, Lezama, Tandil, Pehuajó, Roque Pérez, Chacabuco, Florentino Ameghino y Junín.

En el conurbano, con el paso de las horas y el diálogo directo con Casa Rosada, comenzó a reinar otra mirada. Creen que nadie se salva solo y no hubo intentonas de cortes en los ingresos. Luego de una reunión en Olivos con el presidente Alberto Fernández se coordinaron operativos muy fuertes para el control vehicular. Muchos celebraron la presencia de Gendarmería y del Ejército. Y la incertidumbre de lo que pueda pasar en cada calle y en cada pasillo con el correr de los días les congela la sangre. En la cabeza de los intendentes hay tres palabras: camas, respiradores y policías, y el final de la película es impredecible.

Carlos Bianco, jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, comunicó la posición del gobierno de Axel Kicillof sobre la decisión de cerrar accesos: «Los intendentes no tienen la competencia para cerrar la circulación del tránsito».

«En algunos casos los cierres de distritos obedecen a cuestiones entendibles que están sujetas a alguna planificación «, dijo Bianco a Radio La Red. «Desde la provincia estamos permitiendo solo aquellas medidas con un sentido claro, porque cerrar por cerrar no tiene sentido. No vas a evitar el contagio del coronavirus», planteó la mano derecha del Gobernador.

Bianco sostuvo que estas medidas que manifiestan cierta «sobreactuación» de quienes las toman, provocan la queja de los vecinos. «Hay intendentes que me comentan que el municipio vecino bloqueó una calle y sus propios vecinos le reclaman que tome una actitud similar», contó el funcionario.

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