La transición, el primer objetivo del Macri opositor

1 noviembre, 2019

Desde Casa Rosada se bajaron los lineamientos para que, tanto en provincia como en los distritos, el traspaso de poder sea llevado a cabo sin mayores complicaciones. ¿Qué hay detrás de la prolijidad que pide Macri?

 

De 1983 a la fecha, ningún presidente de extracción NO peronista pudo terminar su mandato. Pasó con Alfonsín en el 89 que debió adelantar el traspaso y el episodio triste de De la Rúa es mucho más recordado. Ahora sí, Macri se encamina a poder dar el mando con 4 años exactos de Gobierno. No pudo con su reelección, algo que también lo pone en la vidriera. Todos los presidentes que quisieron reelegir, habían logrado ese objetivo. Menos Macri.

No se trata solamente de un gesto de amabilidad. No es, más allá de lo que aparenta, una decisión que gira en torno a la calidad democrática. La prolija transición que propone -y delimita hacia abajo- Mauricio Macri es su primer gesto como líder de la oposición. Perdió las elecciones, pero supo cristalizar el voto del 40% del electorado en una propuesta que llegó para llenar el vacío partidario del antiperonismo, incapaz de ser expresado ya en un radicalismo débil y a la deriva.

El primer objetivo del Macri saliente es marcar una diferencia con la transición del 2015. Cuando Cambiemos se hizo de Nación, Provincia, Ciudad y la mitad de los municipios de Buenos Aires, el presidente y la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, protagonizaron un papelón mediático y ceremonial en el traspaso de atributos que empañó la salida del kirchernismo del poder. Esa es la historia que no quiere repetir Macri. 

La reunión de Axel Kicillof y María Eugenia Vidal fue algo más agria que otras de transición. El gobernador electo dijo luego del encuentro que le había pedido a Vidal retrotraer el aumento de luz para enero. Horas más tarde, el secretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell, le respondió diciendo que los aumentos están ordenados por un contrato desde 1997.

Bajo estos lineamientos, y de cara a la conformación de la oposición que Juntos por el Cambio encarnará desde el 10 de diciembre, Macri le exigió a sus dirigentes que repliquen el espíritu de su reunión con Alberto Fernández un día después de las elecciones. Más allá de la dura derrota del gobierno saliente, el inesperado 40% del domingo pasado le otorgó a Macri la potestad de liderar la transición con voz de mando intacta, algo que parecía imposible de recuperar después de la paliza electoral de las PASO del 11 de agosto.

Así es que, desde el primer minuto de asumidas las derrotas en los municipios, los intendentes de Cambiemos comenzaron a felicitar en redes a los opositores para desearles una buena gestión. A eso siguieron las invitaciones al despacho y las reuniones, siempre con fotos en tono amable, de los entrantes y los salientes. De esta manera se cruzaron algunos irreconciliables: Ramiro Tagliaferro recibió a Lucas Ghi en Morón; Martiniano Molina hizo lo propio con Mayra Mendoza en Quilmes; Nicolás Ducoté, luego de remontar casi 15 puntos, junto a Federico Achával en Pilar.

A Macri le queda resto. Quiere liderar la oposición 2019-2023 y su autoridad fue ratificada luego de tambalearse en las PASO. Los intendentes está en la misma posición: perdieron municipios pero pudieron remontar los resultados  y se aseguraron altos porcentajes de votos en la Provincia de Buenos Aires, que posee el electorado más importante de la Argentina. El primer paso fue dado: en pos de contribuir a una forzada imagen republicana y de respeto a las instituciones, la alianza que conduce Mauricio Macri le sonríe a la derrota e invita a los vencedores a hacer una transición matizada por el buen trato.

 

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