“El liberalismo no entiende nada”

17 octubre, 2019

Alberto Fernández plantea la necesidad de elaborar un Pacto Social en el inicio del nuevo gobierno, en acuerdos con la Unión Industrial y los sectores gremiales. En Radio UrbanaBA, Eduardo Román dialogó con Miguel Marconi, @ragazzisimo en twitter.  El historiador repasó lo que fue el Pacto Gelbard, en 1973, como salida de la dictadura de Onganía y Lanusse, en un acuerdo que incluyó a Perón, Balbín, la CGT y el empresariado. VIDEO.

¿Cuál era la situación del país en 1973, después de la dictadura de Onganía, Levingston y Lanusse?

Es complicado. Hay una conjunción de variables que no se pueden pensar sólamente de lo económico, sino también en lo político y social. Después del «Cordobazo», la dictadura de Onganía queda bastante debilitada, cae en un vacío de poder, y hubo falta de legitimidad. Se retira Onganía y asume Levingston, con la novedad de que asume Aldo Ferrer en su gabinete. Hay otro dato de color, y es que más adelante quien ocupó un cargo en la Secretaria de Comercio de Perón fue Roberto Lavagna.

Fue funcionario de Perón y Alfonsin…

La línea nacional. Pero volviendo, Aldo Ferrer comparte un diagnostico con la CGE, la Confederación General de Empresas. Eran una especie de primos de la CGT, pero de las empresas.

Era un empresariado nacional que representaba a la burguesía, y que tenía más peso que ahora.

Ahora está de capa caída. Políticamente tuvo preponderancia porque estaba presidido por Gelbard en la CGE, que tenía vínculos con Perón.

En su retorno Perón planteó un marco de unidad nacional…

Recordemos que Levinsgton se retiró y asumió Lanusse, que llamó a un acuerdo nacional que fracasó, pero con el peronismo proscripto, y permitiendo que se presenten a elecciones. Las firmas de esas coincidencias programáticas, en algún punto las firmaron Balbín y Perón, y precipitaron un encuentro efectivo de unidad nacional.

Eran otro Perón y otro Balbín, porque fueron enemigos íntimos y entendieron la necesidad del acuerdo. Fue una revolución política.

Las fotos fueron significativas. Brindaron fuerza narrativa.

¿Lanusse había tenido contactos con Perón?

Lo desconozco pero no me extrañaría.

Lanusse lo desafió a Perón, con esa frase de “a ver si le da el cuero”… querían al peronismo proscripto.

Onganía gobernaba con el visto bueno de Vandor, el famoso peronismo sin Perón. Algún pacto tuvo que haber para salir de la transición.

Del Cordobazo en adelante fue muy complicada la violencia en la calle con muchos movimientos políticos. Argentina siempre tiró de la cuerda con inmadurez. Si hoy quisiéramos retornar esos índices económicos, había unos indicadores que actualmente son imposibles en cuanto a pobreza, ocupación, empleo. La Argentina del post peronismo, década del 60, donde cualquier laburante se compraba una casa.

Del 43 al 73 hay un periodo que se conoce como la Argentina del Desarrollo, con Frondizi incluido. Muchos logros del peronismo fueron gracias a la promoción industrial de Frondizi. Ahí estuvo Rogelio Frigerio, el papá del Ministro.

Alberto Fernández va a recibir una situación muy compleja y sin acuerdos entre sectores no se va a poder salir.

En ese punto hay similitudes entre ambos momentos. Yo recomiendo hacer las comparaciones con pinzas, no extrapolar automáticamente las experiencias. Hay similitudes y diferencias. Hoy este gobierno tiene cierta ilegitimidad, en retirada, el único que está gobernando es Lacunza. Macro en lo factico no gobierna. Lo social no es lo mismo, hay una reideologización pero sin la movilización de aquel entonces, y mucho menos con gente dispuesta a tomar armas.

Los números de la pobreza y la economía son muy distintos. Lo de ahora es mucho peor.

Había alta inflación pero no había un alto nivel de deuda como el actual, y de tasa. Hoy eso dice la UIA, que es imposible producir. Aquel momento no existía ese problema, y con una deuda ínfima. Los volúmenes de deuda actual son groseros.

La deuda externa argentina era similar al pago que reclamó en estos días el gobierno para zafar. En el 76 era de 7 mil millones nada más.

Era una locura. Y después para explicar el camino de la deuda hay que hablar de los militares, que además provocaron un proceso de desindustrialización. Pero para mayo del 73, cuando asume Campora, había una inflación anual del 80%. Muy fuerte. Un acuerdo de precios y salarios se da en una situación de emergencia, igual que hoy. No se puede echar gratuitamente mano a los acuerdos de precios. Son medidas de contingencia, que la tribuna liberal no comprende.

¿Cómo se sostiene un acuerdo de salarios y precios con semejante inflación? El FMI dijo que va a ser de más de 30% en 2020.

El antecedente histórico inmediato, con el pacto social y el plan trienal, que reactivaba el consumo, hacia crecer exportaciones y generaba ahorro. ¿Cómo garantizas el acuerdo de precios y salarios? Es complicado. La economía funciona por incentivos y no por buenas intenciones. El Peronismo en el 73 logró consensos con todos los sectores, que es lo que busca hoy Alberto antes de sacar a la cancha el pacto.

Le temo a noviembre, a ver si se vienen aumentazos antes del pacto social de Alberto. Pasó lo mismo en noviembre del 2015.

Macri nunca llamó a un acuerdo de precios y salarios, de hecho todo lo opuesto.

Prat Gay dijo que lo propuso pero se lo rechazaron…

Una de las primeras medidas fue sacar retenciones y llevar el dólar a 15 pesos.

Yo quiero un acuerdo real, con el consenso, y no a los golpes.

Con buenas intenciones no se hace nada. El Pacto Social del 73 tomó un estudio que hizo la CGE con la CGT, en un principio de acuerdo para un programa de gobierno integral. En la letra dice que se van a revisar precios, aumentar salarios, y luego se congela, también las tarifas. Durante seis meses funcionó. Pero hay un problema crónico de la economía argentina que es la inflación importada, que depende de factores externos.

Con violencia en la calle, encima falleció Perón. Pasó de todo.

En algunas medidas estuvo mal concebido. La crisis del petróleo no es algo menor, que visibilizó los problemas crónicos de Argentina. Había autoabastecimiento de petróleo, con insumos importados que aumentaron, y aumentaron los costos. Para el 74 empezó ese problema acá y el pacto no lo supo resolver.

¿Este pacto terminó en el Rodrigazo? Fue la previa de la llegada de Martínez de Hoz, y la primera hiperinflación de esta época. Los liberales dirán que podemos ir a la inflación a la híper.

El liberalismo no entiende nada, por cuestiones metodológicas. Siempre van a abordar lo económico desde lo económico. Si no abordas dimensiones políticas o sociales hay cosas que no se comprenden.

Entonces es importante para Alberto lograr volumen político, la mayor cantidad de votos y consensos.

Totalmente.

¿Y un acuerdo con el poder mediático?

Hay que ver cómo conceptualizamos el Poder. Una conceptualización del liberalismo es que el Poder reside únicamente en la política y no en estos grupos, que tienen capacidad de fuego. ¿Qué está pensando Alberto? Lo desconozco. No conviene confrontar. Pero refiere al caudal de votos, que puede sostener el acuerdo y debe tener consensos muy fuertes.

Y no creer que con muchos votos tenes a Dios de tu lado. Un error de Cristina fue creerse hegemónica con el 54%.

Hay que pensar los consensos. El Poder se actualiza, no es inherente ni dado ni estático. El Poder es un contrato. Se tiene que actualizar. Los únicos dos partidos que tienen proyectos nacionales son el peronismo y el radicalismo.

Pero me gambeteaste el Rodrigazo y la hiper…

Lo retomamos. El tercer gobierno peronista debe ser periodizado. Gelbard renuncia en octubre del 74, Perón se muere, a Rucci lo matan en el 73. Y son los que firmaron el pacto social. Asumió Gómez Morales y la cosa cambió. El pacto era muy rígido. La crisis del petróleo alzó los precios. En abril, el peronismo actualizó el pacto, fue lo mismo que un año antes, y eso estimuló la puja distributiva que generó inflación. Además mercado negro y distorsiones que generaron un coctel peligros. Había un gran vacío de poder…

La fórmula era Perón y Balbín pero no fue…

Las expectativas estaban puestas en Perón, que tenía la autoridad. Se buscó resolver un problema político y social a través de la economía, pero con una sociedad profundamente dividida y con Perón muy cerca de la muerte…

Y ese paternalismo del líder que nos va a salvar. No es así. Y Alberto tiene un perfil distinto.

Recordar que Lavagna es uno de los últimos funcionarios vivos de Perón. Y creo que estará jugando en favor del peronismo. Jugó con Perón, con Alfonsín, con Néstor y con Cristina.

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