Lo que el oficialismo no puede nombrar en campaña: Reforma Laboral

19 julio, 2019

Es un tema tabú y ya nadie del oficialismo se anima a nombrarlo a secas en medio del escenario de campaña. El entusiasmo está puesto en el apoyo que pueden recibir a partir de las incorporaciones de Adolfo Rodríguez  Saa y el gobernador rionegrense Weretilneck en este sentido.

En plena campaña electoral el gobierno de Mauricio Macri volvió a la carga, a instancias de las exigencias del FMI, por la reforma laboral. En tándem, con el empresariado afín salieron a atacar al sindicalismo al tiempo que reclamaron facilidades para poder despedir trabajadores y menos cargas a la hora de contratar.

¿El argumento? El de siempre: así será más fácil crear puestos de trabajo de calidad. Sin embargo la experiencia de los países que avanzaron en flexibilizaciones laborales de estas características echan por tierra este argumento. De hecho, nunca son los sectores trabajadores los que reclaman flexibilizar el mercado del trabajo sino, por el contrario, el empresarial.

Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) desarmó, una por una, las razones que según oficialismo y empresariado justificarían avanzar por ese camino.

La estrategia del macrismo es sencilla: instalar la idea de que la actual crisis a la que llevaron sus políticas no estaría explicada por la mala gestión macroeconómica sino por una legislación laboral que no se ajusta a las necesidades propias del siglo XXI.

A esto se le suma el acompañamiento del peronista Adolfo Rodríguez Saa, de quien nadie sabe mucho de su estrategia, pero que en las últimas horas confirmó su acompañamiento a Macri en su estructura electoral. Todo en consonancia con el compañero de fórmula del presidente, Miguel Ángel Pichetto.

Para la Undav “una flexibilización de las condiciones laborales terminará conduciendo a una mayor precarización de las relaciones. Sin embargo, que dicha política contribuya al crecimiento y al repunte del empleo tiene pocos fundamentos en la evidencia empírica. De hecho, las condiciones ya se vienen deteriorando de hecho desde diciembre de 2015”.

En abril de este año el salario real de sector privado formal cayó un 17,8% en relación a octubre del 2015 y un 13,5% en relación a diciembre de 2017, un verdadero desplome de los ingresos de las familias que están insertas en el mercado laboral y protegidos por la ley de contrato laboral. No obstante, lejos de recuperarse, el empleo del sector sufrió una caída del 2,5%.

En los últimos 16 meses se perdieron 158 mil puestos de trabajo en el sector privado formal a pesar de la bruta caída de los costos laborales.

La experiencia internacional también sirve para echar por tierra los argumentos del macrismo. Muchos otros países aprobaron reformas laborales en los últimos años (Brasil en 2017, España y Portugal en 2012) y los resultados anticipados lejos están de haber sido los obtenidos.

La evidencia empírica demuestra que el aumento y descenso de las tasas de desempleo está correlacionada con los ciclos económicos y no con una mayor o menos flexibilidad del mercado de trabajo.

Por otro lado, no aparecen diferencias sustantivas en los montos que debe abonar un empleador al momento de terminar una relación laboral con el trabajador sin previo aviso en Argentina en relación a otros países de la región.

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