Proponen reducir el ABL a los vecinos de la Ciudad que separen sus residuos

12 junio, 2019

La Defensoría del Pueblo porteña impulsa un proyecto en la Legislatura para otorgar bonificaciones de hasta el 50%. «Queremos acompañar a los ciudadanos con políticas de derecho positivo; descontar un impuesto a cambio de una acción positiva», dijo el defensor adjunto, Arturo Pozzali, a LaNoticiaWeb en Radio UrbanaBA.

«La problemática de la basura se vuelve compleja en las ciudades modernas; el Estado tiene que motivar un fuerte cambio cultural«, admitío el defensor adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, Arturo Pozzali. Sobre este eje se mueve en proyecto de ley promovido desde la Defensoría del Pueblo porteña, que apunta a beneficiar con una reducción impositiva a aquellos individuos que separen la basura en sus casas. La iniciativa lleva la firma del Defensor del Pueblo Adjunto, Arturo Pozzali, y propone que la Ciudad deje de percibir una porción de lo recaudado por la tasa del Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) como inversión para lograr estos objetivos.

«Si redujéramos el ABL para los que separan residuos la Ciudad ahorraría en el gasto de enterrar o incinerar basura«, remarcó Pozzali respecto de la iniciativa que, en principio, no generaría gastos extras para el ejecutivo. Y profundizó: «Queremos acompañar a los ciudadanos con políticas de derecho positivo; descontar un impuesto a cambio de una acción positiva«.

Según el Estudio de Calidad de los Residuos Sólidos Urbanos del CEAMSE en conjunto con la Facultad de Ingeniería de la UBA, sobre la conformación de residuos de los contenedores , un 43.56% son húmedos, un 38,29% son reciclables y un 18,15% no reciclables.

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Traducido a las boletas de los vecinos, el descuento sería de hasta el 50%, en función de los kilos que cada vivienda separe en origen mensualmente.

La Dirección General de Estadísticas y Censos, perteneciente al Ministerio de Hacienda de la CABA aporta otro dato inquietante: en los últimos 20 años se produjo casi la misma cantidad de basura per cápita: en 1995, el promedio diario por habitante era de 1,37 kilos, mientras que en 2018 (último dato disponible) fue de 1,49. En otras palabras, el medio ambiente es un enfermo terminal y quienes lo habitamos no aprendimos, ni siquiera, como ofrecerle los cuidados paliativos.

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