MARCÓ SE QUISO IR, BERGOGLIO LO SOSTIENE

30 septiembre, 2006

El vocero del Arzobispado de Buenos Aires, presentó la renuncia. Por el momento el cardenal la rechaza. Se devela una cruzada entre Bergoglio y Kirchner.

Puja feroz: Bergoglio – Kirchner

Por Emiliano Martínez

Tras los dichos que incentivaron el cruce entre el Gobierno y la Iglesia nacional, el vocero del Arzobispado de Buenos Aires, presbítero Guillermo Marcó, presentó su renuncia pero fue rápidamente rechazada hasta el momento por el cardenal Jorge Bergoglio.

Marcó dijo el miércoles pasado, con relación a las actitudes del Presidente Néstor Kirchner, que “si el presidente fomenta alguna cierta división, termina siendo peligroso para todos” y que no deben “alentarse odios y levantar el dedo acusador”. Para evitar que estas palabras del vocero significasen una aseveración por parte de la Iglesia argentina, el cardenal Bergoglio enfatizó que “los dichos por todos conocidos pronunciados por el padre Marcó son estrictamente personales y no corresponden ni al arzobispado ni a la persona del arzobispo”.

Mas allá de sentir una deseada distensión propiciada por Bergoglio, el presidente siguió tirando de la soga en un acto el jueves 5 de octubre en el distrito de 3 de febrero: "Nuestro Dios es de todos, pero cuidado, el diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas", y consideró que “para algunos, juzgar los crímenes del proceso es dividir a los argentinos.

La renuncia presentada por Marcó se debería a la aclaración del cardenal sobre sus expresiones, dejándolo solo en medio de la polémica. Pero el rechazo de la escisión, se presenta como un apoyo –al menos momentáneo-. De todas maneras, subyace que la pelea de fondo es en realidad entre el presidente y el cardenal. Los primeros cruces llegaron en la homilía del último 25 de Mayo, en donde Bergoglio castigó duramente –y en su propia cara- a Kirchner, un primer mandatario que aparecía como un “desdichado” acumulador de poder. Kirchner le respondió con posturas gubernamentales pro- aborto, y en el día de ayer con una puñalada en el corazón de los eclesiásticos: La ley de educación sexual.

Por otro lado, la cuestión de fondo hoy día es la problemática en la provincia de Misiones, sobre el deseo del Gobernador Carlos Rovira, de reformar la Constitución para instaurar una reelección indefinida. Es sabido que esto último, con un buen control político, sería como concebir un gobierno monárquico en los comienzos el siglo 21. Si la Iglesia está a destiempo para entender las nuevas realidades como la educación sexual, desde el estado de Misiones, parecería que quisiesen volver al “ilustrado” despotismo del siglo 18. Por supuesto que la incursión como candidato a constituyente del ex obispo de Puerto Iguazú, el ahora sacerdote Joaquín Piña, acrecentó de manera tajante el conflicto Iglesia-Estado.

Misiones es la punta de lanza de la Iglesia nacional, como una “vendetta” por tantas medidas contrarias al pensamiento clerical por parte del gobierno K. Las consideraciones del Presidente sobre el terrorismo de Estado de la dictadura militar, parecerían ser mensajes subliminales de las participaciones –u omisiones- de la institución clerical en ese momento negro de la historia argentina. Por el momento la puja entre Bergoglio y Kirchner parece estar lejos de solucionarse.

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