Quemaron vivo en la cárcel al único detenido por el crimen de Araceli Fulles

15 abril, 2019

Darío Badaracco (31) murió en un hospital tras ser atacado por dos compañeros de celda. Investigan si fue una pelea o si lo mandaron a matar.

Darío Gastón Badaracco (31) era el principal acusado del crimen de Araceli Fulles. Y era, porque en las últimas horas murió luego de que el 7 de abril pasado fuera quemado con agua hirviendo por dos compañeros de celda del penal de Sierra Chica donde estaba preso, informaron fuentes oficiales a Clarín.

La causa que investigó el crimen de Fulles ya fue elevada a juicio, pero aún no tiene fecha de inicio. Y ahora murió el único detenido que tenía el caso, acusado del “homicidio doblemente agravado por haber sido cometido por una o más personas y femicidio”.

“La verdad, no le deseo la muerte a nadie. Estoy sorprendida. Quería verle la cara, que hablara en el juicio”, le contó a este diario Mónica Ferreyra, la madre de Fulles, quien se enteró del final de Badaracco tras el anticipo de Clarín.

“Badaracco tenía el 60% del cuerpo quemado”, le dijeron a este diario las fuentes consultadas y confirmaron que el fallecimiento ocurrió el sábado último a las 21.30 en el hospital de Olavarría, seis días después del extraño ataque.

Según las fuentes, el recluso fue agredido por dos compañeros de la celda 766 del pabellón 10 de Sierra Chica. Se trata de Rodrigo Emanuel Campos Verón y Silvio Andrés Galeano Martínez: “Lo golpearon, lo patearon y le tiraron agua hirviendo sobre el rostro, tórax, abdomen, región inguinal y piernas”.

¿Los motivos del ataque? “Son problemas de presos y los teníamos que arreglar así”, dijeron los agresores cuando les preguntaron cómo comenzó la pelea, según pudo saber Clarín. Pero las dudas sobre lo que pasó en el interior del calabozo son varias, entre ellas las de un posible homicidio por encargo.

La versión oficial indica que eran las 17.15 del 7 de abril cuando el inspector de vigilancia de la cárcel avisó que “durante una recorrida escuchó gritos en la celda 766 y, al mirar por el pasaplatos de la puerta, vio cómo Campos y Galeano golpeaban y pateaban a Badaracco. También, cómo Galeano le tiraba agua hirviendo”. Fue entonces que decidió interceder junto a otros penitenciarios.

Las preguntas que resuenan ahora son: ¿Cómo es posible que los detenidos tuvieran una cantidad semejante de agua hirviendo como para quemar viva a una persona? ¿Quién se las dio?

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