El vació legal de los “Alimentos a base de…”

8 abril, 2019

En medio de la crisis económica, el mercado se va adaptando al bolsillo y así, llegamos a queso que no es queso, yogurt que no es yogurt y leche que no es leche. ¿Vacío legal? ¿Publicidad engañosa? ¿Que tan peligroso es?

Por Matías Lewko

En cada crisis surge la oportunidad de sacar provecho a la pobreza, y así lo han hecho empresas de productos lácteos en un oculto mercado Low-Cost, de los que están de moda.

Oculto a simple vista un cartón de “Lactis” no aparenta ser otra cosa que una leche, sin embargo no lo es. Productos como este llevan la denominación de “Alimento lácteo a base de leche” y su precio es casi %50 menor al de la leche. Pero, que significa entonces?

El alimento a base de leche es una mezcla entre agua, conservantes, leche y un concentrado de nutrientes de suero, entre otras cosas. La proporción entre agua y leche podriamos decir que oscila entre un 60% y 40% respectivamente, es por esto que los nutrientes deben ser agregados artificialmente, porque la proporción de leche no llega a siquiera competir con una leche común.

Ahora bien, hasta aquí no parecería tener mayor problema al mencionado sobre la falta de claridad publicitaria. Sin embargo, a nivel nutricional, si comparamos estos alimentos a un sachet de leche entera ultrapasteurizada, éstos contienen un porcentaje tres veces mas bajo de materia grasa, la mitad de las proteínas y menor volumen de calcio. La tabla nutricional de una leche entera muestra que contiene tres gramos de proteínas en 100 centímetros cúbicos.

En cambio, el “alimento lácteo” posee 1,3 gramos de proteínas cada 100 centímetros cúbicos

En el 2017, el Centro de Almaceneros ya había advertido que el consumo de estos productos representaba el 8% de las compras de lácteos.  No se cuentan con cifras actualizadas sobre el consumo de este tipo de productos, pero si tenemos en cuenta que la pobreza sigue aumentando y la inflación oscilando el %50 entre el 2017 y 2018, es evidente que el consumo tuvo que haber aumentado. Esto necesariamente implica que cada vez mas familias estan ingiriendo una cantidad de nutrientes cada vez menor, y de peor calidad, a medida que sus consumos se deterioran.

Esta modalidad de publicidad y venta de productos de este tipo ya ha sido penada en otros países de latinoamericano. Como el caso de Colombia, donde empresas de “Lactosuero” (similar al alimento lácteo) fueron halladas culpables y multadas con cifras multimillonarias por difundir “Publicidad Engañosa”. Los argumentos de la Superintendencia de Industria del Comercio se basaron en que la presentación contenía información que llevaba al consumidor a pensar que estaba comprando leche. Casos similares ocurrieron en México y España.

El articulo 42 de la Constitución de la Nación Argentina establece que “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz(…)”. Si bien la publicidad ejercida por las marcas que comercializan alimento lácteo aún no puede ser catalogada como “engañosa”, si constituye una falta de claridad hacia los consumidores.

Esta falta hacia al consumidor se puede ver exaltada en otros productos que actúan con la misma modalidad, como el “Rallado”, “Alimento a base de Yogur” y el “Alimento a base de Miel”, ente otros.

El rallado, legalmente llamado “Alimento a base de queso” se compone principalmente de pan rallado con saborizante a queso.

 

En el caso de la bebida a base de yogurt sucede lo mismo que con el alimento a base de leche, resulta ser yogurt diluido.
El alimento a base de miel se constituye casi en su totalidad de Jarabe de glucosa, un concentrado dulce que imita la Miel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos productos no representan un riesgo para la salud del publico consumidor en general, pero deben ser consumidos a conciencia de que no son lo que a simple vista pueden parecer.

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