El primer tropezón de Alfaro

9 febrero, 2019

Por Fab Spina

Un gran escritor solía criticar con dureza a aquellos que no utilizan su lenguaje cotidiano para escribir, y que se remiten a expresar su literatura en léxicos complejizados y encriptados, que incluso ni siquiera ellos mismos manejan con naturalidad.

Borges los acusaba de «decirlo difícil porque en realidad no tienen mucho para decir». Varias veces que he escuchado a Gustavo Alfaro declarar en conferencia de prensa, me acuerdo de Jorge Luis.

No voy a decir que me gustan los técnicos con lenguajes de barra brava, porque de verdad hay muchos que dan vergüenza ajena, tipos que cargan más de 40 ó 50 veranos, y que para estar allí minimamente tuvieron la chance de estudiar -al menos eso indica su carnet habilitante- deberían ser un poco más cuidadosos con su dieta, y no andar por la vida pública comiendose tantas S.

La aclaración vale también para la clase dirigente, sobretodo si caminamos los pasillos del club de la Rivera, o de los altos mandos de la Superliga, o de los tribunales de la Ciudad de Buenos Aires, o de los asados entre amigos con el presidente de la nación.

Pero el caso de Alfaro camina por la vereda opuesta, o sea, peca de exagerada y un tanto pretenciosa, su necesidad de elegancia redundante y desbordante de sinónimos innecesarios, que por redundante e innecesaria terminan quitando aquella deseada elegancia del decir.

En todo caso en la vieja discusión entre Platón y Aristóteles, sobre forma y contenido, podríamos quedarnos con el perfil platónico y decir que las formas en que Gustavo Alfaro arma sus oraciones en las conferencias de prensa son irrelevantes frente a lo importante: el contenido de lo que dice.

Pero es allí cuando, en este febrero caluroso e inestable, nos encontramos con el primer tropezón de su gestión al mando del cuerpo técnico boquense. Es decir, a pesar de que Gustavo adorne con filete abundante la explicación de por qué Mauro Zárate reemplaza a Tévez en el equipo titular para enfrentar al Belgrano en Córdoba, lo que salta a la vista es el contenido.

Al llegar a su cargo casi la primera afirmación que le escuchamos a Gustavo fue decir que Tévez volvería a calzarse la 10, y sería el capitán y el estandarte del equipo, porque el equipo necesitaba de él. En apenas dos fechas, (2), Tévez ya es suplente.

¿Se apresuró Alfaro en aquellas declaraciones? ¿darle chances a Carlitos fue un requisito entre líneas a pedido de la dirigencia? ¿Alfaro creía en Tévez pero apenas un mes de trabajo le dió muestra de que estaba equivocado?

Son preguntas al aire, o al cielo, o al viento, o reflexiones, o ideas, o planteamientos  a dilucidar, por el mismo Alfaro mientras urga en su lenguaje circular. Y por nosotros, o por mí, mientras digo lo mismo de 50 formas distintas, pero en realidad no estoy diciendo nada.

Comentarios

comentarios

OTRAS NOTICIAS

Encuesta

¿Cómo considera que está la situación económica actual del país, en comparación a un año atrás?

Cargando ... Cargando ...
VIDRIERA POLÍTICA