Un cercano réquiem para las PyMes

29 enero, 2019

Casi como un hecho desapercibido (o prolijamente escondido), hace pocos días el INDEC publicó el Índice de Precios Mayoristas, cuyo nivel general indicó un aumento del 73,5% (¡Sí! leyó bien, durante el año 2018, los precios al por mayor aumentaron ese descomunal porcentaje).

Por Lic. Jorge Benedetti, Empresario Pyme

Recordemos que el aumento del Índice de Precios Minoristas durante el mismo período fue de un 47,6%, o sea que los grandes grupos económicos aumentaron casi un 26% más de lo que las PYMES trasladaron al consumidor.

¿Cómo se explica esta diferencia monumental? ¿Es que las PYMES tenían ganancias fabulosas y han resignado parte de ellas?

Todos sabemos que no es así, ningún empresario Pyme ha obtenido ganancias superlativas, ni mucho menos; por el contrario, en los últimos años se ha venido deteriorando su nivel de rentabilidad y hasta hace algunos meses se contabilizaban más de 10.000 empresas Pymes cerradas durante el gobierno del Ing. Macri.

Si bien es redundante destacar que las pymes ocupan entre 8 y 9 personas de cada 10 trabajadores activos, observemos lo que significa esta gravísima situación sobre el empleo en la Argentina.

La explicación desgraciadamente es muy fácil. Con la apertura indiscriminada de las importaciones, muchas Pymes de carácter industrial se han encontrado con la imposibilidad de competir con empresas, fundamentalmente chinas y del sudeste asiático, las que en su inmensa mayoría tienen un costo laboral ínfimo y fundamentalmente trabajan con precios de dumping y con materia prima fuertemente subsidiada, en una economía con fuerte intervención del Estado para garantizar el trabajo local, todo lo contrario de lo que sucede en nuestro país.

A esto debe agregarse que las tarifas de los servicios hoy en nuestro país se encuentran entre las más altas del mundo, dado que tanto en las potencias occidentales, como en las de los países orientales industrializados, tienen fuertes subsidios.

Por último, la brusca caída del consumo, producto de la pérdida del valor de los salarios, ha llevado a las Pymes a una situación de asfixia casi absoluta.

A toda esta situación debe agregarse que la especulación financiera se ha enseñoreado en nuestra economía y de trabajar con tasas subsidiadas para el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, hoy los empresarios Pymes pagan entre un 70% y un 120% de costo financiero, lo que los saca absolutamente de mercado.

Frente a este cóctel explosivo, las Pymes se han visto obligadas a liquidar capital de trabajo y vender al costo o por debajo de él, como una manera de subsistencia, que en algunas oportunidades permite sólo sobrevivir dos o tres meses frente a situaciones de crisis de diversos aspectos particulares (del sector, comerciales o climáticas puntuales, etc., etc.), pero ninguna empresa chica, mediana o grande, puede subsistir trabajando al costo o a pérdida durante un período prolongado como el que llevamos.

Conclusión: o el gobierno nacional y provincial aplican urgentemente políticas de fomento y salvataje para las Pymes (tasas subsidiadas, fuerte reducción de tarifas y fomento a la demanda, mediante una razonable política de distribución del ingreso de los grupos concentrados de la económica y del sistema financiero hacia los consumidores y los pequeños empresarios, reintegrando al menos una parte de la pérdida ocasionada, o el conjunto de las Pymes desaparecerá más rápido que tarde.

El réquiem ya ha sido cantado para más de 10.000 empresas (es decir hay más 100.000 familias sin ingresos), pero por este camino el crecimiento del cierre de empresas aumentará considerablemente, generando un caos no sólo económico, sino también social.

Las autoridades tienen la palabra, los empresarios Pymes siempre han sido el motor de la economía de nuestro país y pueden volver a serlo. Dejémoslos vivir.

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