Los curas villeros abren centros de contención para prevenir abortos en los barrios pobres

18 julio, 2018

Funcionarán en villas de la Ciudad y el Conurbano. Les darán asistencia alimentaria, sanitaria, legal y psicológica a mujeres con embarazos de riesgo o inesperados.

En su oposición a la legalización del aborto, los curas villeros de la Ciudad y el Gran Buenos Aires vienen insistiendo que el proyecto que trata el Congreso no es una demanda de quienes viven en villas y barrios populares, que se inclinan –afirman- por traer hijos al mundo, pese a sus precarias condiciones sociales. Este martes, los sacerdotes insistieron con su posición, pero sumaron una iniciativa: la creación en sus asentamientos de centros de contención psicológica y asistencia alimentaria, sanitaria y legal y de orientación para el acceso a los planes sociales para mujeres con embarazos de riesgo o inesperados.

La iniciativa fue anunciada en una rueda de prensa que un grupo de curas ofrecieron en la parroquia Cristo Obrero, de Villa 31, en Retiro. En la ocasión leyeron una declaración en que expresan su “dolor” por la media sanción del proyecto en Diputados y expresan su esperanza de que ahora los senadores “tengan en cuenta el inmenso valor que tenga toda vida humana, la de la madre y de la niña o niño por nacer” y lo rechacen. Y proponen los centros como “una respuesta concreta a la dificultad de las jóvenes y adolescentes de nuestro barrio que llevan adelante embarazos de riesgo o incluso no deseados ni planificados”.

La declaración fue leída por el obispo auxiliar de Buenos Aires, Gustavo Carrara, y los sacerdotes José María “Pepe” Di Paola (Villa La Cárcova, José León Suárez): Carlos Morena (Villa Itatí, Quilmes) y Basilicio Britez (Villa Palito, La Matanza). Estaba presente, además, el obispo de San Justo, Eduardo García y varios sacerdotes de un total de medio centenar que firman la declaración. Además de cinco mujeres que se vienen desempeñando en los asentamientos colaborando con la acción de la Iglesia y que ahora lo harán en los centros, quienes verbalizaron su deseo de ayudar a las embarazadas en circunstancias difíciles.

Una de ellas, Mariela Cisneros, de la capilla Nuestra Señora de Itatí, de Lomas de Zamora, aclaró que la propuesta de ellas “no es en contra de la ley del aborto, sino una propuesta de vida”. Carolina Sánchez, de la parroquia Don Bosco, de Quilmes, afirmó que esta ayuda ya se viene haciendo, pero ahora adquiere un carácter formal. Y acotó que “muchas de las que estamos ayudando en algún momento también padecimos las misas situaciones”. Y Marcela Balverdi, de la capilla Jesús de Nazareth, de Merlo, habló de la necesidad de acompañamiento que requieren también las mujeres que abortaron.

En la declaración, los curas señalan que –como dice el Papa Francisco- “los niños por nacer molestan, nos piden atención, nos piden cuidado, nos ‘quitan’ comodidades y privilegios y entonces hay una fuerte tendencia a descartarlos, a quitarles el derecho a la existencia”. Y afirman que quieren “dar una respuesta concreta a las necesidades de nuestras villas y barrios populares, allí donde la vida se lleva adelante, pese a las dificultades. Y cada embarazo, cada niña y cada niño es esperado y recibido como un don, un regalo, con la esperanza de que un futuro distinto y mejor que el actual le espera”.

“En momentos en que tantos y tantas hablan por los pobres mostrando su ‘preocupación’ por ellos –subrayan los curas-, nuestras comunidades quieren hacer nuevamente visible que las mujeres de nuestros barrios eligen la vida, la vida de la niña o niño que vendrá y de la mujer que lo lleva en su vientre, incluso cuando muchas veces deben hacerlo solas, sin un hombre que se haga cargo de su paternidad y totalmente ausente. Por eso, las mujeres serán las grandes protagonistas de esta propuesta: como sujetos de derechos que no solo se reciben, sino que también lo brindan a sus pares”.

Al invitar a sumarse a los centros, llamados “Hogar del abrazo maternal”, precisan que en éstos “les daremos alimentación, atención y control médico sanitario, apoyo psicológico, orientación legal y social para que puedan llevar adelante sus embarazos así como los primeros años de sus bebés hasta poder ingresar al ciclo de educación inicial. Buscaremos facilitar –agregan- el acceso a políticas y programas que promueven la vida como la Asignación Universal por Embarazo y los programas de salud materno infantil, entre otros”.

“En nuestras propias parroquias -dicen- dispondremos de un lugar adecuado para que puedan estar durante el día, almorzar, merendar, descansar, recibir cariño y contención, formación y orientación ante cada situación y, en los casos en los que no fuera posible la crianza posterior del niño, poder rápidamente articular con el sistema judicial para una pronta adopción del mismo”.

Comentarios

comentarios