NUNCA NOS FUIMOS

15 septiembre, 2008

La renuncia del presidente del Concejo Deliberante, Jorge Molina, generó especulaciones y alertas por una eventual crisis. En un heterogéneo cuerpo de diez bloques legislativos, no pareció encontrarse una mejor solución que dar marcha atrás con la dimisión.

Jorge Molina continúa al frente del legislativo comunal

Molina había pasado un fin de semana de descanso y vuelto con la renuncia. Se negó a hacer declaraciones, más allá de un primer anuncio de renuncia “irreversible”. Ese día y los siguientes fueron de negociaciones y especulaciones. El interesado pareció seriamente molesto por la forma en que el Ejecutivo condujo el desembarco de la reforma fiscal y tributaria en el Legislativo comunal, que incluyó versiones de peleas con el secretario de Hacienda, y mientras tanto el desplazamiento de la periodista Andrea Frade como encargada de Prensa.

El gobierno pareció debatirse entre la gravedad de la noticia –un primer concejal que da un paso al costado sin avisar- y la necesidad de amenguar los costos políticos. Se prepararon alternativas que no llegaron a cuajar. En un cuerpo de monobloques y minibloques, no parecieron abundar los miembros capaces de conducir la delicada situación actual con el equilibrio requerido. Molina es de esos dirigentes que suelen ser muy útiles en los armados de los distritos como Quilmes. Se presenta como un “peronista” en sentido amplio, sin profundizar las diferencias, tendiendo a no echar fuego a las disputas internas. Por tal motivo, no es de aquellos cuyo nombre puede ser coreado, pero útil para una fuerza que intenta asentarse. Resalta su función de “representar a todo el cuerpo”, limando asperezas de la interna justicialista.

Así pareció entenderlo la mayoría de los que vieron cerradas las otras salidas con eventuales reemplazos. Luego del torrente de reuniones en ámbitos políticos de la ciudad, el intendente comenzó a recibir personalmente a los ediles aliados, en un principio de operativo rescate. Habló con Luján Dubroca y Ricardo Arguello, entre otros. También los “socios” del Pro, como Eduardo Miranda y José Salustio.

Después, el mismo jefe comunal habría visitado personalmente al hombre con quien el diálogo había quedado interrumpido. De allí habría salido el acuerdo. Se anunció una sesión extraordinaria y Molina expresó formalmente su continuidad en el cargo. Aclaró que la transitoria ida se debió a un conjunto de razones sin especificar. Un concejal había adelantado, el día lunes, su impresión de que Molina finalmente retornaría con más oxígeno político. Molina dijo que, ante una actitud ecuánime de Gutiérrez y de los concejales, se vio obligado a retirar la renuncia.

Durante la sesión del viernes se dio ingreso al proyecto de reforma fiscal, y quedó para ser analizado en comisiones. Luego de darse un dictamen, habrá ocho días de plazo para tratar el proyecto.

Molina confirmó que, a raíz de los conflictos de los últimos días, tuvo un problema de salud. Al expresar que no conoce en profundidad el proyecto ingresado, afirma cortocircuitos con el Ejecutivo, ya que el jefe comunal da primera importancia al tema. Por otro lado, dijo que los concejales opositores no conocen el proyecto porque recién el viernes tuvo ingreso. Esa afirmación sugiere que los ediles no están al tanto de algo que ya discute la prensa y que afecta a la economía del conjunto de los quilmeños.

Por Ariel Kocik

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