Ganar perdiendo

13 julio, 2018

Como en el fútbol, una vez más, el autor reivindica la importancia del juego por sobre el triunfo. » Se están perdiendo de algo», les avisa a que quienes «creen que ganar es lo último importante».

Por Fab Spina

Un rato antes Roger Federer ya se había despedido del césped de Wimbledon 2018, yo tomaba un larguísimo café de sobremesa, zapineaba para mirar de reojo si efectivamente Rakitic y Modric dejaban afuera del mundial a los piratas ingleses, pero poniendo el foco de atención en el tremendo partido que estaban jugando Rafa Nadal y Juan Martín Del Potro se me cruzó una idea con cierto sabor amargo: uno de estos dos también se quedaría afuera de lo que resta del torneo. Es el expeditivo destino de este juego en el que no hay empate.

Casi cinco horas de juego (4h48m), con dos tipos pegándole a la pelotita con tanta técnica y precisión, con tanto corazón y entrega, que para contarlo cuesta elegir las palabras para estar a la altura.

Finalmente ganó Nadal. Finalmente la derrota sacó su palo y metió a la bolsa a Juan Martín. Eso dirán los números, eso decía el tablero de lucecitas amarillas en el costado del verde y rayado césped londinense.

Pero algunos eligen no quedarse solo con eso, entre los que se incluye este humilde redactor de noticias vencidas por la inmediatez. Algunos creemos que hay una parte de la historia que no está escrita en el tablero del resultado final.

Se había pasado la hora del té. El sol pegaba en la parte alta de las tribunas, pero ya dejaba de clavarse en los ojos de los jugadores. La tarde anunciaba su fin, el estadio llevaba muchas horas de atención y aplausos.

Match point para Rafa, su saque pica abierto sobre la izquierda de Delpo, casi lo saca de la cancha, pero Juan igual devuelve, la pelota vuelva blanda para la volea de Nadal con la cancha libre, Delpo quiere volver a la acción, pero resbala y cae, por la humedad del césped, por el cansancio, por saber que ya no había retorno, Rafa define suave.

Estallido, puño cerrado de Nadal, las gradas del court central del All England empiezan a aplaudir por ultima vez en la tarde. Delpo queda tendido en el pasto boca abajo, respirando hondo, Rafa salta la red y camina a paso firme hacia Juan, cuando el flaco de Tandil se levanta se lo encuentra al mallorquín a pocos centímetros de él, casi por sorpresa. Sin mediar palabra se abrazan, pura credibilidad, puro respeto, pura admiración mutua.

El que saltó la red, demuestra que es un grande con G mayúscula, y que la grandeza verdadera contiene humildad. El que se levantó extenuado para abrazar a su vencedor, exhibe lo bueno de ir por la vida sembrando buenas acciones, porque por algo debe ser que el ganador se cruza toda la cancha para venir a tenderle una mano.

En épocas de guillotinas por perder, hay quienes creen que ganar es lo único importante, permítanme decirles que se están perdiendo de algo.

Había lugar en la tarde para un aplauso más, el estadio unánime despidiendo a los dos, pocos distinguían el tablero de lucecitas amarillas.

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