Con cambios, vuelve al Senado la Ley Donal que promueve la donación de alimentos

4 julio, 2018

La normativa (propuesta por la Red de Bancos de Alimentos), volvió a la Cámara Alta para examinar el tema del dolo en caso de indigestión por mal estado. También se la conoce como “Ley del buen samaritano”.

El Congreso de la Nación analizó ayer el proyecto de ley que impulsa la Red de Bancos de Alimentos y cuyo redactor es el senador del peronismo Miguel Ángel Pichetto. La normativa, ya había obtenido su primera sanción inicial semanas atrás, pero volvió al SENADO para analizar el tema del dolo en caso de indigestión por haber recibido justo la comida en el límite de sus vencimientos.

En este proyecto se establecen dos principios para potenciar las donaciones. Por un lado, se implementa la llamada “ley del buen samaritano”, que limita la responsabilidad del donante de buena fe. “Hasta el momento, si un Banco o un comedor recibe alimentos perecederos y los gestiona mal –por ejemplo, cortan la cadena de frío–, la ley argentina permite que la institución o los padres de los chicos demanden a la empresa fabricante”, narra Grassi. “Esto representa un problema porque esta clase de alimentos son los que más sirven, los más valiosos nutricionalmente”, completa.

Por otro lado, el proyecto contempla la creación de un programa de reducción y recupero de alimentos.

Dado que siempre se puede hacer un poco más, la Red de Bancos de Alimentos nacional tiene dos frentes más sobre los que avanzarán en un futuro cercano. “El primero objetivo es igualar impositivamente el tirar que el donar: hoy en Argentina a las empresas les sale plata donar pero no tirar, con lo cual, en algún punto, se fomenta lo segundo. Incluso sería importante dar algún beneficio al donar, así queda por encima del descarte”, sostiene Grassi.

“El segundo objetivo es generar una ventana de consumo social. En general, la fecha de vencimiento de los productos se vincula con la calidad que busca la empresa y no tanto con su carácter de comestible”, puntualiza el especialista. “Esta ventana busca que los alimentos que se tiran pasen a estar en oferta para los bancos de alimentos, comedores y cualquier otra ONG”.

Detrás de esto hay una realidad: con solo el 10% de las 16 millones de toneladas de alimento que se tiran se solucionaría el hambre en Argentina. Gracias al funcionamiento de los Bancos de Alimentos, si se implementasen estas iniciativas se podría lograr a muy bajo costo. Además, con el compromiso del Estado, se lograría que a los comedores lleguen alimentos de mayor calidad y, por ende, más nutritivos. “Con este modelo nadie pierde, ni siquiera se contamina por demás al producir alimento y descartarlo”, concluye Grassi.

¿Por qué es importante donar alimentos y cómo se encuentra la Argentina en dicha materia? 

En Argentina se tiran, por año, 16 millones de toneladas de alimento. Para verlo (aun más) en perspectiva, el 27% de la población vive en situación de pobreza y 1 de cada 5 chicos no accede a la alimentación que necesita. De aquí que el trabajo de los bancos de comida sea fundamental, tanto para reducir la cifra total de alimento descartado como para redistribuirlo entre los comedores del país.

La idea de los bancos de comida no es nueva ni original. Surgieron en la década de 1960 en Phoenix, Estados Unidos, con la misma idea fuerza que mantienen hasta hoy: aprovechar la comida en buen estado que, por distintas razones, se convierte en basura.

En 2003 se creó esta organización sin fines de lucro que, en la actualidad, está conformada por 15 bancos de alimentos, tres bancos en formación, dos iniciativas de bancos y dos organizaciones adherentes; distribuidas en 11 provincias.

Del otro lado, 2400 entidades beneficiarias (y más de 300 mil personas) esperan recibir los productos que la Red recolecta. Y, en el medio, empresas de la industria alimenticia, de acopios, mercados concentrados locales, supermercados y distribuidores, entre otros.

Gracias al trabajo diario y al esfuerzo de más de 7400 colaboradores y voluntarios, en 2017 la Red pudo recuperar 9.4 millones de kilos de alimentos, es decir, más de la mitad de la comida descartada en el país.

Buena parte de la comida que se tira aun es apta para consumirse. Es este tesoro el que buscan los bancos de alimentos. “Los Bancos recuperan alimento que aun está apto para consumo –por lo que no es alimento vencido– pero que, por algún motivo, perdió su valor comercial”, indica Mariano Grassi, colaborador de la Red argentina y expresidente de uno de los Bancos en Rosario.

Buena parte de la comida que se tira aun es apta para consumirse. Es este tesoro el que buscan los bancos de alimentos. “Los Bancos recuperan alimento que aun está apto para consumo –por lo que no es alimento vencido– pero que, por algún motivo, perdió su valor comercial”, indica Mariano Grassi, colaborador de la Red argentina y expresidente de uno de los Bancos en Rosario.

Esta mecánica hace que los Bancos de Comida formen un círculo virtuoso, gracias al apalancamiento: al no comprar el alimento, por cada peso que se gasta en sueldos llegan 13 pesos de comida a las entidades beneficiarias.

 

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