Messi IV

30 junio, 2018

La cuarta participación en copas del Mundo. Quizás haya sido la última y más deslucida presentación del actor principal del equipo, que no pudo terminar con el estigma de las finales perdidas.

Por Marcial Ferrelli

El gran Rocky Balboa se retiró en Rusia. Su último combate: Una feroz pelea contra Iván Drago, un gigante militar y boxeador ruso, preparado para matar, pero que perdió de local, en una épica batalla contra el héroe de guantes y sin capa, en la mismísima Moscú, capital de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) liderada por Gorbachov y en el marco de la guerra fría. La consagración de un campeón valiente ante la adversidad.

Otra vez en tierras rusas, treinta y tres años después, en la realidad de carne, hueso y pelota y no en la ficción mágica de Hollywwood, como el personaje de Stalone; nuestro héroe, en cambio, tal vez se haya retirado pero de espaldas a la gloria. Sin corona, con la frustración de no ganar un Mundial (disputó 4), finales perdidas, la perversa comparación con Diego y la disociación con el equipo, en el que creyó y apadrinó en la nómina mundialista, una vez más, tal vez la última, la generación que soñaba con una dulce revancha de Brasil.

Los que tenían que entrenar al Rocky argentino, confiaron más en la capacidad y el talento individual que en el trabajo y la estrategia. Todo lo contrario a Balboa, la sed de revancha lo expuso a una preparación de alto rendimiento. Quemando el corazón, como decía el estribillo de la canción que acompañaba el rudo entrenamiento del boxeador en la nevada granja rusa de Krasnogorsk. Mentalidad para enfrentar la desventaja y coraje para imponer condiciones.

Los productores ejecutivos de la realización de nuestra triste película se equivocaron de director, un guión aburrido, actores de reparto devaluados y un equipo de producción en conflicto y sin efectos especiales. El resultado estaba cantado, levantada de cartelera a la segunda semana, con malas críticas y sin premiación ni festival.

La vida está impregnada de ficción y el fútbol es cinematográfico, cualquier cosa puede pasar hasta el final. El tiempo seguirá corriendo, el balón le volverá a sonreír al Rocky catalán, continuará rompiendo records y quién dice que el knock out a favor le de otro desquite más, lo corone en Qatar 2022 y la superproducción se llame: Messi V, la revancha final.

Comentarios

comentarios