Descalzo se debate entre la sucesión y una última reelección mientras Cambiemos modera su interna en busca de la hazaña

22 mayo, 2018

Ituzaingó, distrito gobernado por Alberto Descalzo desde hace 23 años, es objetivo electoral predilecto de Cambiemos para 2019. El oficialismo con una apertura política mediante, se debate entre un sucesor o jugarse el pleno con la última reelección de su líder. El macrismo local, ilusionado, convive con la interna de los ediles  aspirantes Pozzuto, Di Castelnuovo y  Carrizo. El objetivo primordial: dar el batacazo.

El oficialismo, representado por Descalzo y Piana. Cambiemos, principal competidor, con tres aspirantes a intendente: Carrizo, Pozzuto y Di Castelnuovo.

Por Mariano Vicchio (@mhvicchio)

Durante los primeros meses del año, la localidad de Ituzaingó fue protagonista de varios movimientos de tinte estrictamente político que, en este sentido y a diferencia del hermetismo en otros municipios, van aclarando el panorama a pesar de la lejanía que aún persiste de cara al próximo proceso electoral.

El final del 2017 no avizoraba un buen panorama y futuro político para el inoxidable intendente, Alberto Descalzo. Luego de la derrota en 2013,  una ajustadísima reelección en 2015; en 2017 la lista que volvió a encabezar su ex secretario de Infraestructura y actual titular del Concejo Deliberante, Pablo Piana, otra vez fue derrotada. Quedó seis puntos por debajo de la boleta de Cambiemos que lideró el ex titular del PAMI local, Gabriel Pozzuto. El resultado fue titulado por varios medios de comunicación como uno de los ‘batacazos’ del macrismo en el Conurbano.

Descalzo y Piana durante la inauguración del actual período ordinario de sesiones del HCD.

 

Un Descalzo debilitado debía afrontar los próximos dos años de su ¿último? mandato como segunda minoría en el HCD. Nueve bancas estaban en manos de Cambiemos, ocho con el oficialismo y tres por el massimo. A fines de 2017, con la experiencia de 23 años al frente del municipio y con resultados electorales que parecen mostrar un desgaste de figura y gestión, comenzó a diseñar y poner en práctica –una vez más- la estrategia política.

Los ex ediles de Cambiemos, Sánchez y Tonellato, oficializando el trabajo en interbloque con el oficialismo de Descalzo y Piana.

En poco menos de cuatro meses, el ‘descalzismo’ inició una fase de reapertura política. En el Concejo Deliberante fue donde más visible se hizo. Incorporó al edil massista Aníbal Rucci (quien se desligó del Frente Renovador para armar su monobloque Peronista de Ituzaingó) a funcionar en interbloque. De igual modo, y una semana después, a los ex cambiemistas José Luis Sánchez y Mirta Tonelatto (Ituzaingó Autónomo), que habían asumido en 2015 de la mano del empresario y ex funcionario de Descalzo, Osvaldo Marasco. En cuestión de una semana, pasó de ostentar una segunda minoría de ocho representantes a liderar con 11 y dejar a su máximo competidor con siete y al massismo con dos monobloques.

 

Daniel Larrache (Nuevo Encuentro), secretario de Modernización y Transparencia de Ituzaingó.

No sólo eso, previamente, durante la elección de autoridades del PJ local, en la que, sin sorpresas, Descalzo quedó al frente, ya había incorporado a Rucci como secretario gremial, y a Ezequiel Rocchia, ex postulante a una banca en el Concejo Deliberante por Cumplir y referente del Movimiento Evita local. En tanto, posteriormente, creó la Secretaría de Modernización y Transparencia y designó como titular a Daniel Larrache, miembro de Nuevo Encuentro.

Pura estrategia política para empoderar al espacio y no sufrir un nuevo traspié en el crucial 2019. Pero dentro del espacio, a cuenta de las últimas elecciones, surgen ciertas dudas y especulaciones. Hace un tiempo, previo a las legislativas, Descalzo decía a LaNoticiaWeb que no sería candidato y que buscaría “nuevos rumbos”. En el medio, y en algo que no es novedad en Ituzaingó, diversos dirigentes ligados al intendente han sonado o se han auto postulado para ser su sucesor: su hijo y actual Secretario General, Pablo Descalzo; el presidente del bloque PJ-UC, Marcelo Nadal; el edil peronista, Jorge Píccoli; y la Secretaria de Producción, Sandra Rey. Está claro que más allá de la habitual danza de nombres, el del jefe comunal, a pesar de lo que han marcado los últimos procesos electorales, es indescartable. A eso se le suma que -ahora por ley- sólo puede ir por un mandato más. Una vez más, será la (más poderosa) carta político-electoral a utilizar por el oficialismo para asegurar el distrito hasta 2023, lo que implicaría el récord de 28 años ininterrumpidos al frente de una comuna.

En frente, Cambiemos. A pesar de la complicada situación de gestión que atraviesa actualmente en el estamento nacional y sus consiguientes réplicas, el oficialismo nacional y provincial sigue envalentonado con la idea de ampliar la ‘ola amarilla’ en el oeste. Ituzaingó es uno de los distritos a los que más fuerte apunta. Sobre todo, con los resultados electorales frescos y con el objetivo de destronar a otro ‘barón del conurbano’. Luego de la alineación en 2015 a Marasco que no conformó a muchos, sumado a las posteriores internas durante el 2016 y parte del 2017 -coletazo de que a posteriori se analizó como una jugada de Descalzo- el macrismo local se unió, dejó las diferencias debajo de la alfombra, y obtuvo un muy buen resultado en octubre. Sin embargo, desde hace unos meses, vio disminuidas sus pretensiones y la efectividad que pretendía capitalizar dentro del recinto legislativo al quedar con siete miembros, en segunda minoría y con el ‘descalzismo’ con las manos necesarias para votarle afirmativamente. Con el objetivo de lograr visibilidad desde la gestión legislativa más acotado, intentarán que la misma -como sucedió en ocasiones anteriores- no sea sólo producto de la interna de sus aspirantes.

El bloque de concejales de Cambiemos-Ituzaingó. En el medio, sus principales aspirantes a intendente: Carrizo, Pozzuto y Di Castelnuovo.

Tanto Gabriel Pozzuto, Gastón Di Castelnuovo y Ezequiel Carrizo, entrevistados recientemente por LaNoticiaWeb, hicieron públicas sus aspiraciones personales. Los dos primeros tienen el respaldo del armador político para el distrito, designado por la Nación y la Provincia, el jefe comunal de Morón, Ramiro Tagliaferro. Por ende, también de la gobernadora Vidal. A pesar del desafío de encontrar al rosotro visible de un espacio opositor con chances de derrotar a Descalzo, el ex titular del PAMI corre con la ventaja de haber liderado la lista triunfadora de 2017, además de un pasado puramente PRO. En tanto, Di Castelnuovo, intenta pisar fuerte con mucha recorrida del territorio, movimientos que –tal cual marca el manual de comunicación de Cambiemos- hace públicos vía su cuenta de twitter. Allí, incluso, manifiesta una férrea defensa en muchos aspectos –hasta los más extremos en términos ideológicos y discursivos- de los principales referentes del macrismo. Tal vez, de los tres, el que más se ajusta al perfil/prototipo del macrismo. Sin embargo, puede diferir de las pretensiones del ciudadano ‎ituzaingüense.

De atrás -en principio- pareciera correr Carrizo, que, de todos modos, sigue contando con el considerable respaldo del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo. Hace poco le renovó el apoyo públicamente al edil que entró quinto en la boleta ganadora de 2017. Aún falta y no pierde las expectativas. Incluso, de los tres, es el único que se ha animado a manifestar la idea de ir a una interna; posibilidad que parece lejana si se tiene en cuenta los acotados antecedentes electorales de la fuerza. Los principales encargados de la estrategia electoral de Cambiemos ven en la práctica -puesta en práctica durante el kirchnerismo- un síntoma de debilidad más que de fortaleza. Siguiendo esta línea, debilidad es lo que menos pueden mostrar en un municipio al que le pondrán muchas fichas.

Por último, el Frente Renovador. De capa caída -en paralelo con su líder Sergio Massa- en el ámbito local, a partir del 2017, no hizo más que continuar su debilitamiento. Perdió una banca y sólo renovó su máximo representante en el distrito: Carlos Acuña (h). Al poco tiempo, las diferencias con Rucci se hicieron insostenibles y el hijo del mítico sindicalista pegó el portazo. La bancada de tres se redujo a dos.

Acuña junto a dirigentes del PJ.

De todos modos, a mediados de abril, Acuña intentó mostrar una reactivación del espacio en una actividad con dirigentes de diversas facciones del PJ, con el objetivo de “concretar la unidad y ganarle la interna a Descalzo y la general a Cambiemos”. Hasta la fecha, no hubo otro movimiento de igual o semejante calibre. A ello, se le agregó, pocos días después, la decisión de su par de bloque, Roberto Altarrui, de armar su monobloque. A pesar de que ambos expresaron que funcionarían como interbloque, Altarrui también manifestó la existencia de diferencias en la proyección de las prioridades políticas del espacio de cara a 2019. La gravitación de la fuerza en lo local estará atada, seguramente, a la suerte y decisiones que tome Massa.

A más de un año para los próximos comicios, parece haber un escenario político claro. La lucha por el ejecutivo local parece estar centrada, al momento, entre dos estructuras político-partidarias: el PJ y Cambiemos. El oficialismo local, luego de la fuerte derrota de 2017, realizó una apertura política considerable para sumar adhesiones y apoyo en un 2019 en el que, con la figura de Descalzo a la cabeza, enfrentará a un oponente que contará con un fuerte apoyo de los gobiernos nacional y provincial. Cambiemos, en busca de la hazaña, deberá encontrar la manera de lucir el espacio y su propuesta superadora sin que –como terminó sucediendo 2016- las internas de sus tres candidatos debiliten y desdibujen el objetivo primordial: poner fin a 24 años de mandato peronista en el distrito.

Comentarios

comentarios

OTRAS NOTICIAS

Encuesta

¿Cómo considera que está la situación económica actual del país, en comparación a un año atrás?

Cargando ... Cargando ...
VIDRIERA POLÍTICA