El problema es político

15 mayo, 2018

Crisis financiera mediante, Macri reincorporó a la mesa chica a Monzó y Frigerio. Es reconocido su diálogo con la oposición en los últimos años. Llamado de atención y alerta en el sector de Peña, Lopetegui y Quintana. Vidal destrabó el acercamiento con el diputado. La futura ampliación con radicales y ‘lilitos’.

Macri vuelve a ponderar el "ala política" de Cambiemos referenciadas en Frigerio y Monzó.

Desde hace casi tres semanas el gobierno de Cambiemos se encuentra sumergido en uno de sus momentos de gestión más complicados luego de que asumieran al poder a fines de 2015. A pesar de que la mayoría de los temas que componen el actual y complejo contexto están vinculados a cuestiones económicas (devaluación, tarifazos, vencimiento de Lebac, inflación y el acuerdo con el FMI), el ejecutivo tomó nota de que también existe un –importante- problema político.

Desde hace un tiempo –algunos análisis lo remontan al triunfo y, por lo tanto, revalidación de la gestión en las elecciones legislativas de octubre- el gobierno se fue encerrando para la toma decisiones en una mesa cada vez más acotada. A pesar de conformar una alianza política, los radicales y miembros de la Coalición Cívica han manifestado lo que se ha ido evidenciando: la poca participación, al accionar y consultar, a la hora de la toma de decisiones clave. Pero no sólo eso, incluso dentro de los miembros del PRO, sólo se juntaban con el Presidente el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y el jefe de gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Las últimas y turbulentas jornadas en las que se estableció un importante suba en las tarifas, en las que el dólar tuvo una monstruosa devaluación, el posterior impacto en los precios y la inflación, choques con determinados sectores de la oposición dialoguista y la reciente decisión (que hasta incluso miembros del oficialismo, acompañan, desgarradamente) de ir al FMI, fue un llamado de atención para el “ala no política” del gobierno a la que se acusa de ir tomando más poder y control en las decisiones: el tridente de Peña (Jefe de Gabinete), y los secretarios Mario Quintana (Coordinación Interministerial) y Gustavo Lopetegui (Políticas Públicas).

La decisión de adoptar un giro tuvo un considerable episodio el jueves pasado. El titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó -quien había anunciado su retiro del cargo- mantuvo una reunión privada con Vidal. Sabidas son las diferencias que mantienen, producto de las elecciones en 2015. A pesar de algún intento anteriormente, el vínculo no se modificó en estos más de dos años. La gobernadora le pidió al oriundo de Carlos Casares, según señala el diario La Nación, “dejar de lado las cuestiones personales y estar juntos” para atravesar el momento de crisis.

Otro miembro importante del gobierno, que también se encuentra en el “ala política”, es el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. El reconocimiento a la pata política, a la que también abona la diputada, Elisa Carrió, -defensora de sendos dirigentes y muy crítica de Peña y Jaime Durán Barba-se vio plasmado en una reunión del lunes al mediodía entre todos ellos.

En estos momentos, las alianzas y el trabajo con los demás sectores políticos, se dieron cuenta en el oficialismo, resulta clave. Tan clave como lo fue durante los primeros años de gobierno donde tanto Frigerio (con los gobernadores) y Monzó (con los legisladores) han tenido un rol clave y aceptable, ampliamente reconocido por el espectro político.

Incluso, se prevé que las reuniones entre estos dirigentes sean más constantes y que se amplíe a la UCR y la CC-ARI. Por los ‘boina blanca’ participarían los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gerardo Morales (Jujuy). Por el espacio de ‘Lilita’, posiblemente Fernando Sánchez, actualmente Secretario de Fortalecimiento Institucional de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Por otra parte, también se dejó de lado el estilo ‘duranbarbiano’ que hace días explicitó Carrió en una entrevista en la que, aparentemente, el ecuatoriano recomendaba, ante las crisis, no hablar. Fue así que en los últimos días desfilaron por los programas de televisión y radio más vistos y escuchados las principales espadas de la gestión macrista: Peña, Vidal, Frigerio y la chaqueña.

La gobernadora, entrevistada en Radio Mitre (la emisora con el share más alto del país), reconoció algunos errores –y al igual que sus colegas en un mensaje calcado- señaló que es un momento difícil pero que, sin embargo, “hemos avanzado mucho, en muchos planos. Una cosa es reconocer una dificultad y hay que hacer correcciones, pero eso no significa que el camino siga siendo el menos difícil para la gente y el posible para salir adelante”.

Frigerio, en A24, admitió que “este camino que llevábamos no alcanza”. Y fue explícito con Durán Barba aunque no al estilo Carrió: “en una campaña electoral lo quiero a Jaime, sin dudas. Es una de las personas que mejor lee lo que la gente piensa y espera de los políticos. Lo quiero en mi equipo en eso, que es lo que sabe. Creo que se le da más significancia en su rol que la que realmente tiene. No lo veo en la gestión, sí asesorándonos en procesos electorales”.

En tanto, también volvió la dupla Macri-Vidal y sus bajadas al territorio para mostrar gestión. La semana pasada estuvieron en San Miguel y Bragado. Hoy en Morón para dar cuenta de los más de 30 km que harán en una obra emblema de la gestión macrista: el metrobús. Recorrerá los partidos de Quilmes, Florencio Varela, San Martín, La Matanza, Lomas de Zamora y Esteban Echeverría (nótese que de todos, sólo uno es gobernado por Cambiemos). Implicará una inversión de $4.500 millones que se repartirán en mil millones la Provincia y el resto el Ministerio de Transporte de la Nación.

La decisión de volcarse más a la política tradicional para gestionar a raíz de una presunta ineficacia del sector de Peña, Lopetegui y Quintana, también se recostaría en otras situaciones. Además de cierto malestar de los gobernadores dialoguistas; el reclamo del radicalsimo y Carrió; el último viernes, durante una reunión, los empresarios más importantes del país le habrían sugerido algo similar a Macri. Esto no acabaría allí, el empresario y ‘hermano del alma’ “Nicky” Caputo habría estado en Casa Rosada –según relata Clarín– y en una reunión con el Presidente se habría hablado bastante la posibilidad de ‘abrir’ la mesa de toma de decisiones. El empresario mantiene un excelente vínculo con Monzó.

Sean los factores que hayan influido, el gobierno que ha tenido, indudablemente, una mejor performance en lo político que lo económico, comenzó a comprender que el encierro en los mismos actores no le estaba dando resultados y era necesario –para no volver al pasado de algunas prácticas y hacer uso real del diálogo- ampliar las consultas a la hora de gestionar y que lo político, como desde que asumieron sigue siendo fundamental.

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