Fly to Quality

7 mayo, 2018

Por el aumento de la tasa de interés en los EEUU de Norteamérica, los financistas extranjeros canjean sus Lebac por Dólares, los retiran del mercado argentino y los depositan en la Reserva Federal, realizando su Fly to Quality, “Salto de Calidad”.

Por Alberto Carbone

Un entusiasta y heterogéneo conglomerado de argentinos parece estar a las puertas de conocer las verdaderas virtudes del Neoliberalismo. Me refiero a la amplia y despreocupada Clase Media de nuestra sociedad, que con reacciones esperpénticas, contradictorias e individualistas, comienza a reconocer la crueldad manifiesta de la ideología conservadora, recién cuando sus efectos tocan a su puerta.

Profesionales de toda laya, obreros fabriles, empleados de oficina, docentes de todos los niveles de la educación, comerciantes, vendedores ambulantes, pequeños empresarios, estudiantes.

Todos ahora, observan cautelosos, con ojos asombrados, que el ajuste es también para ellos.

¿Será tarde? ¿Qué le parece?

Si quiere que le sea sincero, me parece que sí.

¿Sabe por qué? Porque cuando alguien proyecta un “cambio” lo hace desde el sentido común, lo hace por sí mismo, no necesita que se lo prometa quien a simple vista no posee condiciones intelectuales suficientes para prometer lo que no puede cumplir, porque sencillamente no sabe de qué está hablando.

Era muy evidente que el cambio que nos prometían comprendía pautas más referidas a la autodestrucción que a la modificación de situaciones para el bien de todos.

La Clase Media argentina, descendiente de la cultura del trabajo heredada de aquellos pobres inmigrantes de principio de Siglo XX hace mucho tiempo que se olvidó de sus orígenes y al compás del mandato que introducen los Medios de Comunicación masiva, fue reconociéndose como el sector social más influyente en la evolución de la sociedad. Se llamó a sí misma como la gran hacedora de las transformaciones, se atribuyó ser la porción del país que más sacrificio hubo realizado históricamente por la evolución de la sociedad toda. Naturalmente, se sintió incluida a la porción social más elevada, que a pesar de ser un pequeño porcentaje, o quizá por ello, debía a la Clase Media su posición de privilegio.

La frase más escuchada: El esfuerzo de la Clase Media consolidó la riqueza de los más ricos y sostuvo a flote a los más pobres, socorriéndolos de la definitiva decadencia.

La voluminosa Clase Media argentina está convencida de que fundó el país y que lo sostiene.

Cuando el Kirchnerismo asomó en la historia política nacional, primero lo soportaron porque tenían que recuperarse de la hecatombe del año 2001, una vez de pie comenzaron a aborrecerlo.

¿Cómo soportar que el gobierno intentase incorporar dentro de los sectores medios a miles de pobres, que como decían los más ricos, jamás les gustó trabajar? ¡Pobres por herencia. Pobres que las políticas sociales pretendían integrar como sujetos de Derecho!… ¡No hay derecho!

Cuando ese gobierno intentó que las ganancias del campo fueran compartidas por el Estado, recordará la discutida 125, la Clase Media supo de qué lado estar, fomentó el triunfo de los que más poseen, el triunfo de quienes admira, defendiendo el derecho a la “libertad” de decisión y de las ganancias de quienes cree parecerse.

La Clase Media argentina ignora quién es, ignora sus particularidades, ignora el principio de solidaridad, ignora que la Argentina la fundaron los poseedores para hacerla a su imagen y semejanza, ignora que los ricos no la incluyen. En definitiva, la Clase Media argentina es ignorante.

Un ciudadano puede blandir varios títulos, haber estudiado una profesión universitaria, ser un exitoso comerciante y a la vez ser un ignorante.

En una nota firmada por Marcos Aguinis, escritor famoso por una sola novela, se critica el concepto de “progre” incorporándole una serie de notorias falencias, y que según el firmante son propias de los gobiernos que se autodenominan progresistas.

El novelista de Clarín, a quien la Clase Media argentina tildaría de culto, descalificó a los gobiernos de izquierda o “progre”, atribuyéndole todas las características que en la actualidad son propias del gobierno de “Macriano”.

La Nota de referencia firmada por Aguinis dice: “Pero resulta que muchos de los partidos y líderes que se proclaman de izquierda llevan a cabo políticas crudamente opuestas al progreso: tiranizan a sus naciones, cercenan la libertad de opinión, generan pobreza, someten la Justicia a los miserables intereses del grupo dominante, son hipócritas, desprecian la dignidad individual, corrompen la democracia, debilitan las instituciones democráticas, quiebran la senda del derecho y otras calamidades por el estilo…”

O sea, el referido autor, firmó una nota en la cual critica a los gobiernos progresistas, consignándoles todas las acciones que está realizando el gobierno argentino actual.

Dígame Sr. Lector: ¿si ésto no es ignorancia, cómo se denomina?

Pero además agrega: “Supongamos que un gobierno desprovisto del maravilloso título de “progre” cercenara el disenso, metiera en la cárcel a los opositores, cerrara medios de comunicación que le resultan molestos, reprimiera manifestaciones y asesinara a decenas de ciudadanos en la calle. ¿Qué ocurriría? Seguro que habría incontables y muy sonoras expresiones de condena. Líderes que en este momento son tibios o cómplices activarían a las organizaciones internacionales para detener los abusos de ese poder. Se enviarían comisiones investigadoras, se escucharía a los disidentes, se difundirían con más intensidad sus crímenes, se implementarían sanciones políticas y económicas. No hay duda de que se haría todo eso y aún más….”

Con los Medios de Comunicación cooptados por los grandes intereses corporativos. Con los Organismos Internacionales consustanciados con los negocios de los financistas internacionales, ¿A quién se le ocurre que alguien levantaría la voz en contra de las políticas de un gobierno de derecha que los beneficia?

Pero Marcos Aguinis y todos y cada uno de los personajes que él representa alientan este juego de contradicciones, para que los que ignoran, los necios que compran espejitos de colores, los que votan cualquier cosa y si advierten haberse equivocado no lo reconocen, sigan creyendo que la modernidad está por venir a la vuelta de la esquina.

Mientras tanto, quienes tomaron el Poder para realizar sus propios beneficios, continúan especulando hasta el día que no sea más negocio y dejen a aquella Clase Media en estado menesteroso, haciéndose cargo como pueda de los más pobres, a quienes nunca quiso. Ellos, los poderosos, seguirán pensando sólo en ellos y entonces, cuando no sea más negocio la Argentina, emprenderán su “Salto de Calidad”.

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