Larreta busca copiar el modelo escandinavo y convertir la basura en energía

9 abril, 2018

El jefe de Gobierno estuvo de recorrida en países nórdicos y busca copiar de los países nórdicos. La jugada afecta directamente a Hugo Moyano.

Horacio Rodríguez Larreta, presentó en la Legislatura un proyecto que impulsa la incineración en hornos controlados de los residuos a través de un sistema de “valorización energética” y propuso extender el plazo para alcanzar esa meta hasta 2018.

Es así que la medida establece que las miles de toneladas de desechos urbanos sean quemadas en hornos apropiados a través de los cuales se logrará “la oxidación total de los residuos a altas temperaturas con múltiples sistemas de control”. La norma prevé modificar seis artículos de la Ley de Basura Cero, sancionada en el año 2005, en la que se prohíbe la incineración de basura.

El texto establece que la Ciudad adoptara como principio para la problemática de los residuos sólidos urbanos el concepto de Basura Cero, y para ello, fijó un cronograma de metas para lograr una baja de la cantidad de desechos a ser depositados en rellenos sanitarios.

En ese sentido, los plazos establecidos hace 13 años contemplaban una reducción de un 30% en la generación de basura destinada al relleno sanitario al 2010, de un 50% al 2012 y un 75% para el 2017.

No obstante, en el proyecto actual las metas son de “un 50% para el 2021, de un 65% para el 2025 y un 80% para el 2030, tomando como base los niveles enviados al CEAMSE durante 2012”.

El jefe de Gobierno porteño, viajó la semana pasada en gira a países escandinavos y analizó en Estocolmo el sistema que transforma la basura en energía, conocido como termovalorización. Se trata de una jugada de gran calado que detrás de argumentos ambientales reales, busca deshacer el actual negocio de la basura que tiene en su centro a Hugo Moyano y su control del Ceamse, en medio de la tensión del gobierno nacional con el líder sindical.

La idea es transformar el negocio de la basura en un negocio energético, lo que permitiría internacionalizar los jugadores y darle una escala de financiamiento que deje afuera a los actuales jugadores, que en distintos grados mantienen relaciones de desconfianza mutua con el macrismo.

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