García Cuerva: "No me siento un instrumento del Papa para enfrentar al Presidente"

5 marzo, 2018

El nuevo obispo de Lomas de Zamora dialogó con LaNoticiaWeb en Radio Urbana BA a horas de su ordenación. Fue sacerdote en dos períodos en La Cava, San Isidro, y también estuvo en Pilar. Por ser cura villero, su nombramiento fue analizado por algunos periodistas como un disgusto del Papa Francisco a la apertura del gobierno a debatir la despenalización del aborto. "¿Existe un enfrentamiento? La verdad, no se", afirmó.

García Cuerva durante su ordenación.

El obispo auxiliar de Lomas de Zamora, monseñor Jorge García Cuerva, recibió su ordenación episcopal y comenzó su ministerio con una ceremonia en la catedral de ese distrito bonaerense, en la que se comprometió a "ser testigo de la vida en medio de la muerte hoy en el conurbano".

¿Cómo toma esta responsabilidad?

Lo tomo como un gesto de confianza del Papa Francisco y de la iglesia, y como una gran responsabilidad de servicio. Tener un cargo debe ser sinónimo de mayor servicio, imitar la tarea de servicio del Papa, de acompañar a la gente. Obispos callejeros con la suela gastada de tanto andar.

¿Qué balance hace de su paso en los últimos años?

Tengo 20 años de sacerdote. Estuve en nuestra señora de La Cava, en dos momentos. Las comparaciones son odiosas: cuando regresé la situación estaba peor. El avance de la droga era brutal. Y en el medio estuve en una parroquia de Pilar. Siempre en barrios pobres. También fué vicepresidente de Cáritas y capellán en la cárcel, donde también hay un núcleo de pobreza importante.

Analistas políticos coinciden que el Papa lo nombró por la apertura del gobierno de Macri a debatir la despenalización del aborto.

El Papa no tiene intérpretes. Salieron muchos intérpetres. Dice que mi nombramiento es una política anti-macrista de parte del Papa. No me siento un instrumento del Papa para enfrentar al Presidente. Es un análisis mezquino, tonto. Tiene que ver con pastores cercanos a la gente, que los acompañen. Ahora nos meten también a nosotros en la grieta y en lo que significan nuestros nombramientos. Seremos los obispos de la Argentina de acá a 20 años. Seremos los obispos de los próximos 20 años. Tiene que ver con eso: el rol de la Iglesia argentina, de acompañar a los que sufren. ¿Existe un enfrentamiento? La verdad, no se.

Hay un 30 por ciento de la población bajo la línea de pobreza. ¿Cómo ve la situación hoy?

La situación es complicada. En los barrios siempre hay una iglesia, una capilla, un sacerdote, un grupo de laico, para cambiar una realidad que es muy dura.

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