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28 de Diciembre de 2017

Civilizacin o barbarie: Una dicotoma siempre contra el pueblo argentino

Por un lado están los “civilizados”, personas rubias (“en cuerpo y alma” diría Mirta Legrand), integrantes de una cultura “globalizada”, que afirma que paga sus impuestos (y luego entra en todos los blanqueos), en definitiva la “gente linda”. Por el otro está “la barbarie”, compuesta por negros (siempre calificados como “de mierda”), vagos, “choriplaneros”, piqueteros, pobres, indios (mapuches o como “la Milagro”), kirchneristas, peronistas, en definitiva “gente que no es como uno”.

Por Jorge Benedetti

LA MAYORIA SILENCIADA

Formo parte del 60% de los argentinos que votó otro modelo de país en las últimas elecciones. Es decir, soy integrante de la mayoría silenciada, mientras gobierno y medios de prensa dominantes afirman que el macrismo fue “plebiscitado en las elecciones” (lo que constituye una mentira) y que en consecuencia puede (y debe) aplicar sus políticas, mientras que quienes se oponen atentan contra la gobernabilidad y la paz.

Así el 60% de los argentinos que se pronunció contra la política de los grupos dominantes, el plan del FMI y consecuentemente del gobierno de Cambiemos, debe ser ignorado, tratando de convencernos de que la democracia ha dejado de ser un instrumento apto para cambiar la realidad. Esto es posible por dos razones.

“CIVILIZACION O BARBARIE”

La primera es la mezquindad, incapacidad y en muchos casos complicidad, de gran parte de la dirigencia opositora que hace que esto pueda plantearse así y la otra el “excelente” (y perverso) manejo de “la grieta” realizado por el oficialismo, resucitando aquella dicotomía histórica que don Arturo Jauretche calificó como la madre de todas las zonceras: Civilización o Barbarie, donde civilizados eran los que pretendían imponer a sangre y fuego, una cultura ajena a la nuestra, entregando al mismo tiempo la soberanía, todo a cambio de que un pequeño grupo se convierta en socios menores de la potencia dominante, mientras que bárbaros, eran los que defendían nuestra soberanía, cultura, costumbres y tradiciones, en definitiva nuestro pueblo.

De esta manera hoy nuevamente la grieta es la misma. Por un lado están los “civilizados”, personas rubias (“en cuerpo y alma” diría Mirta Legrand), integrantes de una cultura “globalizada”, que afirma que paga sus impuestos (y luego entra en todos los blanqueos), en definitiva la “gente linda”. Por el otro está “la barbarie”, compuesta por negros (siempre calificados como “de mierda”), vagos, “choriplaneros”, piqueteros, pobres, indios (mapuches o como “la Milagro”), kirchneristas, peronistas, en definitiva “gente que no es como uno”.

De poco sirve -en estos tiempos de la “pos verdad”- destacar que las superestructuras políticas de los movimientos sociales han participado de las listas de los “casi rubios”, Randazzo o Massa, lo cierto es que para el discurso impuesto “los que viven de los planes” (¡cobrando $ 4.000!) son kirchneristas, pues seguro que “no quieren trabajar”. Tampoco importa destacar que la verdad es que planes y subsidios se originan en el hecho de que no había trabajo y que la economía social, surgida de abajo para arriba, pretende que todos tengan un trabajo en las mejores condiciones de dignidad que son posibles en estos tiempos.

Hoy parece irracional pensar en términos de “Civilización o barbarie”, pero recordemos que civilizados fueron los ejecutores e instigadores del asesinato de Dorrego, los que mataron al Chacho Peñaloza y luego de profanar su cadáver (vieja práctica sajona y oligárquica), exhibían sus orejas en las reuniones de la “gente culta sanjuanina”, los que exterminaron al gaucho de las pampas como bien relata el Martín Fierro, los que se robaron la Patagonia con la llamada “Conquista del Desierto” , provocando el exterminio de los indios , los que también exterminaron –por orden de Inglaterra- al pueblo paraguayo, los fusiladores del 55, los asesinos de la dictadura oligárquica encabezada por Martínez de Hoz, etc., etc. También son “la civilización” los que hoy pretenden apropiarse de las tierras libres que quedan en la Patagonia, así como del patrimonio común.

Pero volviendo a “la grieta” actual, que se sustenta en el ideario que afirma que “las negras de mierda se embarazan para recibir un plan”, la operación propagandística ha adquirido dimensiones fenomenales. Hace unos días en un programa televisivo se reporteaba a una “recicladora” (podríamos definirla, como lo hacen refiriéndose a sí mismos quienes trabajan en el CEAMSE, como “cartonera” o simplemente como “ciruja”) Esta “recicladora” narraba lo duro de su tarea y la discriminación que muchas veces sufría por parte de los habitantes de la CABA.

Cuando el entrevistador le consultó acerca de cuál era su respuesta frente a estas agresiones, rápidamente le contestó que no les respondía, “pues no quiero que me tomen por una negra”.
Muchas veces (quizá más específicamente desde las destacadas obras de Arturo Jauretche, como “El Medio Pelo en la Sociedad Argentina” o el “Manual de Zonceras Argentinas” hemos analizado cómo la denominada clase media de nuestro país, pensaba y juzgaba según los intereses de la oligarquía y el ideario dictaminado por sus medios de prensa, opinando y VOTANDO claramente contra sus intereses y de esta manera contra el bien común, que no es el de los que anteponen sus objetivos particulares al bien general, sino todo lo contrario.

Pero esta operación de resucitar la perversa dicotomía entre la civilización y la barbarie, agregando la grieta construida en los últimos años, ha alcanzado dimensiones impensadas. Hoy una ciruja, que carga muchas decenas de kilos de cartón, tiene miedo de que la “tomen por una negra”. Quienes ostentaban con orgullo el apelativo de “descamisados” o “grasitas”, hoy, copiando las peores costumbres de otros países en América Latina, no quieren asimilarse a los sectores populares de nuestra población. Sin duda esta es una prueba clara de la desorganización del Movimiento Popular y la grave responsabilidad que recae sobre sus dirigentes.

EL PRINCIPIO DEL FIN

Un presidente gringo decía que “se puede mentir a pocos mucho tiempo, se puede mentir a muchos poco tiempo, pero no se puede mentir a todos, todo el tiempo” y esto es cierto y también que –en este caso, como decía mi vieja- “la mentira tiene partas cortas”.

La oligarquía tiene un espíritu de saqueo innato e incorregible y esta siempre ha sido la causa de sus derrotas (muchas veces tácticas, pero derrotas al fin) y la profundización del robo descarado puede hacer que cambien los tiempos y que quienes no quieren parecerse a los negros (“de mierda”, piqueteros, etc.) comprendan que su destino está indisolublemente ligado a las mayorías populares y no a las minorías oligárquicas.

Cuando los habitantes de la provincia de Bs. As. vean que, por obra de la dulce gobernadora, deben pagar un 67% más de impuesto inmobiliario, para que Maria Eugenia le rebaje la tasa de Ingresos Brutos a 3.900 grandes empresas, se darán cuenta de que este gobierno está también contra los blancos que no forman parte de la oligarquía (pues los negros no tienen la posibilidad de pagar el inmobiliario, si bien quisieran hacerlo).

Por otro lado la vergonzosa imposición del saqueo jubilatorio (continuación de la “defraudación histórica” aprobada con anterioridad) toca a una parte importante de los “accidentales” votantes de Cambiemos, quienes también caerán en la cuenta (la inmensa mayoría ya lo hizo) de que este robo no va contra los choriplaneros, sino contra la clase media y los sectores trabajadores, pues -y lo hemos dicho con anterioridad- lo que le sacan a los jubilados es exactamente la suma que Macri se perdonaba así mismo por la estafa del Correo Argentino. Y es menor que lo que se le transfirió a las cerealeras, mineras y petroleras (entre otras).

LA RECONSTRUCCION DEL MOVIMIENTO NACIONAL Y POPULAR

La posibilidad de cambiar el rumbo de la patria a favor del pueblo argentino y consecuentemente del pueblo latinoamericano, es una operación a dos puntas de nuestra sociedad. Por un lado resulta necesario reconstruir el tejido social argentino, organizar la comunidad, pensar en términos de organización y solidaridad y al mismo tiempo reconstruir una dirección -que necesariamente deberá ser colectiva- del Movimiento Nacional, terminando con mezquindades, personalismos y sectarismos, recordando una vez más las palabras del papa Francisco, cuando nos dice que el todo es superior a las partes (inclusive a la suma de las partes) y que el tiempo es superior al espacio, es decir que nadie debe aferrarse a ningún silloncito conseguido de manera lícita o de otra forma. Sólo deben quedar afuera quienes se han pasado al bando de los enemigos de la patria, no los de algún grupo o fracción interno de la misma.

La política del gobierno de Cambiemos (macrismo) nos ha llevado a una situación que está destinada a la explosión social y económica. El saqueo a favor de una pequeña camarilla y la entrega y subordinación a la política de las potencias dominantes a cambio de nada, nos pone en situaciones cada vez más limites, el recorte de recursos para trabajadores, jubilados, desocupados y PYMES, achicará más el mercado y obligará a nuevos ajustes sobre el pueblo argentino, lo mismo que en los 90 y esto terminará en un estallido que hace necesario la existencia de organización y conducción para evitar más dolores al pueblo argentino.

Nos quieren convencer de que la política no sirve para cambiar la realidad, que ellos pueden proponer una cosa y luego impunemente hacer lo contrario, que a quienes votamos como oposición, no tienen otra salida que aceptar la extorción y aprobar el robo descarado de la camarilla oligárquica, esto lleva inexorablemente a la violencia. Por el contrario creemos en la Política (con mayúsculas), aquella que organiza al pueblo, despliega la comunidad y donde los dirigentes hacen lo que el pueblo ordena.

Una vez más recordamos las sabias palabras del papa Francisco, EL TODO ES SUPERIOR A LAS PARTES Y LA UNIDAD ES SUPERIOR AL CONFLICTO.