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18 de Diciembre de 2017

Y ustedes con los negros?!

Digamos la verdad y terminemos con las mentiras de los comunistas oficialistas.

En tiempos previos al estallido de Unión Soviética corría un cuentito (un tanto macartista) que narraba la historia de una convención de ejecutivos ferroviarios de EE.UU. y la URSS, que se desarrollaba en Moscú y donde cada uno mostraba las bondades de su sistema ferroviario.

Los yankees destacaban la potencia de sus locomotoras, la calidad de los servicios y la velocidad de sus formaciones, por su parte el jefe de la delegación soviética afirmaba que el nudo central de las comunicaciones ferroviarias en Moscú, enlazaba una docena de líneas urbanas, las que partían y llegaban cada 2 ó 3 minutos y que cada 10 salía y entraba una formación para Leningrado, otra para Stalingrado, Misnk, Kazán, Samara y así para decenas de destinos.

Los norteamericanos escuchaban entre asombrados y dudosos, razón por la cual pidieron ir a la terminal moscovita. Si bien los soviéticos plantearon escusas, evasivas y resistencias, la insistencia yankee obligó a trasladarse a la mencionada terminal.
Luego de quince minutos en la misma y observando la salida de sólo algunas formaciones aisladas, el jefe de la delegación norteamericana comenzó a acosar a su homólogo soviético, quien apesadumbrado y cada vez más impotente, sólo atinó a una estridente salida, se puso de pie y a los gritos encaró a los gringos y les digo ¡¿Y USTEDES CON LOS NEGROS?! en referencia al todavía vigente racismo yankee.

Era cierto lo que decía el burócrata soviético, pero en nada justificaba las mentiras de su discurso.

Paradoja del destino hoy en Argentina, desde las posiciones más de derecha, se practica el discurso de la URSS.

Cada vez que se pretende justificar políticas insostenibles y que provocan daño a gran parte de la población, en particular a los menos favorecidos, la única respuesta, también exaltada y a los gritos, es hablar de irregularidades, reales o supuestas, del gobierno kirchnerista.

En estos días escuchamos el discurso intolerante de un personaje que poco ha intervenido en los debates del parlamento y que -además- es portador de un apellido muy ligado a todas las dictaduras, el presidente del bloque del PRO, Nicolas Massot , quien para justificar el robo que significa sacarle a jubilados, pensionados por invalidez, soldados de Malvinas y beneficiarios de la Asignación Universal, la friolera de 100.000 millones de pesos (sólo durante el año 2018), se dedicó a proclamar desaforadamente y a los gritos, supuestos o reales hechos de corrupción kirchnerista.

Hasta cuándo seguirá el discurso repetido de periodistas y políticos oficialistas dando como explicación o respuesta a la brutal transferencia de riquezas que se está realizando, los errores del gobierno anterior, al tiempo que proclaman la necesidad de diálogo y consenso.

Al respecto observemos además dos cuestiones:

La primera tiene que ver con la corrupción. Cuando el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación se contacta con el diario La Nación para coordinar su participación en el análisis de los Papeles de Panamá, todo el mundo alborozado esperaba encontrar los nombres de Néstor y Cristina Kirchner, Julio De Vido y otros funcionarios del gobierno kirchnerista (basta leer la introducción del libro de los dos periodistas alemanes que coordinaron la investigación, financiada por los servicios norteamericanos, con el auxilio de los fondos buitres).
Grande fue la decepción, no sólo por no aparecer los mencionados, ni ningún funcionario del gobierno saliente, sino por el lugar destacado con que se presentan en la investigación de las guaridas fiscales, las empresas y cuentas del presidente Macri, su familia y su ministro de economía en el gobierno de la Ciudad, junto con los de otros funcionarios del macrismo.

Lo mismo sucedió con la investigación, realizada también por periodistas internacionales, de los “Paradise Papers”, otra investigación de cuevas de dinero de la corrupción depositados en guaridas fiscales, donde tampoco aparecieron los funcionarios del gobierno anterior y si nuevamente se destaca Macri y casi todo su entorno. Para no hablar del blanqueo de capitales, donde el presidente y la cúpula del gobierno “blanquean” fondos negros (o sea ilícitos) en sumas siderales. Es decir, resulta ridículo seguir hablando de corrupción ajena, sin hablar de la propia, lo que es realmente vergonzoso y de extrema caradurez.

Yendo a la segunda cuestión, si hablamos de diálogo hay muchas propuestas que se le pueden acercar al presidente para no condenar a la miseria a los más débiles, sin olvidar que según datos de la Universidad Católica Argentina (tan resistidos por el gobierno anterior), la pobreza (que si bien bajó de más del 50% a menos del 30% durante el kirchnerismo, representaba una cifra escandalosa) en estos dos años ha crecido en un número superior al MILLON Y MEDIO DE NUEVOS POBRES.

Comenzando con las propuestas aporto algunas de mi propia iniciativa.

Es necesario conseguir 100.000 millones de pesos (70.000 para los jubilados y 30.000 para el resto de asignaciones que se piensan cortar). Pues bien, la deuda que el presidente Macri pensaba perdonarse a sí mismo por la estafa del Correo Argentino, llega a 70.000 millones. Ya con esto solucionamos el tema de los jubilados.

Para seguir aportando ideas destaquemos que las autoridades del área económica, al decidirse la devaluación, sin prever los compromisos del dólar futuro asumidos por las anteriores autoridades del Banco Central, produjeron una brutal transferencia de riquezas, lo que en la legislación internacional se denomina “ganancias caídas del cielo”. En cualquier país de los que los comunicadores y políticos oficialistas llaman “serio”, estas ganancias se ven reducidas por un lógico impuesto. Con esto no sólo se consiguen los fondos faltantes, sino un considerable excedente como para lograr el 82% móvil que prometía el presidente Macri en su campaña.

Sólo dos propuestas más para no hacer esto muy largo. Las mineras obtuvieron durante la década del 90 vergonzosos contratos que el kirchnerismo no revirtió, pero al menos les cobraba una retención a sus exportaciones. Irracionalmente y sin lógica ni contraprestación alguna, el presidente Macri eliminó estas retenciones. Bueno, con sólo reponerlas el problema de los 100.000 millones ya se soluciona dos veces. Ni hablar con las retenciones sobre la soja, que no se quitaron para favorecer a los productores, sino que ese desmesurado traspaso de riquezas quedó en manos de media docena de consorcios exportadores.
Por último, en todos los países se cobran impuestos a las superganancias. Las energéticas, favorecidas por el ex-presidente y accionista de Shell y al mismo tiempo ministro de energía, deben pagar un impuesto a esas desmesuradas ganancias adicionales que fueron y son solventadas por todo el pueblo argentino.
En definitiva, los fondos se pueden obtener de muchos lados, si el presidente Macri me escucha le puedo proponer una docena de fuentes genuinas sobre sectores con capacidad tributaria. En caso contrario digamos la verdad. No hay voluntad de diálogo y se trata de un gobierno de ricos para ricos (aunque vergonzosamente algunos legisladores que fueron votados para defender la justicia social, trabajen para arrasarla o celebrar con Carrió devolver, a manera de limosna de señora gorda, 4.000 millones de los 100.000 que se le quitan a los más débiles. ¡Una nueva y descarada mentira!).

Por último, la URSS y el “socialismo real” han desaparecido, terminemos con los comunistas oficialistas que siguen gritando “¡¿Y Uds. con los negros?!”…