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7 de Julio de 2017

Querido tataranieto:

Yo no llegaré a conocerte, pero no sabés como te quiero, tanto a vos, como a tus hermanos y a tus primos, lo mismo que los quiere tu tatarabuela. No sólo los queremos sino que nos preocupamos por Uds. y por vuestro bienestar. Queremos que sean felices y libres.

Por Jorge Benedetti

Seguramente vos tendrás pocas noticias mías, pero en una de esas te contaron que tu tatarabuelo dedicó una parte importante de su vida a denunciar y a combatir a la usura que asoló a nuestro país.

Como vos sabés, Uds. han festejado los 500 años de Argentina, pues nuestro país, (aunque en mi época -por la acción perversa de grupos pro británicos- algunos lo desconozcan) nació antes del 1602, pues en ese año ya fue bautizado por don Martín del Barco Centenera, como “La Argentina” y también sabés que en estos más de 500 años (o cuatrocientos y pico para mi época) hubo un problema central en nuestro historia, que fue el ataque de la usura, siempre favorecida por miserables hombrecillos que trabajaron “a comisión” para los usureros.

Ya allá por los inicio de nuestra historia como país independiente, un gordito llamado Bernardino Rivadavia (que aunque vos quizá no lo sepas llegó a tener una importante avenida en nuestra Capital, donde también vergonzosamente la tuvo un siniestro ministro inglés, un tal George Canning), endeudó en forma canallesca a nuestro país, en un empréstito, que (como todos los que lo sucedieron) fue fraudulento y no se utilizó para hacer ninguna obra (claro ¡si casi no llegó ni una moneda a nuestro país!). Fijate que ese empréstito, tomado en beneficio de los banqueros en 1824, con una institución perversa denominada Baring Brothers, la que servía, como siempre fue, para establecer una espada de Damocles sobre nuestras naciones y así dominarnos, terminó de pagarse aproximadamente en 1950. Fue justamente en esa época cuando Argentina logró desendeudarse totalmente, convirtiéndose en un “pésimo ejemplo” (según pensaban los poderosos de la tierra de ese momento) para la inmensa mayoría de las naciones del mundo, fijate que éramos tan libres que ni siquiera nos asociamos a ese siniestro club inventado por los ganadores de la posguerra de mitad del siglo XX, que fue el Fondo Monetario Internacional. Por eso derrocaron al gobierno de aquel entonces y enseguida, lo primero que hicieron fue incorporar a la Argentina a ese Fondo y comenzaron a endeudarnos nuevamente. Pero nosotros éramos resistentes y el Movimiento Nacional siguió peleando por la independencia de nuestra patria y en 1976, cuando nuestra deuda llegó a ser sólo del orden de los 5.000 millones de dólares (¡después llegamos a tener casi 400.000 millones!) el gobierno de ese momento, en manos de una mujer, decidió terminar totalmente con esa dependencia, pues íbamos a tener una súper cosecha y con eso volveríamos a ser totalmente libres de la usura. Pero una vez más querido tataranieto, dieron un golpe, está vez aún más sangriento que el anterior (¡Mirá lo que la usura es capaz de hacer, asesinó a 30.000 argentinos por las armas y a muchas decenas de miles más por el hambre y la pobreza!).

Pero seguimos peleando y así llegamos a la primera década del siglo XXI y de nuevo se decidió terminar con la deuda y hubo una fuerte presión hacia la usura, lo que permitió reducirla considerablemente. Claro muchos de nosotros hubiéramos querido no pagar nada, pues toda la deuda era fraudulenta, tomada sobre la sangre y el hambre de los argentinos, pero sabés lo que pasaba, aún no habíamos logrado lo que Uds. sabiamente hicieron que es construir la unidad continental y solos era muy difícil pelear contra la usura internacional. En ese momento casi liquidamos la deuda que teníamos en conflicto, pero un 7% fue a parar a manos de los ultra usureros, los denominados en esa época, “fondos buitres” (llamados así pues se dedicaban a sobrevolar sobre las economías moribundas) que apoyaron a unos tipos de acá, los que -defendiendo sus comisiones manchadas de sangre- dijeron que había que pagar todo lo que los usureros querían. Sí, como vos estarás diciendo en este momento, una vergüenza que unos inmorales quieran entregar a nuestro pueblo y nuestro futuro por unas miserables comisiones.
Mirá, en 1824, con el gordito “afrancesado” (Rivadavia), los comisionistas fueron los hermanos Guillermo y Juan Parish Robertson, Félix Castro y el ministro García; en los 90, junto con unos grandes vendepatria (Carlos Menem, Fernando De la Rua y Domingo Cavallo), fueron Daniel Marx y Federico Sturzenegger, que a pesar de haber sido procesado con Cavallo por la estafa del megacange volvió con el gobierno que nos endeudó nuevamente y ahora (2017) los comisionistas fueron Mauricio Macri, Marcos Peña, Luis Caputo y compañía. Sé que te costará entender tanta miseria moral, pero todos estos fueron –además de miserables- asesinos. Sí, digo asesinos, pues como aprendimos de nuestro patrono (el santo de los que luchamos contra la usura, San Alfonso María de Ligorio), los usureros no serán condenados por ir contra él mandamiento de no robar, sino contra el de no matar, pues ellos llevan a los deudores a la desesperación y a la muerte, como decía sabiamente Alfonso.

Bueno querido tataranieto, Uds. tendrán que terminar de pagar (si no fue declarado nulo antes) uno de los últimos y vergonzosos actos de usura firmado en 2017. Un empréstito a 100 años, que condenó al pago a muchas generaciones de argentinos de una criminal y usuraria tasa, imaginate nos prestaron 2.700 millones y hubo que pagar de intereses 20.000 millones y todavía habrá que pagar el capital, ¡una inmoralidad!

Pero Uds. han sellado la unidad latinoamericana, se han librado de la usura y de las imposiciones de las grandes corporaciones y han construido una nación continental libre y soberana, con un pueblo feliz y en lugar de que la riqueza se la roben los usureros y sus comisionistas, han reimplantado definitivamente la justicia social. Realmente los felicito y debo ser sincero, también un poco los envidio.

Querido tataranieto, sigan así, piensen siempre en los más débiles, pongan en el centro a los excluidos y descartados, como los llamaba un gran papa y líder del pensamiento universal de nuestros días, que cambió el mundo al ser el primer hombre de esta parte planeta (el hemisferio sur) que “hizo pata” en el llamado “centro del mundo” de mi tiempo y rápidamente fue el tipo más respetado y querido de todos los habitantes del planeta (tuvimos antes muchos tipos grandes y respetados, pero éste, en la era de las comunicaciones, batió todos los records de reconocimiento). Practiquen la justicia, no dejen que vuelvan los miserables a endeudarlos, celebren la libertad y la solidaridad y acuérdense de todos los argentinos y latinoamericanos que luchamos por construir un mundo más justo, con un pueblo feliz.

Te pido que les des un fuerte abrazo a tus hermanos, primos y a todos los tuyos y también te mando un gran beso de la tatarabuela Emma para todos ustedes. Que la Providencia los cuide y ayude.

Los queremos muchísimo. Tu tatarabuelo del siglo XXI.
Jorge Benedetti