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11 de Abril de 2017

Preocupante situacin social en San Martn

Las caras de los habitantes de General San Martín han ido cambiando con el tiempo, incluso para lo que votaron a este modelo de Mauricio Macri. De esa sonrisa esperanzadora que todos tenían, sabiendo que las cosas iban bien y hasta podían mejorar, pasamos, en menos de un año y medio, a las de preocupación, y en algunos casos, a las de tristeza y desesperanza.

Si uno camina por Villa Lynch o Villa Libertad ya no se ven a los trabajadores de medianas y pequeñas empresas salir en busca de algún bar para almorzar. Más de 330 Pymes cerraron entre el año pasado y este, dejando a muchos hombre que habían invertido sin saber qué hacer. En el centro de Villa Ballester los carteles de liquidación por cierre o "nos vamos" se multiplican. Muchas familias que invirtieron sus ahorros con la perspectiva de mejorar su calidad de vida hoy se encuentran sin sus ahorros y con una frustración encima.

En los barrios más humildes de nuestro distrito se multiplican los cartoneros, y donde había pequeños proyectos de costura hoy hay comedores. La solidaridad empieza a no alcanzar para atender a tantas familias que se refugien en busca de un alimento diario.

Las escuelas estuvieron cerradas por la falta de respuesta del Estado a nuestros maestros, y los chicos se perdieron más de 30 días de clases. Si uno habla con algún amigo del supermercado de barrio le alarma por la baja en el consumo de leche, casi un 25%, y ni hablar de la carne. El obligado ajuste familiar para estirar como chicle la plata es bajar la calidad de la alimentación.

Y además tenemos un Gobierno Nacional que responde con palos ante la falta de ideas y soluciones.

No es sencillo el panorama. Recorrer San Martín es recorrer el País. Los mismos problemas se reproducen por cientos. Y esa es la realidad a la que nos enfrentamos día a día cuando hablamos con nuestros vecinos.

El desafío de los dirigentes es encontrar respuestas. No sirve de nada que nos sigamos haciendo preguntas. Nuestro chicos, nuestros viejos, y los que día a día pierden la esperanza nos lo reclaman.

Esa es nuestra obligación y nuestra responsabilidad.