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15 de Marzo de 2017

Aprender de pap

Quizá con la intención de cubrir el papelón a que lo expuso la Justicia tras poner en evidencia que la denuncia contra el intendente presentada por su padre a días de las elecciones carecía completamente de asidero; quizá con el afán de cumplir con las órdenes de las desprestigiadas autoridades provinciales que intentan, al igual que él mismo, ofrecer a la ciudadanía una imagen de gestión eficiente que no se corresponde con los hechos ni con la percepción social; quizá para tratar de encubrir lo dudoso de la campaña publicitaria en que anunciaba con estridencia de fanfarrias el envío de decenas de millones de pesos al distrito, el multifuncionario Leandro Costa hizo su mejor esfuerzo para responder con una hojita de Excel publicada en Twitter a los argumentos de los concejales del FPV que señalábamos la superficialidad de esa movida de marketing y la incorrección de sus datos.

Ocurre que con esta “respuesta”, que, de acuerdo con la obsecuencia de sus fan pages militantes, serviría para “tapar la boca” de los concejales, el ubicuo Costa muestra otra vez que su seguramente muy buena formación como profesor de educación física no le estaría sirviendo para entender el funcionamiento de la gestión pública, las negociaciones entre diferentes jurisdicciones y la política en general.

La hojita de excel (medio por excelencia, y muchas veces el único, por el que varios funcionarios de Cambiemos creen estar gestionando), muestra, según la descripción que el propio Costa hace de ella, los montos PRESUPUESTADOS PARA 2017, es decir el dinero que se espera que la Provincia gire al municipio.
Es así que, por empezar, responde con nuevas promesas a los señalamientos que se le hacen por no haber cumplido con las anteriores. Para el 2016 también existían obras “PRESUPUESTADAS” de la Provincia en el distrito que sencillamente no se cumplieron. La inexperiencia del concejal o quizá su pertenencia a la cínica escuela de Cambiemos no le hacen percibir que donde ya se defraudaron acuerdos, no es posible pedir esperanza.

Pero por otra parte, y tal vez más importante, esa promesa que el polifuncionario exhibe inflando pecho como resultado de su compromiso con el distrito y de sus magníficas capacidades de negociación, no son en absoluto mérito suyo (ni de la Gobernadora Vidal), no surgen de ninguna de sus gestiones ni de su amor por Escobar, sino de los acuerdo políticos concertados entre las autoridades provinciales y los intendentes por los cuáles éstos se comprometieron a facilitar a aquellas las herramientas necesarias para la gobernabilidad y la Provincia se obligó a la realización de determinadas obras en los diferentes distritos. Son precisamente ésas las obras que relucen en la planilla de Costa, ésas son las obras con las que el eterno candidato a intendente hace eternamente campaña; obras y montos acordados entre Provincia y Municipio en negociaciones en que el director nacional de Formación de Agentes Territoriales no tuvo absolutamente nada que ver.

Varias hipótesis son elaborables para explicar la ignorancia de este aspecto fundamental. La primera señalaría que el concejal habría estado tan ocupado desarrollando sus dos cargos, que no habría tenido la oportunidad de enterarse de estos acuerdos políticos. Ante la hilaridad que causa esta aseveración, quizá debamos corregirla indicando que el concejal los desconocía por haber estado (justo en ese momento) de vacaciones en el Caribe o en Miami.

Una tercera apuntaría a que la falta de experiencia en la gestión pública, los huecos en su formación como actor político y el hábito de una forma de hacer política más vinculada a fotográficas sonrisas y oscuras roscas, hayan cultivado en el concejal Costa una enciclopédica ignorancia sobre los mecanismos de diálogo y negociación entre diferentes fuerzas de los que emanan concesiones y compromisos.

Nadie nació sabiendo; este hecho se hace evidente en la gestión de innumerables funcionarios de Cambiemos en el orden nacional y provincial, que incurren permanentemente en sesgados “errores” a través de los cuales dicen estar “aprendiendo sobre la marcha”. En este marco, la curva de aprendizaje del concejal Costa parece ser particularmente larga. Lo que por otra parte no deja de ser llamativo, teniendo en la familia un político de larga trayectoria (tan larga que pocos parecen recordar que no alcanzan los dedos de la mano para enumerar los espacios de los que fue parte –desde el radicalismo hasta el kirchnerismo, haciendo escalas en De Narváez, Carrió, Massa, Cobos, y recalando hoy– no sabemos por cuánto tiempo en las filas de Cambiemos) que sin duda no desconoce estos mecanismos.

Quizá al concejal Costa le falte un golpecito de horno; quizá debiera volver a ponerle las rueditas a la bici y preguntar a su padre, sin orgullos juveniles, cómo funciona esto de la política.